Si un desnudo -lo que somos- implica una "cosificación", ¿qué es un cuerpo recubierto y adornado con "cosas"?
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viernes, 2 de febrero de 2018
jueves, 1 de febrero de 2018
lunes, 29 de enero de 2018
LA LEY
(Publicado el sábado en prensa)
Las leyes están muy bien cuando
nos amparan, pero empiezan a ser molestas cuando tenemos que cumplirlas. No sé,
te compras un coche que puede ponerse a 240 en unos segundos y, sin embargo, la
ley te limita la velocidad máxima justo a la mitad, lo que viene a ser como si
tuvieras medio coche: medio motor activo y medio motor en actitud budista,
viviendo parasitariamente del esfuerzo del otro medio, como hacemos los
andaluces con los catalanes, pongamos por caso. Aun así, y con el propósito de
aplicar un parámetro laboral igualitario a ambas mitades del motor de tu coche,
hay tramos en que lo pones al tope de su capacidad, pues no hay cupo de poder
que uno no termine ejerciendo tarde o temprano. Sabes de sobra que estás
saltándote la ley con todas las de la ley, pero te convences de que es por una
buena causa, así sea más personal que colectiva, y que además acaba resultando
una causa óptima si no te pillan los guardianes de la ley, que suelen llevar
mal las interpretaciones privadas que los ciudadanos hacemos de las leyes
comunes.
Esto
de las leyes es asunto complejo y espinoso, ya que puede darse el caso de que
sean los legisladores quienes las incumplan con más desparpajo y alegría, sin
duda por aversión a ese aspecto penitencial que conlleva cualquier tipo de
obligación. Bien está, en fin, que uno se invente unas leyes, pero de ahí a
tener que respetarlas hay la misma diferencia que entre asar un pavo y ser un
pavo, pues muy pavo hay que ser para aplicarte las normas que tú mismo te has
sacado del caletre en unas extenuantes comisiones parlamentarias. De ahí tal
vez esa cara de estupefacción que se les queda a los políticos cuando el peso
de la ley cae sobre ellos, cosa que, por fortuna, suele ocurrir con la
frecuencia de los eclipses lunares. Se diría que no dan crédito a lo que les
pasa. Sospecharía uno, en suma, por su grado de indignación, que les supone un
contratiempo emocional parecido al que supondría el Armagedón para el resto de
la gente. Y es que, como decía, las leyes tienen ese lado molesto. Y no digamos
cuando la ley manda antipáticamente a un político a ese sitio tan populachero
que es la trena, ya sea por hacer caja negra o por asuntos de psicodelia
identitaria. Ahí ya pierden la noción de la realidad y caen en una desolación
profunda, y con razón, pues a nadie le gusta legislar para acabar siendo
legislado.
Cuando
un político pisa la cárcel, un estremecimiento recorre las células del tejido
social, por esa empatía espontánea que nos suscitan nuestros gobernantes. Si
estuviera en nuestra mano, les mandaríamos cada tarde un bizcocho –incluso con
una lima dentro Si por nosotros fuera, les aplicaríamos la
Ley General de Amnistía, que es el mejor
antídoto contra la ley, ese invento –insisto- tan molesto. Tan inoportuno. Tan…
legal.
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viernes, 26 de enero de 2018
Hoy, en la revista ZENDA, unos fragmentos del epílogo:
https://www.zendalibros.com/como-me-encontre-con-walter-arias/
https://www.zendalibros.com/como-me-encontre-con-walter-arias/
miércoles, 24 de enero de 2018
domingo, 21 de enero de 2018
jueves, 18 de enero de 2018
domingo, 14 de enero de 2018
EL BOTAFUMEIRO
(Publicado ayer en prensa)
La noticia es falsa, como muchas
de las que circulan por ahí, pero démosla, como experimento, por verdadera: el
pasado 6 de enero, dos monaguillos de la catedral de Santiago de Compostela
tuvieron una ocurrencia diabólica, que es tal vez el tipo de ocurrencia que
menos conviene a un monaguillo. La ocurrencia no fue otra que la de llenar el
botafumeiro de marihuana, como si, en vez de una misa para celebrar la Epifanía del Señor,
aquello fuese una fiesta hippie para celebrar la llegada de la primavera. Según
la confesión de los acólitos, el propósito de la broma no era otro que el de hechizar
a los feligreses con la fumarola de la risa, cuando de sobra es sabido que la
gente suele acudir a los templos con un ánimo menos festivo que penitencial, y
desde luego no entra en las expectativas de nadie el ir a misa para salir de
allí no con el espíritu reconfortado, sino con un bolillón como los que pillaba
el difunto Bob Marley.
Los
monaguillos pasaron la noche en el cuartelillo, puesto que la justicia humana
suele ser menos benévola que la divina, pregonera del perdón, al menos desde el
Antiguo Testamento para acá, una vez descartado el recurso a las plagas de
Egipto y a ese tipo de actuaciones efectistas. Por suerte para los detenidos,
ya gozan de libertad sin cargos, aunque han sido destituidos como monaguillos
catedralicios, lo que no quiere decir que vayan a iniciar una carrera como
traficantes de maría en el ámbito eclesiástico, dado lo traumático de su
experiencia piloto. Será incierto el futuro de los dos monaguillos
santiagueros, y a obispos está claro que ya no llegan, pero cabe suponer que el
santo apóstol velará por ellos, al menos mientras le dure el efecto risueño del
humo anómalo, que tanto convida a la empatía.
Bien,
según avisé, todo esto es mentira, pero, forzando un poco los paralelismos,
podríamos suponer que España en pleno está bajo los efectos de un botafumeiro
narcótico, pues de otro modo no se explica el ambiente de alucinación que se
percibe no sólo en las actuaciones del gremio político, sino también en la vida
ordinaria de la gente, que tampoco vamos mal en cuanto a colocones ideológicos
y morales. Te levantas, pones la radio y la realidad te vuelca en el
entendimiento su cornucopia de
irrealidades difíciles de entender, y te dices: “El botafumeiro”. Porque
sólo el humo mágico de un botafumeiro profanado puede explicar lo inexplicable,
y te preguntas, un poco a la manera de los filósofos presocráticos: “¿Hasta qué
punto puede soportar la realidad esta mecánica de irrealidad?”, y te respondes,
un poco a la manera de los filósofos racionalistas: “Hasta que deje de
balancearse el botafumeiro”.
Porque
la clave está ahí, en el botafumeiro con marihuana que recorre el país de norte
a sur y de este a oeste, provocándonos una risa floja, porque vamos puestos
hasta las cejas. Como monaguillos traviesos. Como noticias falsas de nosotros
mismos.
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viernes, 12 de enero de 2018
EL NOVIO DEL MUNDO
Hoy, en el suplemento literario de INFOLIBRE, una semblanza y las primeras páginas de la novela.
https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/01/12/el_novio_del_mundo_73977_1821.html
https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/01/12/20_anos_novios_novio_del_mundo_73976_1821.html
martes, 9 de enero de 2018
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