Blog de Felipe Benítez Reyes
MERCADO DE ESPEJISMOS
viernes, 24 de julio de 2026
sábado, 18 de julio de 2026
PRIORIDADES
(Publicado en prensa a través de la Agencia Colpisa)
En Andalucía, como en otras
comunidades autónomas, el PP ha pactado con Vox, con lo que el talante moderado
de Moreno Bonilla no queda tanto en entredicho como más bien contradicho, lo
que tiene su lado de injusticia, ya que quien menos deseaba ese pacto era él, y
en esa preocupación basó gran parte de su campaña electoral, por saber mejor
que nadie la pesadilla que finalmente se le ha venido encima.
El
hecho de que el PP esté reconociendo a Vox como su único socio posible para
formar gobiernos es responsabilidad y culpa del PP, claro está, de su sumisión desprejuiciada
a los principios de la derecha dura, de su asunción dócil de las exigencias
involutivas de los involucionistas vocacionales, pero no nos engañemos: también
es responsabilidad y culpa colateral de quienes de ningún modo están dispuestos
no ya a pactar con el PP, porque tampoco vamos a ser ingenuos, sino ni siquiera
a permitirle gobernar en minoría y someterlo así a una disciplina de acuerdos
continuos, que es lo que en esencia define un régimen democrático: armonizar criterios
divergentes con el fin de llegar a soluciones razonables y favorables para
quienes ponen a los políticos en el lugar en que están no para que ejerzan de
rivales pandilleros, sino para que gestionen y solucionen problemas en vez de
convertirse ellos mismos en el problema.
El PSOE moderno
puede pactar con la izquierda que le queda a menudo demasiado a su izquierda, con
la derecha supremacista e independentista catalana, con la tenebrosa izquierda
abertzale, con la egotista derecha vasca, con los santones laicos de ERC e
incluso con Coalición Canaria, pero no puede tolerar que dos diputados suyos se
abstengan en la votación para investir presidente a un contrario y evitar así
que la ultraderecha toque poder, porque eso es como abrir la puerta de tu
casa a quien pretende meterle fuego.
“Un pacto
infame”, se queja un dirigente de la izquierda desunida. “Perjudicial para todos los andaluces y andaluzas”, se
lamenta la víctima del síndrome de la virreina destronada.
¿Y qué hacemos
entonces? ¿Estamos castigados por... votar mal? ¿Nos resignamos durante cuatro años, a la espera de tiempos mejores
para… quién?
El Gobierno
central se resiste a convocar elecciones generales porque sabe que va a
perderlas, pero resulta curioso que el argumento para no convocarlas sea el de
promover el miedo a la llegada al poder de la ultraderecha, ese fantasma que recorre la Europa de hoy
y que es tan peligroso como el otro fantasma que la recorrió a principios del
siglo XX.
“Hay que
impedir que la ultraderecha gobierne”, sí, lo que no es impedimento para que,
por pasiva, se le permita gobernar aun cuando sea perjudicial para la
ciudadanía, pero ventajoso para los partidos.
El ala
andaluza de Vox es agresiva, dura de pelar, aparte de dura de mollera, y nadie duda de
que su entrada en el Gobierno andaluz va a suponer un retroceso en cuestiones
sociales que ha llevado décadas establecer y normalizar, pero eso parece ser lo
de menos.
No sabe uno
cómo van a implementar aquí ese concepto inquietante de “prioridad nacional”.
Lo que sí sabemos de sobra es cuál es la prioridad de los partidos: los propios
partidos, sus estrategias para desgastar al adversario, así sea a costa de la
gente.
Y nosotros, la
gente, viendo el teatrillo.
Y viéndolas
venir.
.
domingo, 14 de junio de 2026
EXORCISMOS
(PUBLICADO EN PRENSA A TRAVÉS DE LA AGENCIA COLPISA)
No sé si ustedes se habrán enterado, pero el papa León XIV ha pasado unos días en España. En una de sus alocuciones públicas ha hecho una petición: la de la renuncia al lenguaje hiriente tanto en los supramundos de la política como en los inframundos de las redes sociales. El efecto ha sido inmediato: a los políticos les ha faltado tiempo para reanudar sus insultos recíprocos y las redes se han saturado con barbaridades y memes sobre la visita papal. Nadie esperaba menos.
Lo
de las redes no tiene remedio posible, para qué vamos a engañarnos, pues aún no
existen mecanismos eficientes para amansar a esa legión mundial de mentes
desatadas que han encontrado en las redes sociales su paraíso tóxico. Pero en
lo que refiere a los políticos no debemos perder del todo una leve esperanza de
redención, pues no es del todo imposible que ellos mismos se harten algún día
de jugar a los adolescentes pandilleros, en especial si en su próxima visita el
papa se trae a un exorcista para que expulse a los malos espíritus de las
respectivas sedes centrales de dos partidos políticos de cuyas siglas no quiero
acordarme. Con un crucifijo, un hisopo bien cargado de agua bendita y las
frases adecuadas (a ser posible en latín), igual se les limpia la lengua a los
representantes públicos y se dedican a debatir como debaten las personas cuando
buscan entenderse en vez de insultarse y de retarse como matachines de taberna.
De paso, aprovechando
su visita –y es solo una sugerencia-, el exorcista podría darle un repasillo
santificador a alguna que otra fontanera de cloacas poseída por los poderes
malignos del lado oscuro, no sea que, a fuerza de tentar al diablo, acabe el
día menos pensado como la niña de la célebre película, la que bajaba las
escaleras a cuatro patas, de lo esclavizada que estaba la criatura por las
fuerzas satánicas.
En
un momento histórico en que los jueces se dedican a prevaricar, según la
revelación desgarradora que acaba de hacer al país el ministro Óscar López, lo
que, como quien no quiere la cosa, echa por tierra todo nuestro sistema
democrático, solo nos queda confiar en la justicia divina, siempre y cuando le
parezca bien, claro está, al otro ministro Óscar, de apellido Puente, que,
aparte de sus menesteres ministeriales, ejerce de azote democrático en las redes
sociales con una compulsión solo equiparable a la de otro prohombre igualmente infantilizado:
Donald Trump, que, por cierto, se vio a sí mismo, en una de sus crisis agudas
de delirio narcisista, como papa de Roma, aunque ahora parece que está más por
verse como Alejandro Magno. (Lo suyo se ve que va por rachas).
Por
su parte, los dos líderes de la derecha no atinan a encajar los mensajes que ha
dejado Leon XIV sobre la inmigración, y se malicia uno que no se atreven a
contradecirlos en público por miedo al infierno teológico, aun a costa de que esa
ocurrencia de “la prioridad nacional” conduzca a muchos otros al infierno en
vida.
Y
así vamos.
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domingo, 31 de mayo de 2026
LA DISYUNTIVA DIABÓLICA
(Publicado en prensa a través de la agencia Colpisa)
La cadena de sobresaltos que soportamos
en estos días ha solapado la situación política andaluza resultante de las
elecciones que se celebraron hace apenas dos semanas.
Moreno
Bonilla, a fecha de hoy, ni siquiera ha llamado al líder regional de Vox para
tantear sus intenciones con respecto a una investidura, aunque doy por hecho
que al presidente en funciones no le hace falta una bola de cristal para
adivinarlas: acordar a cara de perro un Gobierno de coalición, hacer inviable la
gobernabilidad mediante exigencias inasumibles, convertir a su socio
mayoritario en enemigo irreconciliable y procurar imponer su discurso minoritario
como hegemónico.
Lo previsible,
en fin, en la formación ultraderechista: la lealtad inquebrantable al concepto
esotérico de “patria”, como ente de condición casi teológica, y el desprecio a
lo que piensen, deseen o voten quienes no piensen como ellos, quienes no deseen
el país que ellos desean y quienes no les voten.
Moreno
Bonilla pretenderá convencer a los subpatriotas andaluces de Vox –entiéndase:
andaluces, aunque sin por ello dejar de ser españoles prioritarios- de que se
abstengan en la sesión de investidura para que él pueda formar un Gobierno en
solitario y en minoría, consciente de que esa fragilidad le supondría experimentar
el infierno en vida, pues, a diferencia del Gobierno central, no dispone de
elementos de trueque para ganarse el favor interesado del resto de formaciones,
y confiar a estas alturas en que los partidos políticos actúen más en beneficio
de los interés generales que en beneficio propio es un grado de ingenuidad que
suele rebajarse aceleradamente en cuanto un ciudadano hasta entonces más o
menos anónimo decide dedicarse a esas actividades tan variadas como
filantrópicas a las que se dedican los políticos, así sea a nivel de mero
concejal de la oposición.
¿Algún
ejemplo? Sí: el PSOE, tras conocerse el resultado electoral, se apresuró a
dejar claro que de ninguna manera se abstendría en una sesión de investidura,
abriendo así la puerta del Gobierno andaluz a la ultraderecha, desde el
principio moral insobornable de que un partido debe priorizar sus intereses
estratégicos aun a costa del perjuicio que esos intereses puedan ocasionar no
ya solo a la gente, sino también al propio sistema democrático.
Pasa como en esas historias de
terror en que, disfrazado de otra cosa, el demonio –o un ente similar- pide que
le franqueen el acceso a una vivienda y, una vez conseguido el consentimiento,
ya no hay quien lo eche de allí, dedicado alegremente a idear fechorías.
PP y PSOE han decidido comportarse en público como
hutus y tutsis, sobreactuando en los espacios parlamentarios y estableciendo
entre ellos una competición sobre acusaciones de corrupción, lo que no parece
demasiado prudente para ninguna de las partes, ya que esa competición siempre
la ganará un tercero.
Mientras
tanto, los ajenos a ese grotesco psicodrama esperamos con menos resignación que
preocupación un más que probable Gobierno autonómico acogido a ese mecanismo
perverso que, a nivel alarmantemente global, intenta valerse de la democracia
para promover el retroceso democrático.
El demonio tiene
ya la puerta entreabierta. Si finalmente consigue cruzarla, el PP no será el
único culpable.
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sábado, 16 de mayo de 2026
PANORAMA ANDALUZ
(Publicado hoy en prensa a través de la agencia Colpisa)
Mañana se
celebran las elecciones andaluzas y la incertidumbre ante el resultado es
relativa: mayoría absoluta del PP o perspectiva de un Gobierno de coalición
entre PP y Vox, lo que abriría una incertidumbre ya no tan relativa, en
especial si tenemos en cuenta el historial de acuerdos entre ambas formaciones,
que en realidad es un burdo y áspero historial de desacuerdos, hasta el extremo
de caer en la estrategia del absurdo en el caso de Extremadura.
Los dirigentes de Vox (y no sé si exagero con el uso del plural) saben
que, salvo que el país entero se vuelva loco de remate, nunca ganarán unas
elecciones, pues la suya no pasa de ser una de esas formaciones pintorescas que
se valen de la democracia para promover políticas de debilitamiento democrático,
pero parecen dispuestos a imponer sus principios inamovibles si el PP necesita su
apoyo para gobernar, lo que no deja de ser una manera de ganar cuando se
pierde, gracias a esas matemáticas misteriosas que aplican los políticos a la
política cuando las matemáticas canónicas no les sirven de mucho.
En cualquier caso, Moreno Bonilla afirmaba ayer mismo: “Un Gobierno con
Vox es un Gobierno imposible”, aunque creo que la palabra adecuada hubiese sido
“insufrible”, porque “imposible”, en política, es una palabra demasiado
polisémica que a menudo significa lo contrario de lo que significa.
Como todo proceso electoral, este tiene
su lado estrambótico, pues muchos ciudadanos de izquierdas respirarán
medianamente aliviados si el PP revalida la mayoría absoluta y puede prescindir
de esos chantajes a menudo inconstitucionales que la ultraderecha se ha
aficionado a confundir con una negociación más o menos razonable con la
formación más afín a sus postulados, aunque en el caso andaluz esa afinidad se
aleja un tanto –al menos en apariencia- del estándar nacional.
Los dirigentes de las izquierdas, por el contrario, no creo que se lo
tomen tan bien, pues una cosa es el interés de la ciudadanía y otra un poco
diferente el interés de los partidos, como evidencia el hecho de que prefieran que Vox entre a formar parte de algunos gobiernos autonómicos antes
que someterse ellos al martirio de una abstención en una sesión de investidura, y que
la gente -incluidos sus propios votantes- se resigne a que le caiga encima todo
el peso muerto del ultrapopulismo.
Por otra parte, quien haya tenido la
ocurrencia de designar candidata a María Jesús Montero se merece un homenaje
por parte del PP. ¿Una política con un pasado vulnerable por su gestión como
consejera andaluza? ¿Una paracaidista
designada por el Gobierno central a falta de candidatos regionales adecuados?
¿Una exministra de Hacienda en una comunidad que tiene el mayor número -en
términos absolutos- de trabajadores autónomos, que son los más presionados
fiscalmente de todo el espectro laboral?
Todo tan previsible, en fin, que hasta
sobran los comentarios.
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lunes, 4 de mayo de 2026
NOVELERÍAS
(Publicado en prensa a través de la Agencia Colpisa)
Con la realidad pasa lo mismo que
con las novelas: si llega un momento en que su trama nos resulta inverosímil,
nos sentimos expulsados de la realidad o de la novela, según.
Que nos
decepcione una novela y abandonemos su lectura es algo que carece de
importancia: hay millones para elegir. Que nos perturbe la realidad resulta un
poco más alarmante, ya que realidades individuales hay muchas, pero la realidad
global nos afecta a todos: desde mi realidad individual puedo creerme Napoleón
Bonaparte, pongamos por caso, pero si tengo intención de pasar mis vacaciones
veraniegas en Córcega, el billete de avión va a salirme más caro si persiste el
bloqueo en el estrecho de Ormuz, en especial si al bloqueo iraní se sigue
sumando el rebloqueo norteamericano, estrategia que imagino diseñada por los
altos mandos de la inteligencia militar, pero que así al pronto parece ideada
por un cuñado harto de vino tinto.
El
caso es que si la realidad global adopta una deriva disparatada, nuestro
pensamiento tiende a volverse igualmente disparatado, cuando no conspiranoico,
y entonces te da por sospechar cosas. Cosas raras. Por ejemplo, no sé: a) que
lo del tiro en la oreja fue un montaje de efectos especiales, b) que EEUU ha atacado Israel porque el
Mossad se ha hecho con una copia de los archivos de Epstein y Netanyahu ha
chantajeado a Trump con hacerlos públicos si no le presta apoyo en su delirante
sueño expansionista y en su vocación exterminadora, c) que EEUU lleva gastados más de 25000 millones de dólares desde
el inicio del conflicto con la única finalidad práctica de que el clan de los
Trump aumente su fortuna o d) que
Donald Trump es un replicante del Trump de carne y hueso, un robot cómico
construido en China, vendido luego a Rusia y exportado clandestinamente a EEUU,
donde ganó las elecciones tras proclamar verdades tan sobrecogedoras como que
en Springfield, Ohio, los inmigrantes ilegales haitianos se comían los perros y
los gatos de la población legal.
Según todos
los indicios, el robot se ha averiado y está fuera de control, hasta el punto
de que incluso los chinos y los rusos andan preocupados con las ocurrencias
anonadantes de esa especie de monstruo de Frankenstein anaranjado que han
puesto al frente de la primera potencia mundial y que lo mismo se levanta un
día postulándose como papa de Roma que al día siguiente decide ser Jesucristo.
Por suerte,
durante la visita del rey Carlos III de Inglaterra no ha hecho chistes con las
orejas del monarca, aunque justo al día siguiente no dudó en hacerlos con las
orejas de soplillo del jefe de la NASA.
Hay impulsos,
en fin, incontrolables. Y el robot incontrolado no parece dispuesto a dejarse
reparar.
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domingo, 19 de abril de 2026
TEOLOGÍAS
(Publicado en prensa)
El vicepresidente de EEUU, J.D. Vance, viajó a Hungría para apoyar a Orban en las elecciones, aunque hizo el viaje en vano: después de ejercer durante 16 años de sátrapa, Orban las perdió estrepitosamente, lo que ha supuesto un alivio para muchos y un escalofrío para algunos, incluido en estos últimos el épico Abascal, líder absolutista de VOX, partido en el que han encontrado refugio y consuelo los españoles muy españoles y muy de España.
De Orban se
podrá decir lo que se quiera, y casi todo malo, pero nadie podrá negarle el
mérito de haber conseguido algo muy parecido a la conciliación del yin y el
yang: ser lacayo de Putin y a la vez sirviente de Trump, sin por ello dejar de
ser un autócrata europeo de mentalidad antieuropea en funciones de caballo de
Troya o de mulo de Budapest, según se mire.
No creo que
por esa conciliación vayan a darle el Nobel de la Paz, pero igual Trump, que va
camino de especializarse en la movilidad de presidentes, lo manda a Venezuela
como sucesor de Maduro, con la ventaja de que allí no correría el riesgo de que
se produzca esa “invasión islámica” que el referido Abascal ha pronosticado
para Hungría, donde, sin la vigilancia étnica de Orban, no sería raro que las
iglesias acaben transformadas en mezquitas.
Y
hablando de iglesias… Como ustedes saben, durante el último cónclave, Trump
divulgó una imagen suya disfrazado de papa de Roma, postulándose como el
candidato idóneo para el puesto. Hace unos días, decidió ascenderse en la
jerarquía y se presentó como un equivalente de Jesucristo, sanador mediante la
imposición de manos, una técnica médica que, por su bajo coste, vendría muy
bien a la mayoría de estadounidenses, condenados a la contratación de gravosos seguros
médicos que, como todos los seguros, acaban siendo laberínticamente inseguros
cuando hay que reclamar sus servicios.
Según
era de esperar, alguien que cree ser una reencarnación de Jesucristo y no
cuenta con asistencia psiquiátrica acaba liando un poco las cosas, sobre todo
si resulta que la gente lo ha sentado en el Despacho Oval. En consecuencia, el
nuevo enemigo de Trump es el papa, pues donde esté el hijo de Dios que se quite
su vicario en la Tierra, elegido al fin y al cabo por meros cardenales.
Por su parte,
el vicepresidente Vance, católico fervoroso y fervoroso amante de las armas de
fuego, ha instado al papa a que no se enfrente a Trump y que tenga mucho cuidado
a la hora de hablar de asuntos teológicos. Claro que sí. Estaría bueno que el
papa le llevase la contraria a alguien a quien Dios en persona salvó la vida
haciendo que el tiro le diese en la oreja y no en otra zona más delicada.
Por
internet circula ya una broma: “Trump afirma que la CIA ha advertido de que el
Vaticano podría desarrollar pronto una bomba nuclear”.
Pues
eso.
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domingo, 5 de abril de 2026
LA MAGA Y EL TRAVESTI
(Publicado en prensa)
Kristi Noem, exgobernadora de Dakota del Sur, fue nombrada secretaria de Seguridad Nacional de EEUU por el dedo deífico de Donald Trump, aunque al poco la fulminó con el otro dedo, el diabólico. Durante el breve periodo en que ejerció su cargo tuvo tiempo para manifestar su gusto por disfrazarse de Lara Croft y para hacer gala de su meta humanitaria: la deportación del mayor número posible de inmigrantes irregulares. "Estamos limpiando la basura de las calles”, dijo con orgullo tras una redada antimigratoria. La muerte de dos ciudadanos norteamericanos a manos de los mercenarios del ICE forzó su cese, lo que no es decir poco en un organigrama gubernamental en el que sus componentes parecen competir en decir y hacer barbaridades, a imitación del jefe, insuperable en ese particular.
Una de las fotografías institucionales más espeluznantes que difundió el gabinete de la señora Noem consistía en un posado ante una celda de la megacárcel de El Salvador ocupada por unos presos con el torso desnudo y tatuado, con la actitud ella de quien se hace una foto en un zoológico ante la jaula de unas fieras.
Aquella foto fue interpretada por algunos como una muestra de su crueldad y por otros como un indicio de algún tipo de trastorno, algo que a ella le importó lo mismo que un pimiento.
Pero la vida, ay, es imprevisible y a veces se produce esa simetría mágica que llamamos “justicia poética”. Y es que a la señora Noem se le ha colado en su hogar una desgracia cómica –a ella, tan épica- por la vía fotográfica: se han hecho públicas unas imágenes de su marido manteniendo chats sexuales en Internet con mujeres a las que paga por sus servicios, consistentes en soportarle sus alocadas fantasías de travesti, ya que el amante esposo se manifiesta en esos chats disfrazado de mujer, para lo cual se vale del recurso rudimentario de colocarse dos enormes globos bajo una camiseta muy ceñida, sin descuidar un ingenioso toque artístico: los nudos de los globos simulan los pezones.
Tras
la difusión de esa afición y de esas fotografías, la belicosa señora Noem,
paladina del movimiento MAGA y cristiana evangélica, ha declarado estar
“devastada”, lo que no deja de resultar conmovedor en una sociópata que ha
arrastrado al dolor, cuando no al horror, a millares de personas. Para paliar
esa devastación, ha pedido al pueblo norteamericano que rece por su familia,
aunque sin especificar si el marido sigue incluido en la unidad familiar o es
ya un migrante de ella.
En
uno de sus chats picantes, el marido travestido le preguntaba a su
interlocutora: “¿Me pongo unos leggings?”. Y, bueno, cada cual puede hacer con
su imagen lo que quiera, pero, si está usted leyendo esto, señor Noem, me permito
darle un consejo: de momento no parece que sea lo más conveniente, pero si
finalmente decide ponérselos, no use los de su mujer, porque igual se los
ensancha y a ella le cae mal.
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domingo, 22 de marzo de 2026
CULPABILIDAD PERMANENTE
(Publicado ayer en prensa)
La cantante Rosalía, de gira por
las Américas, concedió una entrevista en la que, preguntada por la figura de
Picasso, hizo estas declaraciones: “Nunca me ha molestado diferenciar al
artista de la obra. Quizás ese señor, si le hubiera conocido, no me hubiera
caído tan bien por las cosas que me han explicado. Pero, quién sabe, a lo mejor
sí. No me importa, disfruto de su obra”.
Lo más
misterioso del asunto es que a una joven cantante del siglo XXI le pidan, sin
venir a qué, que enjuicie a un viejo pintor del siglo XX -y que el juicio no se
centre en su pintura, sino en su comportamiento conyugal-, y es misterioso,
entre otras cosas, porque su opinión al respecto resulta tan relevante para su
público como lo sería el hecho de solicitarle su valoración del teorema
matemático de Fermat.
Bien,
¿dijo alguna barbaridad Rosalía?, ¿fue la suya una declaración insultante para
colectivos marginales, vulnerables o susceptibles de ser especialmente
susceptibles? Creo que no, salvo que se padezca algún trastorno de
discernimiento de las muchas realidades que componen la realidad: se puede
disfrutar de la obra de Picasso y reprobar su conducta con sus sucesivos amores
y amoríos, a menos que estemos convencidos de que el arte pictórico se sustenta
en la moral.
Aparte de eso,
al ver un retrato de Dora Maar pintado por Picasso no todo el mundo está
informado de que, además de pintarla, el artista le daba palizas bestiales,
según el testimonio de, entre otros, Paul Éluard. Cabe aplicar al espectador de
la obra de Picasso, en fin, la presunción de inocencia. (Y que los más avisados
se reserven la posibilidad de ver en “Las señoritas de Avignon” no un
experimento cubista, sino una apología de la prostitución).
Hay quienes piden
que la obra de Picasso, maltratador y machista, sea retirada de los museos,
aunque de momento nadie se ha atrevido a proponer que el hueco que deje sea
ocupado por la obra de un pintor intrascendente como tal pintor, pero ejemplar
como marido.
Sea
como sea, la cantante Rosalía, tras la presión y la catarata de insultos que padeció
por sus declaraciones, ha acabado pidiendo perdón en público, y ahí es donde
creo que se ha equivocado: no resulta prudente ceder a la vocación
inquisitorial de quienes se proclaman puros y puras de espíritu, porque de ese
modo estamos dándoles argumentos para ejercer una de las aficiones más
arraigadas en el ser humano: la censura y condena de cualquier insignificante
divergencia del prójimo con respecto a la ortodoxia fijada como tal por algún
colectivo dominante.
A poco que nos
descuidemos, seremos culpables, en suma, de algo que ni siquiera sospechábamos.
En
otro ámbito, el rey Felipe VI ha reconocido –aunque de manera informal y con la
boca chica- que hubo “abuso en la conquista de México”, cabe suponer que casi
tanto como en la casa de Picasso. Al final, el expresidente López Obrador,
hombre de pensamiento lento, se ha salido con la suya: exigía que España
pidiese perdón de manera sumamente retrospectiva por los desmanes de la
Conquista.
Ahora podemos
devolverle la pelota al país hermano y exigir a la presidenta Sheinbaum que
pida perdón a la Humanidad en pleno por las más de 5000 mujeres asesinadas en
México durante 2025. O por las miles de muertes ocasionadas por el
narcotráfico. O por el índice de corrupción política y policial de su país.
Y
es que Picasso no tiene la culpa de todo.
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martes, 10 de marzo de 2026
MÁS IMPERIO
Es más fácil que sepamos si los
androides sueñan con ovejas eléctricas que saber con exactitud lo que sueña
Donald Trump con respecto al futuro del mundo, más allá de adivinarle al pintoresco
presidente un talante imperialista y mesiánico, destructivo y mercantilista, conforme
a su mentalidad megalómana e infantiloide, con el capricho por guía y con la
pataleta como recurso de autoridad.
Mientras
anda entretenido en convertir Irán en otra escombrera, ya amenaza con hacerse con
el control de Cuba, en la que parece ser que se reserva a Marco Rubio un
destino de virrey. (“Dejen de lado por un momento el hecho de que en Cuba no
hay libertad de expresión, ni democracia, ni respeto por los derechos humanos”,
según Rubio. “El problema fundamental de Cuba es que no tiene economía”, agregó,
por si no quedaba claro el único interés de EEUU por el dominio de la isla).
En
Cuba, llegado el momento, el payaso loco va a tenerlo fácil: aquello es ya
prácticamente una escombrera, y no creo que necesite más explosiones que las de
los fuegos artificiales que celebren el paseo triunfal de las tropas
norteamericanas por las calles con socavones y cúmulos de basura de La Habana,
porque allí la gente se ha pasado décadas viviendo bajo la bota del difunto
Fidel, un charlatán disfrazado de militar que prometió igualdad y que,
curiosamente, cumplió con lo prometido, bien que de una manera un tanto
inesperada: convertir a todos los cubanos – sobre todo cuando la isla perdió su
condición de concubina de la URSS- en pobres de solemnidad. Bueno, a todos no,
porque la “nomenklatura” –y no hablo de oídas- vive allí en una plácida burbuja
aproximadamente capitalista, hasta el punto de que a un enfermo no se le
suministran medicamentos, alegando carestía de ellos por el celebérrimo y
absurdo embargo, pero a una señora con un cargo público–y no hablo de oídas- se
le practican cuantas operaciones de cirugía estética crea necesarias para
sentirse a gusto con su imagen.
Hace
años, Fidel Castro apareció en la lista Forbes de los más ricos del mundo,
cifrando su fortuna en 900 millones de dólares. Un amigo mío que vivió durante
largas temporadas en La Habana me comentó: “No creo que sea cierto. Fidel no necesita
tener dinero, porque es el dueño de Cuba entera. De las personas y de las cosas”.
Más
que un régimen comunista, Cuba ha sido –y sigue siendo- un régimen retórico. Frente
a la eficiencia, la elocuencia. Frente a la gestión, la perorata. En sus muros
pueden leerse eslóganes como el de PATRIA O MUERTE, que suena a aquel viejo
chiste de “¿Makumba o muerte?”. Y es que entre la revolución y la muerte hay un
abanico de opciones, casi todas preferibles para alguien que no tenga complejo
de héroe nacional, y ese ha sido uno de los muchos problemas de los mandatarios
cubanos: el haber reducido la realidad a esa disyuntiva desatinada.
La ciudadanía
podía carecer de alimentos y de medicamentos, pero no de discursos de varias
horas de duración.
Tristemente,
se imagina uno a los cubanos como a los habitantes de aquel reino indeterminado
y decadente del poema de Cavafis que ansiaban la llegada de los bárbaros como
una solución.
Allí
Trump, ya digo, va a tenerlo fácil, sin necesidad de disparar ni una bala. Además,
la isla es idónea para construir resorts de lujo. Tan idónea como la franja de Gaza.
De manera que todo en orden.
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martes, 24 de febrero de 2026
domingo, 25 de enero de 2026
LA TENSA CUERDA FLOJA
El narrador de En busca del tiempo perdido, que es
Proust y que a la vez no es Proust, observador minucioso y divagatorio de la
condición humana, apreció que la sociedad se parece a los caleidoscopios, que,
al girarlos, componen una figura diferente a la que dábamos por inmutable. Y
añade esta apreciación: cuando una sociedad da la impresión de hallarse
inmóvil, imaginamos que permanecerá así y nada habrá de cambiar nunca. La equiparación,
en suma, del presente, que es una confusa evidencia, con el futuro, que siempre
es una incierta conjetura.
Lejos
de disfrutar de la placidez de la inmovilidad, nuestra sociedad de hoy se ve
obligada a lidiar a diario con el vértigo de lo inesperado, con la incertidumbre
ante lo venidero, con la falsificación metódica de la realidad y con las
alteraciones imprevistas de las normas tenidas por civilizadas, por no decir
que a menudo nos vemos obligados a gestionar psicológicamente lo puramente
inconcebible, como por ejemplo el hecho de que el presidente de EEUU invada un
país para saquearlo y que, para redondear la estrategia gansteril, amenace con
apoderarse militarmente de un territorio que pertenece a uno de sus aliados
militares… Y mejor que pasemos por alto la invitación que Trump ha hecho a
Putin para que forme parte de la denominada “Junta de Paz” que supervisará el futuro (¿?) de Gaza, y
quien dice Gaza dice la inmensa escombrera en que el terrorismo de Estado
israelí ha convertido aquella región históricamente desdichada. Por otra parte,
el futuro de la franja no parece que vaya a ser otro que su conversión en un
resort turístico de traza futurista, según ha anunciado el yerno de Trump en el
Foro de Davos. Una lujosa ciudad de vacaciones, en fin, sobre un cementerio.
A este paso,
la rutina mundial será lo inesperado. Lo inconcebible. Lo puramente
disparatado. Por una confabulación de despropósitos, las cuerdas de la realidad
mundial se han tensado tanto, en fin, que da la impresión paradójica de que
andamos sobre una cuerda floja. Porque el caleidoscopio no para de girar, y
todas las imágenes que compone resultan inquietantes, como si fuesen preámbulos
de pesadillas.
Deberíamos
ir haciéndonos a la idea de que el género humano es una especie animal
fracasada como tal especie: hemos tenido en nuestra mano todo aquello que pudo
dignificarnos colectivamente y hemos acabado comportándonos como unos primates embrutecidos,
gracias en buena parte al hecho de haber confiado el destino común a algunos de
los componentes más bestiales, más irracionales y más desequilibrados de la tribu.
Era cuestión
de elegir. Y elegimos.
.
jueves, 15 de enero de 2026
sábado, 10 de enero de 2026
EL ENTE PELIGROSO
(Publicado en prensa)
Si en los manicomios se eligiese
al director mediante sufragio entre los internos, no cabe duda de que saldría
elegido el más loco de todos los aspirantes. Tiene su sentido: un medio loco
siempre admirará al loco de remate, a aquel que ha conseguido un grado eminente
de locura.
Dicho esto,
pasemos a otro asunto: Donald Trump fue elegido presidente de EEUU gracias a la
sabiduría innata de la mayoría del pueblo norteamericano, que vio en él la
representación de un botarate bastante chiflado, sí, pero también la de un profeta
esperanzador para los demás botarates chiflados de aquel país: un magnate
rijoso, iletrado y matachín que había fundido en un solo ser al emperador
megalómano y al bufón patoso. ¿Quién se resiste a eso? ¿Quién va a votar a un
mindundi anodino teniendo la posibilidad de poner al frente de la primera
potencia mundial a un divertido majareta?
Trump parece escapado
de la imaginación escabrosa de Stephen King: un anciano de color naranja que
por la noche, por influjo malicioso de la luna, se convierte en un espantapájaros
sanguinario y bailarín que disfruta aterrorizando al vecindario, con la
peculiaridad de que su vecindario es la totalidad del planeta. Algo tiene
también de reencarnación neoyorquina de Nerón, de quien se supone que mandó
quemar Roma por divertirse un poco. Trump, entre cuyas virtudes cívicas no se
cuenta la piromanía, a no ser la ideológica, se limitó a promover el asalto al
Capitolio, aunque no sería extraño que algún día lo veamos tocar la lira en la
azotea de la Trump Tower mientras el mundo arde a su alrededor gracias a sus
políticas alegremente incendiarias.
Todo un
fenómeno artístico, en fin, como quien dice.
Trump duerme
en la Casa Blanca -que él ha transformado en la Casa Dorada a fuerza de
apliques revestidos de pan de oro, vicio que comparte con Luis XIV-, pero lo que le corresponde, en su
calidad de delincuente múltiple, sería compartir celda con Maduro, otro
aficionado a los bailes de salón y al ejercicio de la satrapía. Lo curioso de
esta historieta es que quien pretende presentarse como el superhéroe es a la
vez el supervillano: un matón gansteril que practica la piratería, el crimen de
Estado y el saqueo, que apoya el genocidio en Gaza, que ha dado carta blanca a un ejército de sicarios para la limpieza étnica en su propio país, que amenaza con invadir
países soberanos por indisimulados intereses comerciales, que chulea con
dinamitar la OTAN desde dentro con la invasión militar de Groenlandia y que, al
mismo tiempo, aspira al Premio Nobel de la Paz.
Por si
quedaban dudas, lo ha proclamado él mismo: "No necesito ninguna ley, lo
único que me puede detener es mi moralidad y mi mente". Comoquiera que
moral ha demostrado tener muy poca y que su mente es menos brillante que el
pelo que la recubre, a este no va a haber quien lo pare en su espiral delirante.
En fin, que se
prepare el mundo: el viejo payaso megalómano se ha colocado en el centro del
escenario mundial.
Y tiene un
lanzallamas en cada mano.
Y está loco.
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