lunes, 4 de mayo de 2026

NOVELERÍAS

(Publicado en prensa a través de la Agencia Colpisa) 




Con la realidad pasa lo mismo que con las novelas: si llega un momento en que su trama nos resulta inverosímil, nos sentimos expulsados de la realidad o de la novela, según.

Que nos decepcione una novela y abandonemos su lectura es algo que carece de importancia: hay millones para elegir. Que nos perturbe la realidad resulta un poco más alarmante, ya que realidades individuales hay muchas, pero la realidad global nos afecta a todos: desde mi realidad individual puedo creerme Napoleón Bonaparte, pongamos por caso, pero si tengo intención de pasar mis vacaciones veraniegas en Córcega, el billete de avión va a salirme más caro si persiste el bloqueo en el estrecho de Ormuz, en especial si al bloqueo iraní se sigue sumando el rebloqueo norteamericano, estrategia que imagino diseñada por los altos mandos de la inteligencia militar, pero que así al pronto parece ideada por un cuñado harto de vino tinto.

         El caso es que si la realidad global adopta una deriva disparatada, nuestro pensamiento tiende a volverse igualmente disparatado, cuando no conspiranoico, y entonces te da por sospechar cosas. Cosas raras. Por ejemplo, no sé:  a) que lo del tiro en la oreja fue un montaje de efectos especiales, b) que EEUU ha atacado Israel porque el Mossad se ha hecho con una copia de los archivos de Epstein y Netanyahu ha chantajeado a Trump con hacerlos públicos si no le presta apoyo en su delirante sueño expansionista y en su vocación exterminadora, c) que EEUU lleva gastados más de 25000 millones de dólares desde el inicio del conflicto con la única finalidad práctica de que el clan de los Trump aumente su fortuna o d) que Donald Trump es un replicante del Trump de carne y hueso, un robot cómico construido en China, vendido luego a Rusia y exportado clandestinamente a EEUU, donde ganó las elecciones tras proclamar verdades tan sobrecogedoras como que en Springfield, Ohio, los inmigrantes ilegales haitianos se comían los perros y los gatos de la población legal.

Según todos los indicios, el robot se ha averiado y está fuera de control, hasta el punto de que incluso los chinos y los rusos andan preocupados con las ocurrencias anonadantes de esa especie de monstruo de Frankenstein anaranjado que han puesto al frente de la primera potencia mundial y que lo mismo se levanta un día postulándose como papa de Roma que al día siguiente decide ser Jesucristo.

Por suerte, durante la visita del rey Carlos III de Inglaterra no ha hecho chistes con las orejas del monarca, aunque justo al día siguiente no dudó en hacerlos con las orejas de soplillo del jefe de la NASA.

Hay impulsos, en fin, incontrolables. Y el robot incontrolado no parece dispuesto a dejarse reparar.


.