domingo, 31 de mayo de 2026

LA DISYUNTIVA DIABÓLICA

 




(Publicado en prensa a través de la agencia Colpisa)

La cadena de sobresaltos que soportamos en estos días ha solapado la situación política andaluza resultante de las elecciones que se celebraron hace apenas dos semanas.

Moreno Bonilla, a fecha de hoy, ni siquiera ha llamado al líder regional de Vox para tantear sus intenciones con respecto a una investidura, aunque doy por hecho que al presidente en funciones no le hace falta una bola de cristal para adivinarlas: acordar a cara de perro un Gobierno de coalición, hacer inviable la gobernabilidad mediante exigencias inasumibles, convertir a su socio mayoritario en enemigo irreconciliable y procurar imponer su discurso minoritario como hegemónico.

Lo previsible, en fin, en la formación ultraderechista: la lealtad inquebrantable al concepto esotérico de “patria”, como ente de condición casi teológica, y el desprecio a lo que piensen, deseen o voten quienes no piensen como ellos, quienes no deseen el país que ellos desean y quienes no les voten.

         Moreno Bonilla pretenderá convencer a los subpatriotas andaluces de Vox –entiéndase: andaluces, aunque sin por ello dejar de ser españoles prioritarios- de que se abstengan en la sesión de investidura para que él pueda formar un Gobierno en solitario y en minoría, consciente de que esa fragilidad le supondría experimentar el infierno en vida, pues, a diferencia del Gobierno central, no dispone de elementos de trueque para ganarse el favor interesado del resto de formaciones, y confiar a estas alturas en que los partidos políticos actúen más en beneficio de los interés generales que en beneficio propio es un grado de ingenuidad que suele rebajarse aceleradamente en cuanto un ciudadano hasta entonces más o menos anónimo decide dedicarse a esas actividades tan variadas como filantrópicas a las que se dedican los políticos, así sea a nivel de mero concejal de la oposición.

         ¿Algún ejemplo? Sí: el PSOE, tras conocerse el resultado electoral, se apresuró a dejar claro que de ninguna manera se abstendría en una sesión de investidura, abriendo así la puerta del Gobierno andaluz a la ultraderecha, desde el principio moral insobornable de que un partido debe priorizar sus intereses estratégicos aun a costa del perjuicio que esos intereses puedan ocasionar no ya solo a la gente, sino también al propio sistema democrático.

Pasa como en esas historias de terror en que, disfrazado de otra cosa, el demonio –o un ente similar- pide que le franqueen el acceso a una vivienda y, una vez conseguido el consentimiento, ya no hay quien lo eche de allí, dedicado alegremente a idear fechorías.

PP y PSOE  han decidido comportarse en público como hutus y tutsis, sobreactuando en los espacios parlamentarios y estableciendo entre ellos una competición sobre acusaciones de corrupción, lo que no parece demasiado prudente para ninguna de las partes, ya que esa competición siempre la ganará un tercero.

         Mientras tanto, los ajenos a ese grotesco psicodrama esperamos con menos resignación que preocupación un más que probable Gobierno autonómico acogido a ese mecanismo perverso que, a nivel alarmantemente global, intenta valerse de la democracia para promover el retroceso democrático.

El demonio tiene ya la puerta entreabierta. Si finalmente consigue cruzarla, el PP no será el único culpable.

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sábado, 16 de mayo de 2026

PANORAMA ANDALUZ

 (Publicado hoy en prensa a través de la agencia Colpisa)



Mañana se celebran las elecciones andaluzas y la incertidumbre ante el resultado es relativa: mayoría absoluta del PP o perspectiva de un Gobierno de coalición entre PP y Vox, lo que abriría una incertidumbre ya no tan relativa, en especial si tenemos en cuenta el historial de acuerdos entre ambas formaciones, que en realidad es un burdo y áspero historial de desacuerdos, hasta el extremo de caer en la estrategia del absurdo en el caso de Extremadura.

Los dirigentes de Vox (y no sé si exagero con el uso del plural) saben que, salvo que el país entero se vuelva loco de remate, nunca ganarán unas elecciones, pues la suya no pasa de ser una de esas formaciones pintorescas que se valen de la democracia para promover políticas de debilitamiento democrático, pero parecen dispuestos a imponer sus principios inamovibles si el PP necesita su apoyo para gobernar, lo que no deja de ser una manera de ganar cuando se pierde, gracias a esas matemáticas misteriosas que aplican los políticos a la política cuando las matemáticas canónicas no les sirven de mucho.

En cualquier caso, Moreno Bonilla afirmaba ayer mismo: “Un Gobierno con Vox es un Gobierno imposible”, aunque creo que la palabra adecuada hubiese sido “insufrible”, porque “imposible”, en política, es una palabra demasiado polisémica que a menudo significa lo contrario de lo que significa.

         Como todo proceso electoral, este tiene su lado estrambótico, pues muchos ciudadanos de izquierdas respirarán medianamente aliviados si el PP revalida la mayoría absoluta y puede prescindir de esos chantajes a menudo inconstitucionales que la ultraderecha se ha aficionado a confundir con una negociación más o menos razonable con la formación más afín a sus postulados, aunque en el caso andaluz esa afinidad se aleja un tanto –al menos en apariencia- del estándar nacional.

Los dirigentes de las izquierdas, por el contrario, no creo que se lo tomen tan bien, pues una cosa es el interés de la ciudadanía y otra un poco diferente el interés de los partidos, como evidencia el hecho de que prefieran que Vox entre a formar parte de algunos gobiernos autonómicos antes que someterse ellos al martirio de una abstención en una sesión de investidura, y que la gente -incluidos sus propios votantes- se resigne a que le caiga encima todo el peso muerto del ultrapopulismo.

         Por otra parte, quien haya tenido la ocurrencia de designar candidata a María Jesús Montero se merece un homenaje por parte del PP. ¿Una política con un pasado vulnerable por su gestión como consejera andaluza? ¿Una paracaidista designada por el Gobierno central a falta de candidatos regionales adecuados? ¿Una exministra de Hacienda en una comunidad que tiene el mayor número -en términos absolutos- de trabajadores autónomos, que son los más presionados fiscalmente de todo el espectro laboral?

         Todo tan previsible, en fin, que hasta sobran los comentarios.

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lunes, 4 de mayo de 2026

NOVELERÍAS

(Publicado en prensa a través de la Agencia Colpisa) 




Con la realidad pasa lo mismo que con las novelas: si llega un momento en que su trama nos resulta inverosímil, nos sentimos expulsados de la realidad o de la novela, según.

Que nos decepcione una novela y abandonemos su lectura es algo que carece de importancia: hay millones para elegir. Que nos perturbe la realidad resulta un poco más alarmante, ya que realidades individuales hay muchas, pero la realidad global nos afecta a todos: desde mi realidad individual puedo creerme Napoleón Bonaparte, pongamos por caso, pero si tengo intención de pasar mis vacaciones veraniegas en Córcega, el billete de avión va a salirme más caro si persiste el bloqueo en el estrecho de Ormuz, en especial si al bloqueo iraní se sigue sumando el rebloqueo norteamericano, estrategia que imagino diseñada por los altos mandos de la inteligencia militar, pero que así al pronto parece ideada por un cuñado harto de vino tinto.

         El caso es que si la realidad global adopta una deriva disparatada, nuestro pensamiento tiende a volverse igualmente disparatado, cuando no conspiranoico, y entonces te da por sospechar cosas. Cosas raras. Por ejemplo, no sé:  a) que lo del tiro en la oreja fue un montaje de efectos especiales, b) que EEUU ha atacado Israel porque el Mossad se ha hecho con una copia de los archivos de Epstein y Netanyahu ha chantajeado a Trump con hacerlos públicos si no le presta apoyo en su delirante sueño expansionista y en su vocación exterminadora, c) que EEUU lleva gastados más de 25000 millones de dólares desde el inicio del conflicto con la única finalidad práctica de que el clan de los Trump aumente su fortuna o d) que Donald Trump es un replicante del Trump de carne y hueso, un robot cómico construido en China, vendido luego a Rusia y exportado clandestinamente a EEUU, donde ganó las elecciones tras proclamar verdades tan sobrecogedoras como que en Springfield, Ohio, los inmigrantes ilegales haitianos se comían los perros y los gatos de la población legal.

Según todos los indicios, el robot se ha averiado y está fuera de control, hasta el punto de que incluso los chinos y los rusos andan preocupados con las ocurrencias anonadantes de esa especie de monstruo de Frankenstein anaranjado que han puesto al frente de la primera potencia mundial y que lo mismo se levanta un día postulándose como papa de Roma que al día siguiente decide ser Jesucristo.

Por suerte, durante la visita del rey Carlos III de Inglaterra no ha hecho chistes con las orejas del monarca, aunque justo al día siguiente no dudó en hacerlos con las orejas de soplillo del jefe de la NASA.

Hay impulsos, en fin, incontrolables. Y el robot incontrolado no parece dispuesto a dejarse reparar.


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