martes, 29 de noviembre de 2011

FRASES SUELTAS


La inspiración, ¿por qué se supone que desciende?

UNICORNIO. Especie extinguida por su falta de decisión a la hora de embestir.

El genio suele ser precoz, pero –por suerte o por desgracia, quién sabe- la genialidad suele alcanzarse a su debido tiempo.


El género humano tiene vocación de polemista, a veces hasta extremos que resultan polémicos.

El sentimiento es algo que casi siempre se equivoca, pero que casi siempre tiene razón.

jueves, 24 de noviembre de 2011

PREGUNTA REAL


¿A un rey no le da vergüenza ser rey?

martes, 22 de noviembre de 2011

UNA GREGUERÍA FALSA


Las estrellas son las tachuelas de plata que sostienen la noche.

viernes, 18 de noviembre de 2011

EL ARCHIVO BALCELLS






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Nuestra época parece proclive a la atribución de prestigios y de heroísmos desconcertantes.

“Carmen Balcells posee puesto fijo en la literatura mundial”, leíamos ayer en EL PAÍS. (¿Como Shakespeare, como Proust, como Cervantes, como Kafka…?) “A la hora del business soy implacable”, afirmaba por su parte la poseedora de ese puesto fijo.

En estos días se glorifica la importancia del archivo de su agencia literaria. Un archivo de empresa, al fin y al cabo, aunque entre los proveedores se contasen escritores célebres. Al fin y al cabo, business, como quien dice.

Con respecto a ese archivo, Balcells tuvo al menos tres habilidades, a saber: la primera de ellas, quitárselo de encima; la segunda, vendérselo al Estado por 3 millones de euros; la tercera, hacer que la venta pareciera un regalo al Estado.

Ahora nos enteramos de que en 1991 Balcells propuso a Gil y Gil el encargo de un libro a Camilo José Cela sobre Marbella, a cuya alcaldía acababa de acceder el tal Gil para poner en marcha su carrusel de corrupción y de matonería. El precio lo fijaba Balcells en 250 millones de pesetas.

Según informa hoy igualmente EL PAÍS, “para vestir la oferta, se enumeran una serie de medidas relacionadas con la idea, que incluyen la grabación de un anuncio con Cela en coche ("un Morgan o un Saab descapotable" para diferenciarlo del Rolls con el que realizó su segundo viaje a la Alcarria), que estaría conducido por Marina Castaño”. El proyecto no prosperó, aunque sospecha uno que el fracaso de la operación no se debió a un fogonazo de sentido común por parte del alcalde ni desde luego a la falta de insistencia de la agente. Falló algún factor misterioso en aquel business.

Lo dicho: heroísmos desconcertantes: de comerciante eficiente a gloria -con puesto fijo- de la literatura mundial.

Quién pudiera.


P.D. Carmen Balcells ha enviado un requerimiento al Ministerio de Cultura para que impida el acceso público a su archivo. El chiste continúa.

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jueves, 17 de noviembre de 2011

EL DEFRAUDADO





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Minutos antes de morir, el contralmirante confesó: “He navegado por los siete mares y apenas habré visto un millar de sirenas”.


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jueves, 10 de noviembre de 2011

MISTERIO CAPILAR

La pregunta parece de broma, pero la verdad es que el misterio me inquieta: ¿alguien sabe de qué material está hecho el nuevo pelo de Berlusconi?

sábado, 5 de noviembre de 2011

EL COCHE FANTÁSTICO


La alcaldesa de un municipio de cuyo nombre no vamos a acordarnos ha decidido instalar un desfibrilador en su coche oficial. La alcaldesa, de cuyo nombre tampoco vamos a acordarnos, es médico de profesión y tuvo una experiencia mala: no pudo salvarle la vida a un accidentado en la carretera, de modo que se acogió a un razonamiento impuro en el que se confundía lo emocional con lo profesional, y de ahí lo del desfibrilador. La oposición está que trina, y no sólo por ser oposición. La alcaldesa tiene de su parte la lógica de la razón sentimental. La oposición tiene de la suya la lógica de la razón política: si en todo el municipio sólo hay cuatro desfibriladores, resulta chocante que uno de ellos esté instalado en el coche oficial de la regidora, por si acaso se viera en el trance de tener que socorrer a otro accidentado, circunstancia que tal vez podría reputarla de gafe.

Cabe esperar que el próximo alcalde o alcaldesa que vaya a ocupar el coche sea también médico y no perito agrícola, pongamos por caso, porque entra dentro de lo probable que un perito agrícola se haga un lío con el desfibrilador y acabe sustituyéndolo por un juego de azadones y cavadoras, herramientas más acordes con lo suyo.

Puestos a dotar los coches oficiales de complementos, los alcaldes y alcaldesas podrían llevar en el maletero una estaca, una ristra de ajos y un crucifijo, por si algún día, al volver de madrugada de un acto institucional, tuvieran que enfrentarse al conde Drácula. Si de lo que se trata es de ejercer el humanitarismo, podrían llevar fiambreras con filetes rusos, por si se cruzaran con un mendigo hambriento, que alguno que otro hay. En estos malos tiempos para el empleo en particular y para la vida en general, tampoco estaría de más que llevasen un contrato laboral con los datos del beneficiario en blanco, para rellenárselo en el mismo arcén a un jornalero en paro cuando el alcalde o la alcaldesa acudiese en su coche oficial con desfibrilador incorporado a una reunión provincial para el fomento del empleo, o similar.

Lo que no entiende uno es que la alcaldesa en cuestión se conforme con un desfibrilador, cuando lo suyo sería que adoptase como coche oficial una UCI móvil, que ofrece sin duda más opciones de socorrismo.

El problema más común de las decisiones de los políticos es que acaban resultando poco políticas. Se levanta un político un día con la mente un poco espesa y lo mismo acaba instalando un artilugio en el coche oficial que convocando un referéndum peligroso, lo mismo aceptando comisiones que concibiendo un aeropuerto inútil. Cuando la política se mueve por impulsos y ocurrencias, suele dejar de ser política para convertirse en otra cosa: en un juego de azar. Hay impulsos acertados, sí. Hay ocurrencias afortunadas, sin duda. Pero, en general, qué miedo.

viernes, 28 de octubre de 2011

LEMA DEL POLÍTICO HEDONISTA

El estado del bienestar bien entendido empieza por uno mismo.

miércoles, 26 de octubre de 2011

SÍMIL EJECUTIVOS



Suben diligentes al tren. Resultan inconfundibles: un traje que les queda un poco holgado o un poco estrecho, con brillo de mucha plancha y mucho uso; una corbata de esas que regalan con la compra del traje en cuestión, con un nudo de simetría discutible; una camisa de las que, si te llevas un par, salen muy baratas, porque ya de por sí son baratas… Cuidan poco, eso sí, el calzado: esos zapatos vencidos y polvorientos, agrietados por las muchas caminatas, de textura mate, con suelas gordas de goma. No parecen saber que los zapatos son muy delatores.

Nada más tomar asiento, o incluso antes, ya están hablando por teléfono: “Dile a Juanchu que o me da una respuesta antes de las 12 o no hay trato”. Todos tienen una voz potente, capaz de llenar por sí sola el vagón. Otro dice: “Pereda me ha mandado el balance de su empresa, pero dile que se lo meta por el culo. Que eso no se lo cree ni su madre”. Suelen ser jóvenes. Cuando negocian dos o tres a la vez con sus interlocutores respectivos, el vagón parece un teatro de la ópera, en pleno duelo de tenores. No faltan las arias de estrépito: “Diles a los de Corfisa que por menos de 100.000 euros ni siquiera nos tomamos la molestia de hablar con ellos”. Te levantas con disimulo para observar al que cobra 100.000 euros por hablar con él: una corbata roja brillante, rígida como un pimiento; su trajecito de 90 euros, su camisa de rayas apasteladas, sus mocasines de piel sintética. En el extremo norte del vagón salta otro: “¿Juanmari? Mira, he estado hablando con el director general de Porpunsa y me ha dicho que su última oferta es de 45.000 unidades al mes. Yo le he dicho que se vaya al carajo”. Usan palabras duras, de individuos curtidos en la matonería mercantil. Palabras duras y zapatos blandos.

Pero de repente entiendes que todo se trata de una representación. Esos pobres muchachos disfrazados de ejecutivo son en realidad figurantes de una teatralización patrocinada por el ministerio de Fomento para crear un espejismo colectivo de actividad empresarial, de trasiego incesante de dinero y mercancías. Comprendes que se trata de actores en paro que simulan hablar con alguien por teléfono, aunque en realidad no hablan con nadie. Que la ropa que llevan es prestada y que por eso los trajes les quedan apretados o fofos. Que no existe Pereda ni existe Juanchu, ni mucho menos Corfisa o Porpunsa. Que están allí con un bono de RENFE, yendo y viniendo dos o tres veces al día de un sitio a otro, repitiendo un guión: “¿María? Tienes que sacarme dos billetes para volar a Bruselas el viernes. Y resérvame mesa para hoy en Jockey. Para seis, porque vendrá el director general”. Con voz más baja, un hombrecillo en mangas de camisa marca un número: “Joselito, que dice Manolo que le mandes esta tarde al bar una caja de patatas fritas”. Y te sientes aliviado de volver a la realidad.

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lunes, 24 de octubre de 2011

UN POEMA


En EL CULTURAL, junto al artículo sobre Leonard Cohen, se publicó el viernes este poema mío hasta entonces inédito. Va.




LOS MIRLOS


Ahí los tienes:

la orquesta de los pájaros miméticos,

su falsificación aleatoria

de ruidos robados al azar,

sus trinos de fantoches aplicados.


Ocultos en las ramas,

fugados al calor de primavera,

con su negrura de augurio,

con su memoria de organillo mecánico,

leyendo partituras

escritas en el aire,

su ser para la nada,

su canto cristalino y cacofónico,

conforme al algoritmo del quién sabe,

payasos musicales portentosos,

tensando la mañana con el arco

de su garganta pura y desquiciada.


Ahí los tienes de nuevo, y aquí tú:

los artesanos de lo etéreo,

nuestras alas de cera,

el canto dado a nadie

y porque sí.


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viernes, 21 de octubre de 2011

LEONARD COHEN


Leonard Cohen ha conseguido reducir su voz a un susurro hipnótico. ¿Por merma de facultades? Sí, pero quizá también por privilegio de su destino: su voz es algo que está ya por encima de la voz, algo que ha logrado convertirse en la metáfora frágil de sí misma, en una fantasmagoría, purificada. Es la salmodia penumbrosa del superviviente, con su traje gris de empleado discreto de funeraria, con su borsalino de hampón dandístico, con su figura descoyuntada de anciano arrullador de batallas antiguas del sentimiento, galán en sus ocasos triunfales, con su sonrisa beatífica propia del monje budista que es, conocido en los monasterios del ramo como Jikan Dharma, que significa el silencioso.

Leonard Cohen sale al escenario con pasos alegres de duendecillo del país de las tinieblas amables. Se arrodilla. Junta las manos en gesto de plegaria. Se destoca. Sonríe. Da las gracias. Empieza su conjuro. Sus canciones nos llegan desde muy lejos: los adolescentes de los 70 del siglo pasado que tocábamos la guitarra teníamos un repertorio de estándares en el que no faltaba “Suzanne”, aunque con cierta licencia en los arpegios, porque éramos aprendices y había que esquematizar los alardes. Aun así, aquella medio chiflada seguía ofreciéndote té y naranjas de la China. Y el Cristo -abandonado, casi humano- permanecía en su torre solitaria de madera. Y aprendías a buscar entre la basura y las flores. Y el sol caía de lleno, como una miel, sobre la dama del muelle. Etcétera. Y nosotros, en fin, bailábamos aquello con las niñas, en la noche artificial de las fiestas tempraneras de los sábados.

Ha pasado el tiempo y ahí siguen sus canciones, más intensas aún porque se han aliado con el tiempo nuestro, con el tiempo de adentro de cada cual, con la historia de cada uno. Estamos en ellas.

Conmueve este Cohen de postrimerías. Tan roto y tan poderoso. Tan de cristal y tan irrompible. Tan sujeto a la música por casi nada: por la exactitud temblorosa de la emoción, que es a fin de cuentas el todo. Este Cohen oferente y educado, con su espectáculo grandioso de susurros. Este Cohen que, con apenas cuatro notas básicas, ha sido capaz de escribir canciones que son historias, historias que son poemas, poemas que son música, música que es un himno de intimidad.

Este trovador dulzón y oscuro, amargo y luminoso, con su lentitud interior de emocionado reflexivo, con su voz a media voz, con su porte de vendedor honrado de diamantes, de hombre hecho serenamente al encogimiento de hombros y a las fatalidades prodigiosas que nos depara el mundo, como un personaje escapado de una página de Isaac Bashevis Singer, este Leonard Cohen, decía, parece venir desde muy lejos cuando sale al escenario y se destoca. Parece venir de un tiempo invulnerable al tiempo, de una intemporalidad mágica en la que los sentimientos son inmortales, mientras nosotros vamos de paso por aquí, acogidos a la indefinición y a la fragilidad, y alguien baila ante nosotros con un violín en llamas.


(Publicado hoy en EL CULTURAL del diario EL MUNDO)

LOS TRES IDIOMAS DEL FUTURO

Cuando alguien arriesga algún tipo de profecía, no puedo evitar que se me venga a la mente la imagen de un embrión de gallo que, estando aún dentro del huevo, se empeña en cantar un kikirikí.

En 1966, el poeta Gabriel Aresti entrevistó a su amigo Blas de Otero, que no dudaba en afirmar lo siguiente: "Los idiomas del futuro son tres: el ruso, el castellano y el euskera".

Por poco, ¿no?

jueves, 20 de octubre de 2011

NOTICIA CON PATIO INCLUIDO

Hay quienes aseguran que la redacción de una buena parte de las noticias que leemos en los periódicos está en manos de becarios. No puedo saberlo. De todas formas, si la mayoría de los redactores no son becarios, desde luego lo parecen, lo que viene a ser lo mismo, beca más o beca menos. (En manos de esos redactores, las noticias de tipo científico, por ejemplo, tienden a convertirse en chistes más o menos abstrusos, lo que no está mal en el fondo: de lo científico a lo cómico.)

Hoy leo lo siguiente, referido a un incidente que tuvo lugar en la casa de Esperanza Aguirre: "Dos seguidores del Real Madrid, con algunas copas encima según fuentes policiales, dieron una patada en el patio del palacete en el que vive la presidenta sobre las cuatro de la madrugada y entraron en el patio del inmueble, en el que residen otros vecinos. Los agentes de la Guardia Civil encargados de la seguridad visionaron los hechos por el vídeo de vigilancia, llamaron a la policía y los hombres fueron conducidos a comisaría".

Bien... Se deduce de esto que los madridistas, con un número indeterminado de copas encima (se infiere que se trataba de copas de contenido etílico y no de trofeos ganados por su equipo a lo largo de su historia) dieron una patada en el patio (¿?) y luego entraron en el patio, lo que no deja de ser un malabarismo difícil: primero patean el patio y luego entran en el patio. (Tampoco es pobre malabarismo el de patear un patio, aliteraciones aparte.) Se deduce también que la presidenta vive en ese palacete sobre las cuatro de la madrugada, mientras que durante el resto del día vive en algún otro sitio, en tanto que hay otros vecinos que residen en el patio del inmueble, cabe suponer que al raso. Menos mal que los guardias civiles visionaron los hechos y llamaron a la policía, porque se ve que la Guardia Civil está más por agradar que por detener.

La noticia no viene en uno de esos periódicos gratuitos que están escritos como se puede y que se leen como uno mejor puede, sino en la página 21 de EL PAÍS. Por lo demás, la noticia no la firma un solo redactor, sino dos, de lo que acaba deduciendo uno -con poco fundamento, claro está, y sin datos corroborables- que esos dos redactores son en realidad los hinchas alegres y alborotadores que patearon el patio antes de entrar en él.

Una noticia autobiográfica, en fin, como quien dice.

(P.D. Oídas luego las declaraciones delirantes de Aguirre con respecto al incidente, lo preocupante no es que un periódico esté en manos de becarios, sino que una comunidad esté en manos de semejante zumbada.)

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viernes, 14 de octubre de 2011

CUADERNOS PROPIOS, Y 3









Y con esto damos por zanjado el asunto cuadernitos...

Buen fin de semana.

REFLEXIVO

En cuestiones de esoterismos populares, lo mismo viene a dar Osho que Oshenta.