martes, 13 de febrero de 2018

HABLAR EN PLATEADO (Basado en hechos reales)



(Publicado el sábado en prensa.)


Siempre se ha dicho que viajar ensancha la mente, aviva nuestros sentidos y nos otorga conocimientos fortuitos del mundo y de la vida. Sin duda. Ayer mismo, viajaba yo en tren y pude comprobarlo. Quiso el azar colocarme en el asiento contiguo al de un caballero que, antes incluso de que pusiéramos rumbo a nuestro destino, de amanecida aún, ya estaba amortizando su tarifa plana. Decía Chesterton que oír hablar a alguien por teléfono hace que te sientas como si te faltase la mitad de cerebro, aunque por fortuna no fue el caso, ya que mi vecino tuvo la amabilidad de repetir cuanto le decía su interlocutor, sin duda para evitar malentendidos. 

“Entonces me dices que lo suyo es retirar el material viejo y colocar uno nuevo. Pero ¿de qué material estamos hablando?”, preguntó mi vecino casual de expedición. “Ajá. A ver si lo entiendo. ¿Un material plateado que se adhiere con calor de soplete?” La respuesta fue afirmativa. “¿Y eso da buen resultado?” La respuesta fue igualmente afirmativa: “Entonces me dices que da buen resultado y que es fácil de colocar”. (El material. El plateado.) “¿Me aseguras que eso va a arreglar el problema?”  Por supuesto.

            Una vez convencido del buen resultado y de la capacidad resolutoria del material plateado en cuestión, llamó a otra persona de su confianza, sin duda porque de repente le asaltó una duda metódica, o quizá por el mero placer de universalizar el asunto: “Enrique, oye, mira, que me han dicho que hay un material plateado que es lo que mejor nos viene para eso. Por lo visto, se adhiere con calor de soplete. Infórmate y tomamos una decisión ya. Porque si me equivoco quiero que nos equivoquemos los dos, ¿me entiendes? Y si acierto, que acertemos los dos, ¿de acuerdo?”. Aquello podía considerarse, en fin, un debate asambleario, así lo fuese modestamente a dos bandas. Casi un concilio, en fin, sobre el material plateado.

            Colgó y volvió a marcar. “¿Manolo? Sí, mira, que me ha dicho tu tocayo, el de EMAGESA, que hay un material plateado…”. Deduje que Manolo corroboró el informe favorable de su tocayo Manolo sobre el material plateado. “Entonces, ¿tú crees que esa puede ser la solución?” En cuanto dejó de hablar con Manolo II, recibió una llamada de Enrique, que ya había tenido tiempo de recabar información técnica sobre el material sometido a una investigación ténica. “Vale, pues si tú me dices que puede servir, por mí adelante”. Adelante, pues, con el material plateado. Y prosiguió una ronda de consultas: “Oye, mira, me han recomendado un material plateado que…”.

            Al cabo de unos 200 kilómetros, el material plateado y yo éramos ya casi de la familia. Me levanté y dudé si refugiarme en la cafetería o saltar del tren en marcha. “¿Solo o con leche?”, me preguntó el camarero. Y a punto estuve de decirle: “Plateado”.

sábado, 10 de febrero de 2018

ENTREVISTA

Entrevista con Juan Carlos Morales. (RNE. Radio 5)

http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_SDIAESP/mp3/5/4/1518259290145.mp3

Aquí puede verse la charla que tuvimos Luis Landero y yo el pasado miércoles en la Biblioteca Nacional.
(El título podría ser el resultante de mezclar dos de Julio Camba: Sobre casi todo. Sobre casi nada.)

https://www.youtube.com/watch?time_continue=1575&v=nbjNf0gKF9k


martes, 6 de febrero de 2018

(MAÑANA)


DISFRAZ NEUTRO

Para que ningún colectivo pueda sentirse ofendido, en estos carnavales lo más prudente es disfrazarse de imperativo categórico kantiano.


lunes, 5 de febrero de 2018

viernes, 2 de febrero de 2018

La glosa de Antonio Lucas en INFOLIBRE: https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/02/02/presentacion_novio_del_mundo_74778_1821.html



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¿?

Si un desnudo -lo que somos- implica una "cosificación", ¿qué es un cuerpo recubierto y adornado con "cosas"?

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lunes, 29 de enero de 2018

LA LEY

(Publicado el sábado en prensa)




Las leyes están muy bien cuando nos amparan, pero empiezan a ser molestas cuando tenemos que cumplirlas. No sé, te compras un coche que puede ponerse a 240 en unos segundos y, sin embargo, la ley te limita la velocidad máxima justo a la mitad, lo que viene a ser como si tuvieras medio coche: medio motor activo y medio motor en actitud budista, viviendo parasitariamente del esfuerzo del otro medio, como hacemos los andaluces con los catalanes, pongamos por caso. Aun así, y con el propósito de aplicar un parámetro laboral igualitario a ambas mitades del motor de tu coche, hay tramos en que lo pones al tope de su capacidad, pues no hay cupo de poder que uno no termine ejerciendo tarde o temprano. Sabes de sobra que estás saltándote la ley con todas las de la ley, pero te convences de que es por una buena causa, así sea más personal que colectiva, y que además acaba resultando una causa óptima si no te pillan los guardianes de la ley, que suelen llevar mal las interpretaciones privadas que los ciudadanos hacemos de las leyes comunes. 

            Esto de las leyes es asunto complejo y espinoso, ya que puede darse el caso de que sean los legisladores quienes las incumplan con más desparpajo y alegría, sin duda por aversión a ese aspecto penitencial que conlleva cualquier tipo de obligación. Bien está, en fin, que uno se invente unas leyes, pero de ahí a tener que respetarlas hay la misma diferencia que entre asar un pavo y ser un pavo, pues muy pavo hay que ser para aplicarte las normas que tú mismo te has sacado del caletre en unas extenuantes comisiones parlamentarias. De ahí tal vez esa cara de estupefacción que se les queda a los políticos cuando el peso de la ley cae sobre ellos, cosa que, por fortuna, suele ocurrir con la frecuencia de los eclipses lunares. Se diría que no dan crédito a lo que les pasa. Sospecharía uno, en suma, por su grado de indignación, que les supone un contratiempo emocional parecido al que supondría el Armagedón para el resto de la gente. Y es que, como decía, las leyes tienen ese lado molesto. Y no digamos cuando la ley manda antipáticamente a un político a ese sitio tan populachero que es la trena, ya sea por hacer caja negra o por asuntos de psicodelia identitaria. Ahí ya pierden la noción de la realidad y caen en una desolación profunda, y con razón, pues a nadie le gusta legislar para acabar siendo legislado.

            Cuando un político pisa la cárcel, un estremecimiento recorre las células del tejido social, por esa empatía espontánea que nos suscitan nuestros gobernantes. Si estuviera en nuestra mano, les mandaríamos cada tarde un bizcocho –incluso con una lima dentro Si por nosotros fuera, les aplicaríamos la Ley General de Amnistía, que es el mejor antídoto contra la ley, ese invento –insisto- tan molesto. Tan inoportuno. Tan… legal. 

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domingo, 28 de enero de 2018

Leo en el diario de los hermanos Goncourt: "Un libro nunca es una obra maestra, sino que se transforma en tal. El genio es el talento de alguien que ya ha muerto".

(De modo que prudencia con los contemporáneos: no vayamos a matarlos antes de tiempo concediéndoles el rango de genio en vida.)
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viernes, 26 de enero de 2018

(Y me pregunto yo, por mero preguntar: ¿hay algún motivo para que Mario Conde y Francisco Camps tengan los mismos andares, esos andares de vacilón que entra en una whiskería a las 2 de la mañana con un cupón premiado de la ONCE en el bolsillo?)

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(Entrevista exprés en el diario CÓRDOBA)

http://www.diariocordoba.com/noticias/contraportada/cualquier-vida-tiene-mucho-guion-descabellado-inverosimil_1201209.html
Hoy, en la revista ZENDA, unos fragmentos del epílogo:
https://www.zendalibros.com/como-me-encontre-con-walter-arias/