domingo, 25 de enero de 2026

LA TENSA CUERDA FLOJA


El narrador de En busca del tiempo perdido, que es Proust y que a la vez no es Proust, observador minucioso y divagatorio de la condición humana, apreció que la sociedad se parece a los caleidoscopios, que, al girarlos, componen una figura diferente a la que dábamos por inmutable. Y añade esta apreciación: cuando una sociedad da la impresión de hallarse inmóvil, imaginamos que permanecerá así y nada habrá de cambiar nunca. La equiparación, en suma, del presente, que es una confusa evidencia, con el futuro, que siempre es una incierta conjetura.

         Lejos de disfrutar de la placidez de la inmovilidad, nuestra sociedad de hoy se ve obligada a lidiar a diario con el vértigo de lo inesperado, con la incertidumbre ante lo venidero, con la falsificación metódica de la realidad y con las alteraciones imprevistas de las normas tenidas por civilizadas, por no decir que a menudo nos vemos obligados a gestionar psicológicamente lo puramente inconcebible, como por ejemplo el hecho de que el presidente de EEUU invada un país para saquearlo y que, para redondear la estrategia gansteril, amenace con apoderarse militarmente de un territorio que pertenece a uno de sus aliados militares… Y mejor que pasemos por alto la invitación que Trump ha hecho a Putin para que forme parte de la denominada “Junta de Paz” que supervisará el futuro (¿?) de Gaza, y quien dice Gaza dice la inmensa escombrera en que el terrorismo de Estado israelí ha convertido aquella región históricamente desdichada. Por otra parte, el futuro de la franja no parece que vaya a ser otro que su conversión en un resort turístico de traza futurista, según ha anunciado el yerno de Trump en el Foro de Davos. Una lujosa ciudad de vacaciones, en fin, sobre un cementerio.

A este paso, la rutina mundial será lo inesperado. Lo inconcebible. Lo puramente disparatado. Por una confabulación de despropósitos, las cuerdas de la realidad mundial se han tensado tanto, en fin, que da la impresión paradójica de que andamos sobre una cuerda floja. Porque el caleidoscopio no para de girar, y todas las imágenes que compone resultan inquietantes, como si fuesen preámbulos de pesadillas.

         Deberíamos ir haciéndonos a la idea de que el género humano es una especie animal fracasada como tal especie: hemos tenido en nuestra mano todo aquello que pudo dignificarnos colectivamente y hemos acabado comportándonos como unos primates embrutecidos, gracias en buena parte al hecho de haber confiado el destino común a algunos de los componentes más bestiales, más irracionales y más desequilibrados de la tribu.

Era cuestión de elegir. Y elegimos.


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sábado, 10 de enero de 2026

EL ENTE PELIGROSO


(Publicado en prensa)

Si en los manicomios se eligiese al director mediante sufragio entre los internos, no cabe duda de que saldría elegido el más loco de todos los aspirantes. Tiene su sentido: un medio loco siempre admirará al loco de remate, a aquel que ha conseguido un grado eminente de locura.

Dicho esto, pasemos a otro asunto: Donald Trump fue elegido presidente de EEUU gracias a la sabiduría innata de la mayoría del pueblo norteamericano, que vio en él la representación de un botarate bastante chiflado, sí, pero también la de un profeta esperanzador para los demás botarates chiflados de aquel país: un magnate rijoso, iletrado y matachín que había fundido en un solo ser al emperador megalómano y al bufón patoso. ¿Quién se resiste a eso? ¿Quién va a votar a un mindundi anodino teniendo la posibilidad de poner al frente de la primera potencia mundial a un divertido majareta?

Trump parece escapado de la imaginación escabrosa de Stephen King: un anciano de color naranja que por la noche, por influjo malicioso de la luna, se convierte en un espantapájaros sanguinario y bailarín que disfruta aterrorizando al vecindario, con la peculiaridad de que su vecindario es la totalidad del planeta. Algo tiene también de reencarnación neoyorquina de Nerón, de quien se supone que mandó quemar Roma por divertirse un poco. Trump, entre cuyas virtudes cívicas no se cuenta la piromanía, a no ser la ideológica, se limitó a promover el asalto al Capitolio, aunque no sería extraño que algún día lo veamos tocar la lira en la azotea de la Trump Tower mientras el mundo arde a su alrededor gracias a sus políticas alegremente incendiarias.

Todo un fenómeno artístico, en fin, como quien dice.

Trump duerme en la Casa Blanca -que él ha transformado en la Casa Dorada a fuerza de apliques revestidos de pan de oro, vicio que comparte con  Luis XIV-, pero lo que le corresponde, en su calidad de delincuente múltiple, sería compartir celda con Maduro, otro aficionado a los bailes de salón y al ejercicio de la satrapía. Lo curioso de esta historieta es que quien pretende presentarse como el superhéroe es a la vez el supervillano: un matón gansteril que practica la piratería, el crimen de Estado y el saqueo, que apoya el genocidio en Gaza, que ha dado carta blanca a un ejército de sicarios para la limpieza étnica en su propio país, que amenaza con invadir países soberanos por indisimulados intereses comerciales, que chulea con dinamitar la OTAN desde dentro con la invasión militar de Groenlandia y que, al mismo tiempo, aspira al Premio Nobel de la Paz.

Por si quedaban dudas, lo ha proclamado él mismo: "No necesito ninguna ley, lo único que me puede detener es mi moralidad y mi mente". Comoquiera que moral ha demostrado tener muy poca y que su mente es menos brillante que el pelo que la recubre, a este no va a haber quien lo pare en su espiral delirante.

En fin, que se prepare el mundo: el viejo payaso megalómano se ha colocado en el centro del escenario mundial.

Y tiene un lanzallamas en cada mano.

Y está loco.


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viernes, 2 de enero de 2026

domingo, 28 de diciembre de 2025

MANOS CHAMUSCADAS

 


(Publicado en prensa)

Según quienes saben de esas cosas de las que no sabe casi nadie, el origen de las pruebas de fuego es nada menos que sumerio. Comoquiera que una persona corriente sabe de los sumerios lo mismo que del cultivo del kiwi, pongamos por caso, damos por buena la atribución del invento a Sumeria, tenida por la civilización más antigua de todas las conocidas, aunque el hecho de ser la civilización pionera no le libró, al parecer, y como no podía ser de otra manera, de ejercer algunas salvajadas como las susodichas pruebas de fuego, con las que se determinaba la culpabilidad o la inocencia de un acusado.

         Estas pruebas de fuego pervivieron, por lo visto, en la era romana y alcanzaron su mayor grado de prestigio en la Edad Media gracias a las ordalías (también llamadas “juicios de Dios”), empleadas tanto en los tribunales civiles como eclesiásticos. Las pruebas admitían variantes: sostener un hierro candente, meter la mano en una hoguera o someterse a una inmersión en agua. Si el acusado salía medio vivo –o medio muerto, según se mire-, era prueba de su inocencia. De su inocencia probada por el juez supremo: Dios. (Se cuenta que santa Cunegunda, emperatriz del Sacro Imperio Romano Germánico, fue acusada, en su viudez, de conducta escandalosa y demostró su inocencia caminando sobre hierros al rojo vivo sin sufrir daño alguno).

         Allá por el siglo XII, se llegó a la conclusión de que este sistema jurídico era un poco irracional y un poco brutal, de modo que fue sustituido por la tortura, práctica considerada mucho más humanitaria y eficiente, hasta el punto de que en nuestros días sigue practicándose en aquellos países en que la aplicación de la ley de la selva no entra en conflicto con la ley propiamente dicha.

         El caso es que, afortunadamente, ya nadie tiene que sufrir el sometimiento a esas pruebas, lo que no quita que siga utilizándose la expresión “poner la mano en el fuego” para demostrar la confianza en alguien. A tanto llega la moda que muchos han tomado la costumbre, ante casos de políticos sospechosos, de preguntar a los correligionarios del sospechoso si pondrían la mano en el fuego por él. En los últimos meses, algunos y algunas han dicho que sí, ministras y ministros incluidos, con un resultado de mano chamuscada o, peor aún, abrasada. El método es un tanto infantil y remite a aquellos juramentos –por el padre o la madre- que hacíamos de niños en el patio del colegio. Pero en esas andamos, en esta especie de niñez para adultos.

         Sea como sea, en estas fechas tan entrañables, me permito dar un  consejo a nuestros políticos: no pongan ustedes la mano en el fuego por nadie. Ni siquiera por ustedes mismos Ni siquiera por santa Cunegunda.

Por si acaso.


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sábado, 20 de diciembre de 2025

domingo, 14 de diciembre de 2025

COMPLEJIDADES Y CONTEXTOS

 (Publicado en prensa)



Estamos ya sugestionados por el más puro ambiente navideño. Por ejemplo, Otegi y Puigdemont se han reunido en Bruselas. Para hablar de sus cosas.

En la nota de prensa difundida tras el encuentro, EH Bildu proclamó que “siendo conscientes de la complejidad del contexto actual, ambas fuerzas políticas han convenido en la necesidad de la colaboración entre ambas naciones”. Es decir, ambas naciones –dicho sea en sentido no tanto figurado como en sentido utópico, al menos de momento- no van a colaborar de manera inconsciente, a lo loco, sino desde la plena consciencia de la complejidad del contexto actual, se supone que porque tanto los contextos pasados como los futuros, lejos de padecer complejidad, se caracterizaron y se caracterizarán por su simpleza.

Se supone también que la complejidad del contexto actual contribuirá a que ambos líderes intenten sacar de España a sus respectivas naciones, pero esperemos que no para sacar las cosas actuales de su contexto, porque eso sería ya el colmo de la complejidad, una complejidad inasumible incluso para el contexto.

         Mientras tanto, nos llegan los ecos de la berrea de algunos políticos en celo, algo que, en estas fechas tan entrañables, aparte de una lógica irritación, nos provoca también una ilógica compasión, pues, a poco que uno haya visto algunos documentales de animales salvajes, sabe lo difícil que resulta que las hembras accedan a los deseos de apareamiento de los machos rijosos, en cuyo pensamiento resuena, de manera constante, una especie de onomatopeya: chunda-chunda.

Y es que ocupas un cargo público relevante y se te trastorna el contexto, el contexto como cosa en sí, digamos, y entonces te confundes del todo, porque te crees un macho alfa, aunque en realidad solo seas el presidente de una diputación o una de las manos derechas del presidente del Gobierno, que ese sí tiene un montón de manos, igual que Vishnu, el dios de los hindúes. En concreto, cuatro manos: la de Ábalos, la de Cerdán, la de Salazar y la suya propia, que es con la que bendijo a los propietarios de las tres manos restantes, unos completos desconocidos para él, para el ingenuo presidente, que en este caso podría repetir la célebre frase de Blanche DuBois en Un tranvía llamado deseo: "Yo siempre he dependido de la amabilidad de los desconocidos".

De todas formas, hay que reconocer que aquellas bendiciones tuvieron lugar en otro contexto, no tan complejo como el actual, como bien saben Otegi y Puigdemont, a los que separan tantísimas cosas, como separatistas natos que son, pero a los que hermana un sentimiento superior al de la media: el micropatriotismo, que no por micro es menos verdadero y vehemente que el macropatriotismo que ellos denuncian como fuerza opresora de sus respectivos microcontextos micropatrióticos... o algo así.

         Por su parte, el secretario general de la OTAN anuncia que, de aquí a cinco años como mucho, Putin declarará la guerra a Europa, actualmente hostigada desde el oeste por las ventoleras de un payaso loco y desde el este por la megalomanía de un payaso macabro.

         Dicho de otra manera: felices fiestas y próspero año nuevo.


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domingo, 30 de noviembre de 2025

MOMENTO PELUCHE

 


(Publicado ayer en prensa)

Hay días en que uno decide mirar las cosas con el cristal de la candidez y el optimismo, de manera que estoy dispuesto a aceptar que, en la jerga financiera de los submundos del poder, las chistorras son meras chistorras, no metáforas de los míticos billetes de 500 euros, billetes, dicho sea de paso, que no fueron ideados para facilitar los movimientos delictivos de dinero, sino para que la gente común no tuviese que ir al mercado o a echar la quiniela con el monedero repleto de billetes pequeños.

Y sí, vamos a ver, claro que sí: Ábalos no tiene un duro, según no se cansa de afirmar el propio menesteroso, y lo han mandado a presidio por ser un alegre playboy, un truhan pero un señor, de los de viva la vida y viva el amor, víctima de la moral puritana del Gobierno progresista del que formó parte y que ahora lo arroja a las lóbregas mazmorras del reformatorio para políticos de Soto del Real, donde penan por sus supuestos pecados cívicos los prohombres de nuestra patria. Por ejemplo, Cerdán, al que algunos adjudicaron la entrañable condición de preso político a pesar de las escalofriantes evidencias, pues ¿qué peso tiene una escalofriante evidencia frente a una enternecedora suposición? Cerdán: preso político. Claro que sí.

         Por otra parte, la única persona de este mundo que sabe si el exfiscal general del Estado filtró el mensaje maléfico no es otra que el exfiscal general del Estado, de manera que tanto quienes lo han condenado como quienes defienden su inocencia no dejan de tener razón, por paradójico que resulte: en ambos casos se defiende una hipótesis, no un hecho demostrado. Eso sí, a pesar de ser hoy el día de la candidez, tal vez convendría que el Gobierno meditase si resulta beneficioso para el Estado el hecho de poner en duda las instituciones del Estado, sobre todo en una época en que buena parte de la gente empieza a descreer de los mecanismos democráticos y a alimentar ilusiones con respecto a las ventajas de los regímenes autoritarios de mano dura. Pero vayamos al fondo de la cuestión: ¿a quién se le ocurre plantar cara a la presidenta autonómica adicta a la fruta a cuenta de su novio, que ha pasado de ser un presunto delincuente presuntamente confeso a ser el verdugo vicario de todo un fiscal general, mientras que, en el rincón de una whiskería, el jefe de gabinete de la susodicha presidenta sonríe como lo hacía Robespierre cuando caía al cesto una cabeza? Un jefe de gabinete que, en medio de tantas mentiras, es el único que ha dicho la verdad: que es un mentiroso.

Hablando de verdades, una recomendación para el ya expresidente Mazón: a estas alturas, la única explicación convincente sería que usted y la periodista fueron abducidos por unos extraterrestres a la salida del Ventorro. Hasta ahí puede llegar nuestra credulidad, y ya salimos de eso… aunque se corre el riesgo de que el asunto pase a partir de entonces a manos de Iker Jiménez.

         Y es que no nos vuelven locos de puro milagro.


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miércoles, 26 de noviembre de 2025

martes, 4 de noviembre de 2025