sábado, 6 de junio de 2009

LO QUE



Lo que es esta mañana estaba yo en lo que es mi casa, después de lo que es haber desayunado lo que son cereales y lo que es un zumo de lo que son naranjas, dispuesto para lo que es salir para lo que es el trabajo, cuando sonó lo que es el teléfono. Era una llamada de lo que es mi sobrino, que me dijo que no le funcionaba lo que es la PlayStation que le regalé por lo que era su cumpleaños. Lo que se dice durar poco: lo que son apenas tres meses. Quedé en llamar a lo que es la tienda para reclamar lo que son los derechos que otorga lo que es la garantía, a efectos de lo que es la reparación. Y bajé lo que es la escalera (vivo en lo que es la primera planta), rumbo a lo que es el garaje, para coger lo que es el coche.

Cuando llegué a lo que es la portería, lo que es el portero me dijo: “Ha llegado para lo que es usted lo que es un telegrama”. ¿Un telegrama? Porque lo que son los telegramas son cosa ya de lo que es el pasado, y no hay lo que se dice nadie que recurra a esa vía urgente de lo que es comunicación. Pero lo que es la realidad resultaba lo que se dice aplastante: allí estaba lo que es el portero con lo que era el telegrama en lo que era la mano de lo que es mismamente el portero. Se trataba, en fin, de lo que es un simulacro de lo que es un telegrama que me remitía lo que es una empresa de venta de lo que son enciclopedias. Me citaban para lo que es una reunión en lo que es un hotel para informar de lo que son los contenidos de lo que es la enciclopedia en cuestión. Si iba acompañado de lo que es mi mujer, le regalarían a ella lo que es un colgante de lo que es circonita y a mí lo que es un reloj de lo que es cuarzo.
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El problema estribaba en que lo que era la reunión tendría lugar a lo que eran las 12 de lo que es el mediodía, lo que era una hora en que yo tenía que estar en lo que es la oficina, despachando lo que son los asuntos de lo que es el día a día. Pero como me resistía a lo que era perder tontamente lo que es el colgante y lo que es el reloj, enfilé lo que es la escalera y volví a lo que es mi casa para decirle a lo que es mi mujer que fuese ella a lo que era la reunión con lo que es nuestro vecino Julián, que es soltero y prejubilado, de modo que tiene lo que es todo el tiempo de lo que es el mundo para hacer lo que le viene en lo que es propiamente en gana. “Que lo que es Julián se haga pasar por lo que soy yo y así nos llevamos lo que son los regalos”. Y a lo que es mi mujer le pareció bien lo que era el plan de suplantación.

Así que me fui para lo que es el trabajo con lo que es la alegría de que lo que son las cosas te salgan lo que se dice gratis. A eso de lo que era la una, llamé a lo que es mi mujer para preguntarle si tenía ya lo que eran los regalos. Me dijo lo que es que no, pero que entre los que eran los asistentes se había rifado lo que era un viaje a lo que son Las Palmas y que les había tocado a lo que eran ella y Julián. “Pero es que lo que son los billetes son intransferibles”. Lo que era la segunda noticia me la dio lo que es un minuto después: “Para participar en lo que era el concurso había que comprar lo que es la enciclopedia. Pero no te preocupes, que se paga en lo que son 68 plazos”. Y así ha empezado hoy lo que es el día, en fin. Porque es verdad que hay lo que son mañanas en que es mejor lo que no es levantarse, como solía decir lo que era mi bisabuela, que en lo que es la Gloria esté.
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10 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Magnífica burla del "lo que es", tan arraigado como insufrible. Anímate con otro relato con el "es como muy", que no le va a la zaga. Un abrazo.

(El comentario anterior se me escapó desde la página de mi hija. Corregido queda).

gracchus77 dijo...

Felipe, "te voy a decir una cosa", algo "muy importante"...Soy una persona humana que te lee desde años, bien lo sabes, con lo que poco tengo que añadir a tu genial artículo ¿ me extiendes ?. Lo que son las cosas ¿ sabes ? O sea.
Te voy a decir una cosa muy importante, : De vez en cuando salgo de copas con Walter, mecuenta cosas ¿ sabes ? lo que no es óbice para me entiendas ¿ me entiendes ? O sea.
Un abrazo desde las afueras de Nueva York, donde vivo, donde acaso vivimos todos.

colorprimario dijo...

Lo que es el texto yo creo que tiene algo raro...

Pero a saber qué es lo que es.


(Saludos)

D.

Alejandro Lérida dijo...

¡Qué difícil va siendo hoy por hoy escribir con gracia, coño! Enhorabuena, Felipe, por lo que es el texto. He pasado lo que es un buen rato. Lo que es leerte, da gusto. Sigue así. Y que lo que somos nosotros lo veamos lo que es mucho tiempo.

Un saludo, artista.

PD: ¿Lo qué? Lo que es, es.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Vaya, lo que es yo estoy muy sorprendido, porque tenía preparada lo que es una entrada para lo que es mi blog hablando precisamente de lo que es esto mismo.
Lo que es un abrazo.

Ramón Aguirre dijo...

Divertimento interesante, yo creo que apuntas a Vila Matas, lo que es un gran escritor.

Un saludo

Anónimo dijo...

Lo qué ? No, lo que le estaba diciendo es que tampoco es el asunto para llevar al loquero al que meta semejantes coces a nuestra lengua, lo que sí sería buena es devolverlo a lo que es el colegio, la escuela de toda la vida, digo yo. Javier Divisa.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Buen divertimento, bueno. Apunta a más de uno, desde luego.

Un saludo.

Jesús Beades dijo...

Habría que añadir un "lo que viene siendo...", aún más profundo.

Beatriz dijo...

lo que es leerte me encanrta ahora lo que es comprenderlo a veces, lo que es, es. Me cuesta!
Ánimo que lo que es seguirte, seguiré heciéndolo
Beatriz