lunes, 16 de julio de 2018

INCLUSIÓN



(Publicado el sábado en prensa)

Hay un factor ridículo en el uso de “todos y todas”, de “compañeros y compañeras”; hay algo risible en el uso del femenino para ambos géneros, pero también lo hay en el hecho de que se reúnan cinco mujeres y un hombre y la corrección gramatical exija que digamos “Ya están todos”. ¿Cómo se soluciona este conflicto lingüístico que excede los límites de lo lingüístico? Si se tratase de un mero problema lingüístico, la solución sería meramente lingüística, pero las soluciones lingüísticas basadas en la duplicidad (el “todos y todas”, etc.) ya hemos visto que resultan no sólo un tanto chirriantes, sino también inoperantes, pues se limitan a solucionar de manera retórica un problema –irresuelto- de índole sociológica, de modo que nos quedamos en las mismas, aunque con más palabras por medio. 


Comoquiera que todos estos debates tienden al pintoresquismo (como por ejemplo la propuesta de un grupo anarquista de sustituir la terminación de género por una arroba o por una equis, lo que tal vez propiciaría algún que otro problema fonético), incluso podríamos seguir un criterio similar al que los concejales de tráfico aplican a esas calles en que se aparca en una acera o en otra en quincenas alternas, de modo que durante un par de semanas todos fuésemos todas y durante la quincena siguiente todas fuésemos todos, pero lo que menos interesa es llevar el asunto al terreno de la broma, ya que su fondo tiene muy poco de broma: la relegación histórica de la mujer en muchos aspectos decisivos del entramado social.


El gobierno de nuestra nación de naciones ha puesto en un brete a la Real Academia de la Lengua al encargarle un informe sobre la posibilidad de aplicar un lenguaje inclusivo al texto de la Constitución. De entrada, no sé, esas modificaciones resultarían sencillas, empezando por el texto de su preámbulo, en el que se proclama la intención de “proteger a todos los españoles”. Con que protegiese a toda la ciudadanía sería más que suficiente, aunque es posible que, en coherencia con su trayectoria, el presidente Sánchez prefiriese la opción de que protegiese a todos los españoles y a todas las españolas, pero si tenemos la suerte de contar con una palabra genérica que abarque a ambos géneros, tal vez mejor para todos y para todas.


El lenguaje es en buena parte espontáneamente evolutivo, y de ahí tal vez el que las propuestas de cambio con afanes impositivos nos resulten artificiosas, lo que no quiere decir que lo sean, o no del todo. El patriarcado tiene muchos siglos de experiencia. La corrección de ese desequilibrio no va a solucionarse mediante fórmulas de lenguaje no sexista, ya que las injusticias y sinrazones de fondo afectan a ámbitos más concretos, como por ejemplo el laboral. Pero no es un mal comienzo el que las mujeres se rebelen contra el hecho de ser todos sin que todos seamos a la vez todas. 

Y algo habrá que inventar.

.

sábado, 14 de julio de 2018

(Según la ministra Celaá, las revelaciones de la exprincesa Corinna "afortunadamente no afectan a Felipe VI".
    Por supuesto que no: la presunta fortuna oculta de Juan Carlos I seguro que la hereda el primogénito de Mohamed VI.)

.

domingo, 8 de julio de 2018

(Una sugerencia)

Cuando encuentre los restos de Lorca, Ian Gibson podría dedicarse a buscar los brazos de la Venus de Milo.

.

miércoles, 4 de julio de 2018

Anoche, esta película de Albert Serra. 
Fascinante ese tratamiento de la vejez, de la enfermedad y de la muerte. Magistral Jean-Pierre Léaud en su papel de Rey Sol moribundo: ni un gesto de más ni uno de menos. Magnífica la fotografía -que en algunos aspectos recuerda la de "Barry Lyndon", de Kubrick.
¿La historia? Muy sencilla: alguien que se creyó un dios y que se muere. Ese proceso anodino. (Tan callando.)
.

lunes, 2 de julio de 2018

ORÍGENES DEL PULPO

(Publicado el sábado en la prensa)





Una treintena larga de científicos ha avalado un estudio en el que se concluye que los pulpos son animales de origen extraterrestre. Como es natural, otro buen montón de científicos se ha apresurado a desmentir esa suposición. Es lo que tiene la ciencia: que sólo es científica hasta donde los científicos permiten que lo sea, ya que a veces sus controversias toman la deriva aleatoria de los debates teológicos. Con arreglo a la navaja de Ockham, lo más probable es que los pulpos sean pulpos y no alienígenas, pero con estas cosas nunca se sabe: ¿quién no ha tenido alguna vez la impresión de que ese vecino que escucha rumbas de madrugada procede de otro planeta, en concreto del planeta Rumba?


            Yo, que de científico tengo lo mismo que de trapecista del circo de Budapest, me situaría en una conciliadora posición intermedia: vale que el pulpo no tenga un ilustre abolengo extraterrestre, pero merecería tenerlo, y con esto creo que queda zanjada la polémica... al menos hasta que llegue el temido día en que los pulpos se confabulen contra los humanos y nos ataquen, pues entonces tendremos que rectificar nuestros criterios sobre los orígenes de ese misterioso cefalópodo. “¿Por qué motivo van a querer atacarnos los pulpos?”, se preguntarán ustedes. Bien. El filósofo australiano Godfrey-Smith opina que “los pulpos tienen lo más parecido a una inteligencia extraterrestre que podemos encontrar en la Tierra”, lo que no es obstáculo para que nosotros los espolvoreemos con pimentón antes de comérnoslos. Por menos de eso se han originado guerras mundiales. 


Por si fuese poco, incluso hemos tenido esclavizado durante años a un pulpo para que pronosticase el resultado de los partidos de fútbol de trascendencia mundial. Demasiado han aguantado, en fin, los pulpos.

Hay animales genuinamente terrícolas. Cuesta imaginar que el pollo, pongamos por caso, proceda de una galaxia remota, porque un pollo no deja de ser un mero pollo, por muchas que sean las recetas que admite. Rozaría la extravagancia el suponer que el cerdo ibérico es originario de otro sitio que no sea la península ibérica. Resultaría injusto poner en duda el origen cien por cien autóctono del cordero de raza chamarita. Y así sucesivamente. Con otros animales, en cambio, nos entra la duda: las gambas, las iguanas crestadas de Fiyi, los caracoles, los murciélagos de nariz tubular, Quim Torra…


Pero volvamos a los argumentos estrictamente científicos: como al final resulte que los pulpos son alienígenas, me temo que las primeras víctimas del ataque masivo de los pulpos asesinos van a ser los gallegos, por lo cual se impone allí la creación inmediata de una unidad del ejército especializada en guerras intergalácticas. 


Mientras sí y mientras no, que tengan ustedes un buen verano.


.
 

viernes, 22 de junio de 2018

Esta serie la he recomendado ya por aquí -no es de primera clase, pero es buena- para entender -dentro de lo que cabe- cómo un botarate como Salvini puede llegar a ser ministro en Italia. 

 

lunes, 18 de junio de 2018

MAR DE TRÁNSITO

(Poema del nuevo libro, Ya la sombra. De asunto acorde con la actualidad.)




MAR DE TRÁNSITO

El mar de los naufragios silenciosos,
de los navegantes furtivos.
El silencioso mar de los naufragios.

El mar que no conoce a quien lo surca.
La noche del sigilo y la esperanza.
La quilla de una barca zozobrante.
El mar que nunca sabe quién lo surca.

Ese miedo hacinado
de quienes ven la noche y ven la nada.
El oleaje negro de la noche.
Navegantes insomnes y hacinados.
Y el horizonte en sombra que es la nada.

El oleaje sin forma de la noche.
El horizonte ciego de la nada.

Camino a un paraíso, los que tiemblan.
Camino a un paraíso tras la noche.
Los cuerpos con el frío de la noche.
Camino a un paraíso en que es de noche.

Y el ruido del mar que es un idioma.
Las tinieblas acuáticas.
La oscuridad que habla en un idioma
que no tiene palabras ni sentido.

Fantasmas bajo el mar. La noche muerta.
El mar de los naufragios silenciosos.
El mar que no conoce a quien lo surca.

.

domingo, 17 de junio de 2018

LA DIETA DE LA DIETA



(Publicado ayer en prensa)


Hay personas de naturaleza recelosa que se preguntan que para qué sirve el Senado, de igual modo que hay otras que se preguntan por la utilidad de, no sé, la pintura abstracta rumana. La respuesta es sencilla: el Senado sirve para ser Senado y la pintura abstracta rumana sirve para ser pintura abstracta rumana, al margen de la utilidad que ambas cosas puedan tener para los españoles o para los rumanos, lo que sería un asunto digno de un análisis un poco más complejo.


            Pero, aparte de para ser Senado como cosa en sí, el Senado sirve para que las personas que dan sentido institucional a esa abstracción cobren dietas acordes con la importancia de su labor en dicha abstracción, a lo que hay que sumar la importancia que tiene el Senado por sí mismo, según ya hemos apuntado. Creo que estaremos de acuerdo en que una persona que, aparte de su sueldo, cobra dietas no tiene más remedio que ser feliz, pues muy sombrío hay que tener el ánimo para cobrar dietas y andar por el mundo quejándote de tu suerte, dado que esa queja sería más propia de alguien que está haciendo dieta, ya sea forzosa o voluntaria.


            Pero siempre hay enemigos de la felicidad: los senadores de Unidos Podemos pidieron la supresión de esas dietas (120 euros diarios para viajes nacionales y 150 para viajes internacionales) y que a sus señorías se les abonasen aquellos gastos de los que presentaran justificantes, dado que los senadores viajan con todos los gastos pagados, que se estiman entre los 1000 y los 2000 euros por jornada, según anden los precios en la autonomía –ya sea histórica o ahistórica- o en el país de destino al que acudan para resolver los asuntos propios de una cámara de representación al fin y al cabo territorial. Afortunadamente, los senadores del PP, del PSOE y del PNV se apresuraron a desestimar mediante votación democrática esa medida descabellada y antidietética. 


            Y es que ¿cómo vamos a exigir a nuestros representantes que lleven el bolsillo repleto de facturas y que, además, tengan que contabilizarlas? Para eso necesitarían un asesor, lo que los equipararía en plebeyez a los empresarios y a los autónomos, esos seres mezquinos que tienen que administrar una factura incluso si lo que compran es un paquete de folios. ¿Cómo va a compararse, en fin, la barra libre del sistema de dietas con el fatigoso trabajo de presentar facturas? ¿Y si a un senador se le antoja comprar en Lisboa un gallo de cerámica? ¿Y si otro se encapricha de una caja de bombones en el aeropuerto de Bruselas? ¿Y si mandamos a un senador a Argentina y se empeña en comprar la cabeza disecada de un novillo? ¿Y si alguno, para aliviarse la tensión, acude a una sauna tailandesa? Porque son humanos también. Porque también tienen sentimientos.


            No les compliquemos, en fin, las cosas, que demasiado tienen con lo suyo. Sea lo suyo lo que sea.

.

sábado, 16 de junio de 2018

martes, 5 de junio de 2018

MORAL APLICADA



El ser humano tiende a exigir ejemplaridad al prójimo, al margen del grado de ejemplaridad que cada cual se exija a sí mismo, que es un grado que suele coincidir con el de la absolución plenaria: no hay monstruo que no cuente con argumentos razonados que justifiquen su monstruosidad.

            Comoquiera que estamos en una época marcada por la revisión de algunos patrones tradicionales, lo que no deja de ser una necesidad evolutiva para una convivencia más armoniosa entre actitudes divergentes, hay quienes someten a algunos artistas, tanto del presente como del pasado, a un escrutinio moral severo, cabe suponer que al dar por hecho que la valía de una obra artística debe corresponderse con la valía humana de su creador. Bien, el punto de partida puede ser más o menos razonable –aunque no mucho-, pero el de llegada puede resultar disparatado.

            Se supone que lo importante de una obra artística no es quien la crea, sino la obra en sí, a pesar de que, desde los tiempos en que los artistas dejan de ser anónimos y se convierten en una marca, creador y creación resultan indisociables. Si leemos, qué sé yo, el Quijote, sería un criterio un tanto exótico el de hacerlo con el malestar ético que pudiera provocarnos el hecho de que su autor fuese encarcelado por distraer dinero público o de que ensalzara las gestas militares. El pintor Caravaggio fue un asesino. Beethoven era racista. Inflexiblemente clasista fue Virginia Woolf. A Hemingway le fascinaban las corridas de toros y la caza y tenía 20 armas de fuego. Picasso fue un misógino egolátrico. Hay quien se anima a invalidar la obra poética de Neruda por haberse portado mal con su primera mujer y con la hija enferma que tuvieron. Etcétera. ¿Y bien? Las valoraciones morales retrospectivas no sólo suelen incurrir en el anacronismo, al actuar sobre las convenciones específicas de una época con la mentalidad de otra época, sino que también dislocan un misterio de orden más o menos ontológico: los creadores no tienen por qué estar a la altura de sus obras, sino, en cualquier caso, estar por encima de sí mismos cuando las crean. Las buenas creaciones nos sitúan, ya seamos creadores o consumidores de ellas, por encima de lo que somos, y raro es el lector de una novela, por mezquino o mindundi que sea en su vida privada, que no esté a favor del héroe y no del villano.

            Este propósito de equiparación moral entre el autor y su obra puede propiciar temeridades: suponer que la novela Lolita, por ejemplo, es una exaltación de la pederastia, lo que sería tan razonable como concluir que el Frankenstein de Mary Shelley es un ensalzamiento de la cirugía plástica o que Moby Dick es una apología del maltrato animal.

            Con estas nostalgias inquisitoriales conviene andarse con cuidado, ya que todo tiene su contrapartida: si condenamos obras artísticas y literarias en función de nuestros parámetros morales, estamos abriendo la puerta a la legitimidad de la condena de otras cosas por parte de los defensores de una moral opuesta. Y entonces a ver. Porque el mundo del arte, el de la ficción, ocurre en sí mismo, y en última instancia resulta inofensivo, pero no me atrevería a decir lo mismo de la realidad. 

.
           
           

domingo, 13 de mayo de 2018

A LO QUE VAMOS



Los razonamientos tienen muy buena fama, a pesar de la tendencia natural de los razonamientos a convertirse en irracionales. Valoramos la capacidad de reflexión sin pararnos a reflexionar que no reflexiona quien quiere, por mucho que quiera, sino quien puede, y aun eso si tiene un buen día. Defendemos nuestras creencias incluso cuando, más que creencias, sean meras ocurrencias, ascendidas a dogmas por el privilegio de ser nuestras y no de nuestros antagonistas. Andamos en eso: en el imperio de la Razón Individual, que viene a ser una forma como cualquier otra de volvernos todos un poco locos.


            Por exceso de información, se impone la paradoja de que cada vez estamos más desinformados. Por exceso de opinión, ninguna opinión vale nada. Curiosamente, la conjunción de esas dos circunstancias no nos refrena el afán de opinar incluso sobre lo que desconocemos, ya que al fin y al cabo la opinión puede preceder a la información: donde se ponga una conjetura que se quite un dato. Parece como si le hubiésemos dado la vuelta a la máxima célebre de Sócrates, y nos decimos: “Sólo sé que sé de todo”, sabiduría general que afecta al conjunto de los órdenes tanto abstractos como tangibles de nuestro mundo. Vivimos, como quien dice, en el núcleo del Logos. 


Para arreglar las cosas, y tal vez como método de supervivencia comercial, un sector de la prensa ha decidido instalarse en el amarillismo bajo el disfraz del rigor moralizante, de modo que mucha información deriva en espectáculo, en atracción de feria para el público ansioso de emociones exaltadas: la realidad como materia narrativa acogida al patrón del tremendismo, hasta el punto de que un mismo periodista puede poner un día el grito en el cielo por la implantación de la prisión permanente revisable, al entender que el paso por un presidio debe tener consecuencias correctoras y no motivaciones vengativas; al día siguiente puede rasgarse las vestiduras porque le parece poca la pena impuesta a un reo o a una manada de ellos y al otro día puede estar promoviendo la alarma por la puesta en libertad, tras cumplir 20 años de condena, de un violador múltiple. 


            Por lo demás, ve uno un debate televisivo y se admira del aplomo sapiencial de los tertulianos, hasta el punto de preguntarse si no sería conveniente encumbrarlos a gobernantes por aclamación popular, al estar ellos en posesión no sólo de la fórmula instantánea para transformar la distopía presente en una utopía cumplida, sino en posesión también de los poderes proféticos de la Virgen de Fátima. Tenerlos ahí, desaprovechados, limitados al ejercicio del blablablá en vez de darles las riendas de este país de naciones –o lo que quiera que sea-, no puede interpretarse sino como una prueba más, en fin, de nuestra desorientación.

.

viernes, 4 de mayo de 2018

UN RELATO

Hoy publico en INFOLIBRE la última entrega de este relato, que ya puede leerse entero en el enlace:

 ETERNAMENTE, LA CIUDAD ETERNA

https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/05/04/eternamente_ciudad_eterna_82446_1821.html

martes, 1 de mayo de 2018

LOS EXIGENTES



            Hay gente muy puntillosa. Gente que parece pasar por el mundo con un libro de reclamaciones en el bolsillo, con un memorial de agravios bajo el brazo, con dedo acusador. Gente que se queja de todo, que protesta por todo, que se indigna a la mínima, así sea porque le sirven un café demasiado caliente o unos churros demasiado fríos. Gente a la que todo le parece mal aunque esté simplemente regular y que merodea por la vida con talante penitencial y a la vez fiscalizador, con desánimo y a la vez con brío para procurar expandir el desánimo, con talante de misionero de la desmoralización.

            Gente que sale del cine de ver una película excelente y que, sin embargo, pone gesto de repugnancia si alguien le comenta que la película es excelente. Gente que lee un libro estupendo y que pone gesto de asco si alguien le comenta que le ha parecido un libro estupendo. Gente que se come unas gambas magníficas y que critica que están saladas, o que les falta sal, o que son de hace tres días. Gente que se queja de los insectos cuando va al campo y que se queja de la polución cuando va a la ciudad. Gente que se lamenta de la sequía cuando hay sequía y que maldice la lluvia cuando llueve. 

            Esta curiosa forma de pesimismo debe de estar provocada por una forma insensata de optimismo: imaginar que el mundo podría ser perfecto si no fuera imperfecto. Si uno exige perfección a todas películas que ve, perfección a todos los libros que lee y perfección a todas las raciones de gambas que consume, lo más probable es que vaya de cabeza al desengaño, porque no siempre las películas pueden ser perfectas, ni los libros, ni siquiera las gambas, que son las que lo tienen más fácil. Tal vez, ni siquiera la perfección sea del todo perfecta: necesita de la imperfección como elemento de contraste para definirse.

            El desencantado sistemático siempre estará dispuesto a decirte que no sabes nada de cine si le comentas favorablemente una determinada película, a reprocharte que no entiendes nada de literatura si le comentas que te ha gustado determinado libro y a dictaminar que tienes un paladar de cemento si elogias unas determinadas gambas a la plancha. El desengañado siempre estará por encima de ti en cuestión de gusto, precisamente porque no le gusta nada, y ese disgusto universal le otorga la condición de juez implacable, intransigente con cualquier atisbo de entusiasmo ajeno.

            Dan grima, ¿verdad?, los pesimistas, los que están de vuelta de todo por no haber llegado a nada, los entusiastas de la falta de entusiasmo, los amigos del vacío por el vacío, los partidarios de la nada por la nada, los que entienden que la admiración por el prójimo constituye una ofensa a la propia inteligencia, al considerar que hay que ser muy bobo para admirar a alguien. 

           Y ahí están ellos, cada vez más solitarios, porque cada vez están más consigo mismos, sin hacer nada de provecho, y el tiempo se les va en procurar destruir con dinamita verbal lo que hacen otros. Ahí están, a la salida de un cine, echando espumarajos por la boca. Ahí están, pululando por las librerías con gesto de náusea, pues nada de aquello le parece que valga un duro. Ahí están, tapándose los oídos si oyen música, cerrando los ojos si ven un cuadro, vomitando si se comen una gamba que a su paladar no le parezca sublime, sin pararse a pensar siquiera la opinión que les merecería a las gambas el hecho de ser devoradas por individuos de esa ralea.

.

lunes, 23 de abril de 2018

EN CÁDIZ (las cosas del hacerse viejo)



25 DE ABRIL
 

10:30 horas. Salón de Grados
(Facultad de Filosofía y Letras.) 

Encuentro del escritor Felipe Benítez Reyes con la comunidad universitaria.
Introducción a su trayectoria literaria a cargo de José Jurado Morales, catedrático de Literatura de la UCA.
 

12:30 horas. Sala de los Libros (Edificio Andrés Segovia). Biblioteca Central Campus de Cádiz. Rueda de prensa con la presencia de Felipe Benítez Reyes.
 

-Inauguración de la exposición “Felipe Benítez Reyes, el azar y viceversa de su obra literaria”.
 

19 horas. Sala de los Libros. Biblioteca Central Campus de Cádiz. Charla-coloquio con el escritor presentada y coordinada por Daniel Heredia.
Actuación musical de Javier Ruibal.


.

domingo, 22 de abril de 2018

BARROCO ELÉCTRICO GADITANO


EL COMISIONADO



(Publicado ayer en prensa)











.
Ustedes no se lo van a creer, pero existe un Comisionado para el Mercado de Tabacos, que es un organismo dependiente del Ministerio de Hacienda, el más amado por los españoles. Se dice pronto: un Comisionado. Cabe suponer que con sus jefes, con sus asesores y contables, con su sede y tal vez con su logotipo. Es posible que incluso con su patrono, que, en un país históricamente laico como lo es el nuestro, lo mismo podría ser Santiago Carrillo, aquel político que a sus 97 años seguía sosteniendo la industria tabaquera con el consumo diario de al menos un par de cajetillas, menos ya por vicio que por no propiciar reducciones de plantilla en el sector del humo aromatizado con sustancias misteriosas y peligrosas. 


            Un gerifalte se levantó un día con una idea luminosa, como buen gerifalte: “Creemos un Comisionado para los asuntos del fumar”, y se hizo el Comisionado, como si fuera cosa del Génesis. Una vez creado de la nada el Comisionado en cuestión, hubo que dotarlo de leyes específicas para que no se quedase en un Comisionado ornamental y orgánicamente pasivo, y ahí tuvieron que entrar en juego las más altas instancias: “Hoy toca lo del fumeque”, anunció el presidente de la nación en el consejo de ministros, y todos se pusieron a elucubrar, que es para lo que los políticos están dotados por naturaleza, hasta el punto de que se hacen más fuertes en la teoría que en la práctica, al igual que los filósofos presocráticos. Con el refuerzo de sabiduría de los expertos jurídicos, se apresuraron, en fin, a idear leyes que regulasen la cosa maligna del fumar y que dotasen de sentido y contenido al Comisionado. No debió de ser tarea sencilla, ya que el tabaco es un factor de repercusiones contradictorias: por una parte mata a la gente y por otra hace que el Estado ingrese casi 10.000 millones de euros al año, y eso sin que ningún funcionario tenga que trabajar de sol a sol y a ritmo de blues en una plantación tabaquera.


            Entre esas leyes se cuenta la de la prohibición de regalar mecheros a los clientes de los estancos, bajo multa de hasta 12.000 euros. (Una universidad puede regalarte un máster, pero un estanquero no puede regalarte un mechero: los equilibrios enigmáticos de la realidad.) Una ley severa, sin duda. Pero también sin duda ineludible, porque no va a sospechar uno que las leyes se conciben a capricho. ¿Que necesitas un mechero? Pues te lo compras, porque el Comisionado para el Mercado de Tabacos vigilará celosamente a tu estanquero para que no te meta de matute un mechero de propaganda en la bolsa en que te da el cartón que acabas de comprar. Cuidado con eso: al Comisionado no se le escapan los trapicheos indecorosos.


            Lo siguiente puede ser que el Ministerio de Agricultura prohíba que los fruteros regalen el perejil.

Pero no adelantemos acontecimientos.

.

viernes, 20 de abril de 2018

miércoles, 11 de abril de 2018

.
 INFORMACIÓN:
https://www.iglesiasanlorenzoubeda.com/libro/amistad-a-lo-largo/

(Los beneficios irán destinados a las obras de restauración de la iglesia de San Lorenzo, en Úbeda, recuperada por la Fundación Huerta de San Antonio para uso laico y cultural.)

 

domingo, 8 de abril de 2018

LA GUERRA SANTA

(Publicado ayer en prensa)



Comoquiera que la realidad es una entelequia que cada cual interpreta a su modo y compone a su medida, estamos obligados a buscar una armonización entre realidades si queremos que esas realidades pierdan el plural y obtengamos un espacio de convivencia más o menos razonable y llevadero. No es tarea sencilla, claro está. Hay quienes dicen tener trato con extraterrestres, hay quienes consideran que las vacunas propician enfermedades, hay quienes hablan con los seres del trasmundo, hay quienes aseguran que, tras la muerte, serán recompensados con una pandilla de vírgenes o bien con una vida eterna y virginal, hay quienes sostienen científicamente que la Tierra no es redonda, hay quienes sienten devoción por san Pancracio o por Vishnu, hay quienes están convencidos de que nuestros gobiernos nos fumigan con agentes químicos… Hay, en fin, de todo, y casi todo de calidad.


            Según las épocas, el pensamiento irracional goza de una implantación variable, aunque hay que reconocer que las creencias religiosas, con sus más y sus menos, tienen una capacidad de adaptación a las circunstancias y una resistencia al progreso que las convierten en consustanciales a la condición humana: mientras haya mortales habrá dioses.


            En nuestros días, asistimos al debate sobre otra creencia de índole sagrada: el nacionalismo –y derivados-, que, forzando apenas un poco las cosas, puede interpretarse como la renovación del culto a la Madre Tierra, aunque con argumentos aparentemente laicos. Y digo “aparentemente” porque se trata en esencia de un sentir religioso, y como tal basado en la fe, y, como tal fe, situado por encima de los argumentos políticos, de las convenciones jurídicas, de la demoscopia, de la realidad y de la razón: una suprarrealidad. 


Dado que una fe no admite contraargumentos, los argumentos contrarios al nacionalismo corren el riesgo de verse acusados de fascismo, de traición o de agresión a una causa legitimada por sí misma: quien cree en un dios no está capacitado para dudar de la existencia de ese dios, del mismo modo que quien cree en un concepto supremo no puede rebajarse al acatamiento de unos conceptos subalternos, como por ejemplo las leyes.


            No podemos saber qué proyecta cada cual en su sentir patriótico, al no ser un sentimiento unánime, sino una sugestión personalizada, lo que no supone un obstáculo para que se presente como un afán colectivo que puede englobar tanto al neoliberal como al retrorradical. La magia, en fin, de las quimeras abstractas.

           Quienes exigen una solución política para este conflicto es posible que estén confundiendo la diana, ya que no se trata en esencia de una cuestión política, sino de una cuestión de fe: la imposición de un dogma, así seas creyente o agnóstico, y las controversias teológicas tienen una solución difícil. Al menos en este valle de lágrimas. Pero suerte.

.

jueves, 5 de abril de 2018

INSTALACIÓN

Mi amigo Antonio Doblas me manda esta foto suya del escaparate de una mercería de aquí del pueblo. 

Aparte de su mensaje pluriestacional -cosa siempre de agradecer en un estado plurinacional-, he visto instalaciones menos meritorias -y menos útiles- en muchos museos de arte contemporáneo.


AGENDA

-Mañana viernes, a las 20 h., estaré en la feria del libro de Mairena del Aljarafe para hablar de EL NOVIO DEL MUNDO con Mercedes de Pablos. (Para hablar en coloquio abierto al público, se entiende.)

-El sábado, a las 12.30 h., estaré en la feria del libro de Bormujos para hablar de lo mismo con Antonio Molina Flores.

(Después de cada palique, firma de ejemplares.)
 .


HOY LLEGA A LIBRERÍAS LA EDICIÓN DE BOLSILLO


lunes, 26 de marzo de 2018

UN EXPERIMENTO



(Este artículo se publicó el sábado en prensa... Los detalles han cambiado. La realidad no tanto.)


El conflicto catalán ha tenido la virtud de ofrecernos un espectáculo basado en el contraste, con sus aspectos dramáticos y sus consecuencias cómicas, con sus sinsentidos de forma en nombre del sentido de fondo, con sus continuas reducciones al absurdo en beneficio de una lógica emocional que tiene más de emocional que de lógica, la sacralización de la ley de Ohm frente al descrédito de los porcentajes reales de voto. Etcétera. 


Sin menospreciar a ninguno de los muchos actores de esa desconcertante tragicomedia, todos esos componentes contradictorios entre sí se han quintaesenciado en la figura de Carles Puigdemont, cuya deriva espontáneamente cómica nunca podrá igualar tal vez ni siquiera su mayor antagonista cómico, el cómico profesional Boadella. Incluso la situación de Puigdemont consiente la dualidad: unos lo ven como un exiliado, en tanto que otros lo consideran un fugado. La apreciación heroica, en fin, frente a la consideración jurídica. Sea como sea, nadie podrá quitarle el mérito de ser un pionero: un político elegido democráticamente que, por su exceso de espíritu democrático, se ve obligado a salir por pies de un extravagante país democrático en el que algunos ensueños se consideran antidemocráticos y en el que el incumplimiento de la ley se considera ilegal y punible. 


            En su novela El barón rampante, Italo Calvino da vida a un personaje que un día, tras una discusión familiar, se subió a un árbol y juró no volver a pisar el suelo, de modo que se pasó el resto de su vida de árbol en árbol. No sabemos si Puigdemont se pasará el resto de su vida de país extraño en país exótico, y ojalá que no sea así de no ser ese su deseo, pues un patriota necesita patria tangible, pero se me ocurre que tampoco es una mala idea el hecho de que un país –y más si se trata de un país que sólo existe en la esfera de los arquetipos platónicos- tenga a un presidente fugado, lo que presenta al menos dos ventajas, a saber: que el país se libra de tener un presidente y que el presidente se libra de tener un país.


            Y es que la tarea de un presidente tiene algo de condena: simular que se gestiona eficazmente desde el conocimiento íntimo de estar llevando a cabo una gestión desastrosa, ya sea por imperativo de la realidad o por impericia suya y de los suyos; prometer la realización inducida de milagros, de por sí tan improbables como fortuitos; fingir optimismo ante los desastres y recomendar pesimismo ante las ilusiones colectivas, y así sucesivamente. Evitarle a un congénere esa cruz puede entenderse, en suma, como un gesto de buena humanidad. 


De modo que tal vez sería conveniente que Rajoy se fugase también a Bruselas y que desde allí jugase, vía plasma -tan de su agrado-, a ser presidente de nuestra nación de naciones, a ver qué pasa. No creo que esa fuga tuviese mucha repercusión en la vida de todos, ya que, aparte de otras consideraciones más matizadas, el hecho de que un país alimente la esperanza de que los políticos pueden arreglar el país suele ser el síntoma más claro de que ese país no tiene arreglo.

.

domingo, 25 de marzo de 2018

LA HORA ELÍPTICA




 


 Hemos tenido que adelantar una hora los relojes, porque incluso el Tiempo acaba siendo esclavo de las decisiones políticas, a las que todos nos debemos, seamos personas, seamos ganado ovino o vacuno o bien seamos abstracciones. 

            No puedo presumir de ser lo que se dice un especialista en cambios horarios, todo lo contrario más bien, aunque supongo que existirán tantas razones para adelantar la hora como para dejarla como estaba, a pesar de que las razones en contra resultan ociosas a estas alturas: las 11 de la mañana son ya las 12 del mediodía, inexorablemente, hasta que nos den la contraorden de atrasar los relojes, allá por el otoño, que es precisamente cuando a uno le gustaría que el anochecer llegara más tardío, para aplazar un poco el efecto de esa melancolía sin porqué y sin alivio que suelen inocularnos las tinieblas durante las estaciones frías.

            Vive uno de repente en una especie de doble régimen temporal, no sólo porque cuesta habituarse a esta elipsis, a esta hora robada, borrada por decreto y de un plumazo de la historia general del tiempo, sino porque la pereza nos hace dejar en la hora antigua ese reloj de pared que queda altísimo, hasta que un día cojamos la escalera de mano para alguna otra cosa y adelantemos las manillas de ese reloj recalcitrante, marcador de una hora difunta, rezagado y absorto en su lógica de mecanismo invariable, ajeno al quita y pon que se traen los humanos con las horas. También seguirán marcando una hora anticuada esos relojes de pulsera que apenas usamos y que, no obstante, prosiguen su fiel tictac en el cajón de una cómoda o en el secreter de la mesilla de noche, y, cuando algún día saquemos alguno de ellos de su estuche, creeremos al pronto que se nos ha averiado, pero luego nos acordaremos del cambio primaveral de hora, y pensaremos en esa hora que jamás existió, y sincronizaremos entonces el reloj cimarrón con sus colegas vanguardistas.

            Los relojes llamados digitales merecen capítulo aparte, ¿verdad? Porque las manillas de un reloj de cuerda las movemos con facilidad y sin tener que pensar siquiera en cómo hacerlo, por un acto reflejo adquirido desde que nos regalaron nuestro primer reloj ruidoso, pero ¿cómo se adelanta un reloj digital? No creo que nadie se sepa eso de memoria, de modo que hay que recurrir al manual de instrucciones, y entonces surge un problema complementario: ¿dónde estará el manual de instrucciones del reloj? Revuelves media casa y, por fortuna, el manual aparece antes de verte obligado a revolver la otra mitad. “Estupendo”, dices, así que abres el manual de instrucciones, que viene en ocho idiomas, y, al leerlo en español, compruebas que lo mismo te daría leerlo en japonés, por la simple razón de que el manual instructivo de tu reloj digital de fabricación taiwanesa parece haberlo traducido un musulmán suní de Tayikistán emigrado a Kao-hsiung para aprender la lengua de Cervantes en la academia de idiomas clandestina de un turcumano. 

Y es que con el tiempo, en fin, conviene jugar lo menos posible, por si acaso. Por si acaso le da por jugar a correr más aprisa.

.


jueves, 22 de marzo de 2018

miércoles, 21 de marzo de 2018

¿DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA?..

(Bueno, pues un poema del próximo libro.)



CICLOS





Entre el momento en que Dante Alighieri

concibe el artificio

de que Virgilio sea su acompañante

en los tres estratos del trasmundo,

la hora exacta en que Virgilio

pone música acentual al primer hexámetro

para cantar al varón esclarecido de Troya,

el minuto preciso en que Ovidio

decide recrear la metamorfosis de Dafne,

el instante en que Kafka

define la fantasía de una transformación

y este ahora en que me acuerdo

más o menos aleatoriamente de ellos cuatro,

median varios siglos, varios miles de kilómetros,

varias lenguas, pero en realidad

todo sucede

dentro de esa cápsula de anacronía

en que la literatura se protege del tiempo

desde su inmortalidad desvalida y estática,

pero más poderosa que la vida,

ese concepto oscilante

en cuyo fluir sucumben los imperios,

pero no las ficciones;

nosotros, por supuesto, pero nunca jamás

la herencia de los embaucadores prodigiosos

que nos llevan de la mano

a ese dominio ilusorio y sin confines

que al cabo existe más

que el mundo mismo, en paralelo

a este ser del no ser de ser nosotros,

aproximadamente.


F.B.R., del libro Ya la sombra, que se publicará en abril

LA ARAUCARIA ACOGEDORA


.
Esta araucaria es mi vecina desde que nací. Le calculo una altura de unos 40 metros. Crece en el patinillo de una casa del barrio.

Es una especie de hotel bullicioso de la pajarería: un día se llena de gorriones, otro de vencejos, otro de mirlos melómanos, otro de tórtolas, otro de urracas... Por turnos. Conforme a un método de rotación que no sé interpretar, porque no se rige por el ciclo de las estaciones ni nada de eso, sino -ya digo- por el día a día, e incluso por horas. Sin un patrón estable: llegan las urracas, por ejemplo, y los gorriones pegan el voletío. Y así van.

De vez en cuando aparece un halcón, que se posa, altivo y amenazante, en las ramas de la copa, y todos las demás especies pegan la espantada.

Convertida mi terraza en un observatorio ornitológico, a esta araucaria tan visitada me distraigo en atribuirle, por derivación del ocio, algunas dimensiones simbólicas, todas ellas más o menos difusas y más o menos caprichosas: desde la inestabilidad del vivir -en la frontera imprecisa entre la libertad y la condena de ser libre para nada- hasta la representación -un tanto estrambótica- de la lucha de clases en versión pajarera. 

Pero esa sería ya otra historia.

.