sábado, 22 de noviembre de 2014

OTROS SUELTOS

EL PERIODISMO MODERNO. Isabel Pantoja lleva día y medio en la cárcel, lo que no es impedimento para que a la puerta de la prisión siga habiendo decenas de periodistas... ¿Por si se fuga?

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El ministro Montoro dice que no hay que "dramatizar" la corrupción. Vale. Comoquiera que Aristóteles aconsejaba no mezclar los géneros, lo mejor sería llevar el asunto de la corrupción a un territorio puramente cómico.
Ahí va mi aportación desinteresada: "Ministro, ¡bufón!".


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El pequeño Nicolás es el nini con más porvenir de su generación: ha empezado por inventarse un pasado en vez de por imaginarse un futuro.


SUELTOS

Hurgando y hurgando, todo se urdangarinda.


Da la impresión de que a Esperanza Aguirre se le despertó la vocacion política mientras veía Mary Poppins.


EL LADO BUENO: ¿Y el disco tan bonito que va a salir de esa experiencia?
(¿Jailhouse Copla?)


Ay, esa Sevilla necrófila, necrosada y santificadora.

lunes, 17 de noviembre de 2014

LA ORGÍA



Es posible que la corrupción esté sobrevalorada, ya que los defectos más extendidos entre nuestros políticos suelen otros: la irresponsabilidad, la ineptitud, la impostura y –por qué no decirlo- la idiotez. Cada uno de esos defectos, por sí solo, propicia la corrupción, pero la mezcla de todos o de algunos de ellos deriva, casi por inercia, en corrupción inevitable, ya que se trata de una coctelería más explosiva que la de las botellas molotov. A pesar de que tendamos a atribuir al político corrupto una inteligencia diabólica -aunque al fin y al cabo inteligencia-, lo frecuente es que el corrupto no pase de ser un pobre diablo. Un pobre diablo que se ve obligado a disfrazarse de servidor público para servirse a sí mismo, ya que no sirve para otra cosa. 

            Los políticos se han acogido a ese dogma según el cual deben estar bien pagados para que a lo más selecto de nuestra sociedad le compense la renuncia al ejercicio de su profesión en beneficio de la dedicación filantrópica a lo público, lo que plantea un teorema dudoso, ya que todo el mundo conoce a algún que otro alcalde o alcaldesa que ni siquiera serviría para ejercer de concejal, por no hablar de ministros o ministras que dan la impresión de no alcanzar el nivel de solvencia política de un alcalde pedáneo. Pero el problema verdadero se manifiesta cuando el político bien pagado llega a la conclusión moral de que su dedicación no está del todo bien pagada, lo que, lejos de incitarle a volver a su selecta profesión anterior, le hace aferrarse a lo público, aunque con unas expectativas que no le convendría que se hicieran públicas. 

            La cascada reciente –y no tan reciente- de casos de corrupción y de corruptela ha generado una controversia un tanto irresoluble: la gente ha llegado a la conclusión de que todos los políticos son corruptos y los políticos han llegado a la conclusión de que no todos los políticos son iguales, así vayan en el mismo barco. Lo más lioso del asunto es que ninguna de ambas partes dice del todo la verdad, aunque tampoco miente del todo. Al fin y al cabo, un caso de corrupción no pasa de ser una anécdota, y el problema viene cuando el sistema -a través de sus protocolos administrativos, a consecuencia de los mecanismos judiciales, a raíz de las carencias de sus cortafuegos internos- se convierte no diré que en un ente corrompido ni en un ente corruptible, pero sí en un ente potencialmente corruptor. Visto lo visto, parece tan sencillo dedicarse profesionalmente a la corrupción, que no se explica uno cómo hay gente que se resiste. Ahora hemos descendido al nivel de la corrupción funcionarial. Porque esta función continua de escándalos, este festival grandioso de granujerías y pillajes, parece sólo el eco de una orgía. 

          Y lo que nos queda por ver.

(Publicado el sábado en prensa)

domingo, 16 de noviembre de 2014

Como un primer paso hacia la transparencia, el Congreso y el Senado harán públicos los gastos de los viajes de Simbad el Marino.


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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Marilyn Monroe sometiéndose a la prueba del espejo deformante. El que refleja el alma.




martes, 11 de noviembre de 2014

ECUACIÓN CINÉFILA (o la brillante artesanía voluntariosa y el genio regalado)


¿Qué fue de Baby Jane? es a Sunset Boulevard lo que Érase una vez en América a El padrino.

domingo, 9 de noviembre de 2014

LOS RESTOS DEL DÍA

En su papel de símbolo histórico de la patria, Jordi Pujol ha ido hoy a votar. Y completamente gratis.


El PP da las primeras muestras de luchar firmemente contra la corrupción: aclamar y vitorear a Monago hasta hacerlo llorar.
Leído en la prensa provincial: "Asumir la responsabilidad simbólica, mitológica, de haber nacido en Cádiz, la Cuna de la Civilización Occidental, nos confiere a sus hijos un cuajo histórico colectivo de carácter excepcional".

Con tres o cuatro como este y con tres o cuatro de los otros, el día menos pensado también estamos los de aquí dirimiendo en las urnas nuestras aspiraciones mitológicas.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

SUELTOS DESDE EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

Declaración de John Ashbery: "No tengo ni idea de qué habla mi poesía".
Pues ya somos dos.



La broma que circula por ahí: "EL PP EXIGE AL GOBIERNO EL REAGRUPAMIENTO DE SUS PRESOS".


Lo normal es que no pase nada, pero, a veces, ocultar dinero en Suiza es como ocultar un cadáver en el armario, con la peculiaridad de que el cadáver echa a andar de repente, ascendido al rango de zombi, y te lleva cogido por la oreja a la Audiencia Nacional.


No hay cosa menos exquisita que el adjetivo "exquisito".


 Una de dos: a la reina la han embalsamado en vida o es su muñeca de cera con un mecanismo de tracción.


Pretender un pacto anticorrupción entre PP y PSOE es como pretender que el conde Drácula y el Hombre Lobo cambien de dieta.


LAS GRANDES JUERGAS DE LA LÓGICA: El gobierno catalán denuncia al gobierno central ante el Tribunal Constitucional por no permitirle incumplir la Constitución.

domingo, 19 de octubre de 2014

EL PROTOCOLO



Si no existe un protocolo para algo –lo que sea-, lo mejor que puedes hacer es olvidarte de ese algo –sea lo que sea-, a la espera de que alguien establezca un protocolo concreto para ese algo inconcreto. Si no dispones de un protocolo de actuación, en fin, lo más prudente es que te conviertas de manera instantánea al budismo y te acojas al privilegio de la vida contemplativa.

            El mejor protocolo es, por supuesto, el que exige establecer un protocolo. El protocolo de protocolar, digamos, lo que de paso nos plantea un enigma parecido al del huevo y la gallina, ya que no sabemos si fue antes el protocolo como cosa en sí o -una vez comprobados los beneficios de acogerse a un protocolo- la decisión imperiosa de establecer un protocolo para todo aquello que antes se llevaba a cabo con un menosprecio irresponsable por el protocolo, que era algo que como mucho nos sonaba a duquesa de Proust a la hora de repartir los sitios en la mesa.

            Una orfandad protocolaria deriva en confusión y –por qué no decirlo- en desconsuelo: si no dispones de un protocolo, estás más cerca de las tribus salvajes que de nosotros, que hemos llegado a la conclusión –en modo alguno protocolaria- de que el protocolo es una guía infalible para hacer las cosas con arreglo a un protocolo, ya que sin protocolo te pierdes lo mejor: el protocolo mismo.

            A tanto ha llegado el prestigio del protocolo, que hay quien establece categorías de protocolo, lo que no deja de ser un protocolo inmejorable para llegar a la raíz identitaria del protocolo. Ayer mismo, un experto en algo hablaba prodigios del protocolo, pero advertía de la existencia de un ente hasta entonces desconocido para los demás: el “protocolo móvil”, que, según la explicación que tuvo la amabilidad de ofrecernos, es aquel que se aplica cuando se comprueban fallos en el protocolo. Con lo cual nos llevamos una alegría y un disgusto: la alegría de la movilidad intrínseca del protocolo, lo que lo libera de la rigidez en sus aplicaciones, y el disgusto en cambio de saber por boca de un experto que el protocolo no es infalible, cuando todos estábamos convencidos de que disponer de un protocolo era una garantía de certidumbre. De todas formas, el hecho de que un protocolo pueda fallar no debe llevarnos a una abjuración del protocolo en abstracto, pues siempre nos quedará ese protocolo móvil que repara sobre la marcha los errores protocolarios del protocolo fijo, de modo y manera que podemos llegar a la conclusión consoladora de que el protocolo tiene la facultad de saltarse con pértiga el protocolo en función de las meteduras de pata internas del protocolo, que se nos revela así como una normativa con capacidad centrífuga para ahuyentar sus defectos y afrontar por tanto, con absoluta solvencia protocolaria, sus aplicaciones centrípetas, o similar, según establezca el protocolo.

(Publicado el sábado el prensa.)

jueves, 16 de octubre de 2014

En Madrid, mañana viernes.

Lectura de poemas de Carlos Marzal, Pilar Adón, Antonio Lucas y Felipe Benítez Reyes.

Centro Cultural Conde Duque. A las 19.30

domingo, 12 de octubre de 2014

Tarde lluviosa: en el escaparate de la mercería, los carretes de hilo componen por su cuenta el arco iris.

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No hay más museo de cera que el que arde.

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sábado, 11 de octubre de 2014

Si un político anuncia que se propone "ilusionar", ya sabemos que se trata de un ilusionista con la chistera repleta de conejos que aparecen y desaparecen.

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jueves, 9 de octubre de 2014

Para enfrentar a los dos Españas es suficiente un perro.

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