jueves, 11 de febrero de 2016

En Cádiz. (Dónde iba a ser.)




martes, 2 de febrero de 2016

IMPOSIBILIDAD DE PACTO POR CORRUPCIONES AJENAS

Dijo el conde Drácula al Hombre Lobo: "No puedo salir de noche contigo porque siempre acabas liándola".

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DADAÍSMO A LA MANERA HISPÁNICA

El poeta José Hierro haciendo el pino ante la mirada atenta de Caballero Bonald, ante la mirada más dispersa de Rafael Montesinos y ante la mirada regocijada del colombiano Eduardo Cote, entre otros testigos no identificados.


El problema es que se empeñan en pactar entre ellos, a costa de no pactar con la realidad.

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lunes, 1 de febrero de 2016

La diferencia entre los aficionados al carnaval y los aficionados a la semana santa -aunque los hay que combinan- está en que los primeros se conforman con el presente fugaz y los segundos -más materialistas- tienen puesta la vista en un futuro eterno.

Ambos coinciden -eso sí- en la necesidad del disfraz como complemento ontológico.

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domingo, 31 de enero de 2016

viernes, 29 de enero de 2016

NUEVO SUPLEMENTO DE LIBROS... y un relato en común

En Los diablos azules (http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/), el nuevo suplemento de libros del diario Infolibre, publico este inicio de relato que continuarán Marta Sanz y Rafael Reig:  

lunes, 25 de enero de 2016

domingo, 24 de enero de 2016

EL JUEGO



(Publicado ayer en la prensa)


No me gusta dar malas noticias, pero a veces no queda más remedio: la entelequia colectiva que de momento seguimos conociendo como España no está en manos de la troika ni de los especuladores internacionales, sino a merced de cuatro extraterrestres. En concreto, de unos individuos naturales del planeta Xjrietjrnsm, allá en el quinto pino galáctico. Lo saben los de la NASA, lo saben los del CNI y lo sé yo, y por eso se lo cuento a ustedes, que igual no se han enterado todavía.


            Estos cuatro extraterrestres han tomado nuestra nación de naciones como la plataforma de un videojuego. El objetivo consiste en volver locos a los terrícolas. El que lo consiga, ganará. Uno de los jugadores decide desmembrar el territorio, pongamos por caso, pero otro jugador se apresura a impedírselo con un artículo de la Constitución y con amenazas veladas de exterminio. Mientras ambos jugadores dirimen esa disputa, a un tercer jugador se le ocurre establecer una alianza patriótica entre la derecha más montaraz y la izquierda más montuna, a lo que el cuarto jugador objeta: “Eso no vale. Las estrategias imposibles no están permitidas”, pero el tercer jugador tira de reglamento y le lee la norma 4BNXXKK, apartado XX33UHJ, en la que se establece que los disparates son válidos cuando lo que está en juego es la libertad de un pueblo. Ahí vale todo. Aún no se ha resuelto el conflicto, cuando ya el jugador 2 está prometiendo a la ciudadanía la conquista del Cielo en vida, lo que provoca la sonrisa irónica de los restantes jugadores, pero se da el caso de que un buen número de terrícolas se traga el discurso celestial, de manera que las sonrisas irónicas se transforman en sonrisas heladas, y los tres jugadores adoptan la estrategia de promover un discurso alternativo: la ciudadanía sólo tiene derecho a los infiernos o, en el mejor de los casos, en tiempos de bonanza, a los purgatorios, porque tampoco se puede malacostumbrar a la gente, que al fin y al cabo es muy aficionada a votar a quien le hace la vida imposible, y no por afán de tortura en carne propia, sino porque el jugador 4 lo ha dispuesto de ese modo. 


            En la fase actual del pasatiempo, están jugando a los pactos. El jugador 1 y 2 proponen que A intente pactar con B, que es precisamente quien pretende aniquilar el partido de A, en tanto que el jugador 3 se empeña en que gobierne C, que no tiene apoyos suficientes ni para regalar caramelos en el Congreso. Por su parte, el jugador 4, manipula a D, que un día proclama su intención inamovible de no pactar con nadie y al día siguiente su voluntad de participar en un gobierno tripartito.


            Mientras tanto, los ciudadanos plurinacionales estamos a expensas de esos chalados del espacio exterior, con el temor de que al jugador 3, que es el más loquillo, se le ocurra promover como presidente de la plurinación a Bertín Osborne. Y salga.

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jueves, 21 de enero de 2016

LA BOLSA O LA VIDA



(Publicado en prensa el 28-11-2015)


La titular del Ministerio de Empleo y Seguridad Social incorporó un componente esotérico a la política cuando delegó en la Virgen del Rocío la responsabilidad de sacarnos de la crisis. 

Hace un par de años, y lejos de cualquier esoterismo, su Ministerio adoptó una medida curiosa: si un jubilado ingresa más de 9.000 euros al año en concepto de honorarios por conferencias, por cesión de derechos de autor o por impartir un curso, debe darse de alta como autónomo y renunciar a su pensión, cabe suponer que como un correctivo contra el pecado de codicia. 

Así las cosas, los agravios se disparan. En principio, la ley en cuestión parece penalizar la vejez de nuestros profesores y creadores, conminados al disfrute del ocio pasivo, como si fueran budistas. Si usted tiene 66 años y 66 inmuebles en alquiler, puede cobrar las rentas y su pensión. Si usted tiene 80 años y 80 millones de euros en acciones, puede cobrar los beneficios que le generen sin renunciar al cobro de su pensión. Ahora bien, si usted tiene más de 65 años y decide publicar sus memorias o una novela de espías, o bien dar unas cuantas conferencias, ya sabe: o lo hace gratis o, de lo contrario, va a salirle bastante caro.

            A veces recurrimos a teorías un tanto conspiranoicas con respecto a la aversión de los políticos a la cultura como concepto genérico. No creo que sea para tanto: sencillamente, la cultura es algo que les interesa muy poco, en parte porque saben que a la mayoría de la gente le interesa menos aún que a ellos. Con todo y con eso, esta ley parece tener un componente de castigo no ya fiscal, sino más bien ideológico, aunque les confieso que prefiero creer que viene inspirada por una mera medida de ahorro presupuestario, así se trate del chocolate del loro.

            La ocurrencia ministerial tiene por supuesto su lógica: si alguien ejerce una actividad económica, se le considera un trabajador en activo, lo que generaría una contradicción flagrante con la condición simultánea de pensionista. Hasta ahí de acuerdo. Ahora bien, habría que tener en cuenta al menos un par de factores: los libros pasan a ser de titularidad pública a partir de los 70 años de la muerte de su autor, circunstancia que no afecta a ninguna otra propiedad, ya sea un cortijo o un yate, bienes que pueden transmitirse de heredero en heredero por los siglos de los siglos. Por otra parte, los libros de un autor son una materia legalmente desamparada, vista la desidia y la inoperancia de los mecanismos de control gubernamental sobre la piratería. Con arreglo a estas dos circunstancias, la ley en vigor adquiere un matiz injustamente penalizador, por no hablar de la insignificancia que su aplicación representa a nivel de presupuestos generales del Estado, al incidir sobre un gremio mayormente de menesterosos.

            En cualquier caso, siempre nos quedará la opción de encomendarnos, en cuanto arregle la crisis, a la Virgen del Rocío.

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sábado, 9 de enero de 2016

EL SAINETE Y LA ESTATUA



Una de las grandes perversiones de un sistema democrático consiste en promover entre la ciudadanía la idea primitivista de la propiedad territorial frente a un ideario concreto de la administración de ese territorio. Es decir, la puesta en circulación de una conciencia nacionalista en la que no prevalece un modelo específico de organización social, sino la activación visceral de unas emociones patrióticas. La prevalencia de esas emociones, según vemos en Cataluña, puede originar alianzas políticas no sólo desnaturalizadas, sino también ligeramente cómicas, como cómico resulta, por ejemplo, que Junqueras, izquierdista y republicano, acabe entregando de forma incondicional su corazón catalanista a la causa de Mas, representante de la carcunda autóctona y cabeza de un partido con un historial de corrupción bastante obsceno. Más que de consenso, podríamos hablar de síndrome de Estocolmo, pero dejémoslo correr.

            Si desconcertante resulta la adhesión de buena parte de la izquierda catalana al proyecto megalómano y egolátrico de Mas, la actitud mendicante de los dirigentes de ese potaje ideológico que se dio a conocer como Junts pel Sí con respecto a la CUP me temo que transgrede las normas elementales del decoro político. Esa mendicidad no ha dado finalmente otro fruto que el de unas negociaciones surrealistas, con el componente de una decisión asamblearia en la que la moneda cayó milagrosamente de canto. Sólo un voto revolucionario ha impedido a Mas repetir como presidente de todos los catalanes, y ya es mala suerte. Pero, a pesar de no haber conseguido que la CUP apoye su investidura, ahí sigue él, proclamando su deseo de "plantar cara", que es tal vez de lo que anda más sobrado; en cambio, el jefe anticapitalista de la CUP, tras repetir hasta el hartazgo que su formación jamás apoyaría la investidura de Mas, ha renunciado a su acta de diputado autonómico por no haber logrado que los suyos apoyen a Mas. Todo esto exigiría alguna explicación, por supuesto, pero hay decisiones políticas que son como los chistes: si hay que explicarlos, es que se trata de chistes fallidos.

            Es posible que Artur Mas, en sus sueños heroicos, tuviera ya localizado el emplazamiento en que le erigirían la estatua, en su calidad de libertador de la Cataluña avasallada. Parece ser que tanto lo de la estatua como lo de la liberación va a retrasarse un poco, y es una pena, porque las estatuas de los próceres no sólo dignifican las perspectivas urbanas, sino que también sirven de wáter a las palomas, tanto en los territorios opresores como en los oprimidos: de esa rebaja de honorabilidad no se libra nadie. En el caso de Mas, cuando llegue el momento, creo que debería tratarse de una estatua ecuestre, y no porque sea aficionado –al menos que yo sepa- a la equitación, sino porque las posibilidades de inmortalidad se duplicarían: visto lo visto, da la impresión de que a ese hombre lo mismo le daría ser el jinete que el caballo.

(Publicado hoy en la prensa) 

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sábado, 2 de enero de 2016

(Una conjetura)

(No estoy seguro, pero creo que en la sede central de la Agencia Estatal de Meteorología hay una pandilla de rumberos, con sus guitarras y sus cajones rítmicos, cantando y bailando, y de pronto dice uno: "Pon que va a llover en Palencia", por ejemplo, y otro dice "Ole", y ya luego siguen bailando y cantando.)

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viernes, 1 de enero de 2016

(UN VIEJO POEMA PARA EL AÑO NUEVO...)

Otro año que se va. Los tantos que se fueron
nos dejaron un verbo repetido
con significados diferentes
y el mapa de un tesoro que no está en ningún mapa,
conversaciones lentas y el silencio,
y luces que se apagan y sombras que se encienden,
y el vagar de alma en pena por el alma
de lo que no supimos expresar.

Otro año, mi vida. Y nosotros buscando
la llave que nos cierre la puerta del pasado
para estar en el tiempo,
que nunca es el ayer sino el enigma,
que nunca es regresar sino perderse. 


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(F.B.R. La misma luna, 2006)

lunes, 28 de diciembre de 2015

GANANCIA DE PÉRDIDA



El gran momento de cualquier régimen democrático es el día de unas elecciones. El peor momento de una democracia suele ser el día siguiente al de unas elecciones, y no sólo porque a partir de entonces la democracia se reduce a burocracia, sino también porque los políticos optan por interpretar los resultados no con arreglo a lo que dicen esos resultados, sino con arreglo a lo que ellos deciden que les conviene que digan.


        El resultado de las elecciones del 20D tiene una interpretación muy simple: un electorado de tendencias plurales, cabe suponer que derivado de una pluralidad ideológica, ya se base en principios esenciales o en meros matices, al menos en el supuesto optimista de que la mayoría de la gente vote programas y no fotografías. Pero el problema de las interpretaciones simples es que suelen resultar demasiado complejas. Los dos partidos hasta ahora mayoritarios se acomodaron al juego del cara o cruz, hasta que la moneda ha caído de canto. Esta dislocación del mecanismo de alternancia rutinaria en el poder aviva ahora el fantasma de la ingobernabilidad, sin duda porque se identifica la gobernabilidad con el desahogo que otorga una mayoría absoluta o, en el peor de los casos, un pacto de gobierno con alguna formación minoritaria, preferiblemente nacionalista, que se conforme con las sobras del festín, por lo general con menos talante cooperativo que ventajista y con menos lealtad que conformismo.


            Si la decisión de los votantes es plural, la lógica requiere que los políticos asuman ese resultado de pluralidad y procuren armonizarlo de la manera más sensata y efectiva posible, salvo que consideren que un resultado electoral disperso representa un error democrático. Pero tenemos más que visto que la lógica no es el fuerte de las decisiones políticas, sino más bien a la inversa, y ya hay quienes reclaman una repetición de los comicios, con la esperanza estratégica de que los votantes cambien de la noche a la mañana de opinión, se dejen de promiscuidades y de veleidades y concentren sus opciones. Lo pintoresco sería al fin y al cabo lo normal: que unas nuevas elecciones arrojasen un resultado idéntico. Y vuelta a empezar. Esa concatenación de elecciones nos supondría unos costes considerables, pero no cabe duda de que reforzaría nuestro sistema democrático: podríamos ejercer nuestro derecho a voto cada dos o tres meses, a la espera de una fumata de un solo color.


            Si alguien cree a estas alturas que nuestros políticos acatan los mandatos populares que salen de las urnas cuando se trata de mandatos complejos, estará sin duda de enhorabuena por su candidez, pero lo lleva claro con la realidad. El problema tradicional de la política es que todo el mundo sabe ganar, pero nadie saber perder. Y, a efectos prácticos, en estas elecciones han perdido todos.


            En cualquier caso, felices fiestas.

(Publicado el sábado en prensa)

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jueves, 24 de diciembre de 2015

DISCURSO NAVIDEÑO



Como cada año, es para mí un honor y una responsabilidad dirigirme a todos los españoles y españolas en estas señaladas fechas navideñas. Fechas que marcan un hito colectivo en cuanto a consumismo y fraternidad, con la mirada fija en unos objetivos sociales que a todos nos afectan.

            Vivimos tiempos difíciles, pero es en la dificultad donde las grandes naciones encuentran el impulso necesario para impulsarse. Impulsarse hacia adelante, no hacia atrás, como desgraciadamente hemos presenciado en ocasiones en países amigos, víctimas hoy del anonadamiento económico del que nuestra firme democracia se manifiesta como garante, aunque al revés, pues lo que nos garantiza es la fuerza y el estímulo necesario para esquivar ese fatal anonadamiento al que antes me he referido. Porque si bien es cierto que las dificultades hacen que todo sea más difícil, también lo es, y en no menor medida, que lo sencillo vuelve todo demasiado fácil, y los grandes empeños requieren un esfuerzo común y un doloroso sacrificio que sólo los ciudadanos de buena fe estamos dispuestos a afrontar, siempre con la sonrisa en los labios, pues nuestra experiencia en el duro campo de la adversidad nos otorga un aval milenario de compromiso y abnegación.

No quiero dejar pasar por alto la ocasión de brindar todo mi apoyo a quienes, desde el convencimiento europeísta, viajan al menos una vez al año a Europa, sin distinción de zonas, pues mantengo la convicción de que Europa constituye una construcción global que requiere el esfuerzo y la ilusión de todos. Repito: son tiempos difíciles, pero no por ello debemos cejar en nuestros afanes de igualdad y de legalidad, de legalidad y de igualdad, pues entre todos y todas, juntos y juntas, sabremos convertir nuestros proyectos en realidades. 

No puedo olvidarme de quienes en estas fechas navideñas se preparan a conciencia para entrar de lleno en las fiestas navideñas, ya sea disfrazándose de Papá Noel o de rey mago, ya sea de pastorcillo en los belenes vivientes o de Virgen María, ya sea preparando cestas navideñas o reponiendo polvorones en los grandes almacenes. No dudo que el esfuerzo conjunto dará como resultado un resultado conjunto.

            Por último, me gustaría hacer una llamada a la esperanza. Vivimos tiempos difíciles, como creo haber dicho ya, pero no tan difíciles que resulten imposibles. Lo mismo les ocurre a los escolares con las matemáticas, aunque, con la ayuda de sus profesores, lo imposible se convierte en meramente difícil, lo que es buena prueba de una superación digna de elogio y de respeto dentro del marco de la Unión Europea y, sin ir más lejos, mismamente de España. Si sabemos encontrar el rumbo, nuestro timón no dudará qué rumbo seguir. Si acertamos a mantener firme el timón, llegaremos a puerto. Si comemos demasiado turrón, nos caerá mal.

                 Felices fiestas.

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