jueves, 8 de agosto de 2019

EL NEGOCIO DE LA REALIDAD

Miniserie en la que se narra el ascenso y caída de Roger Ailes, fundador de la cadena de televisión sensacionalista Fox News y corresponsable, en su calidad de asesor político, de los triunfos electores de Nixon, Reagan, Bush y Trump, aparte de acosador sexual. (Un historial desde luego inmejorable.) 

La representación de Ailes la lleva a cabo un casi irreconocible Russell Crowe, que parece hinchado con un inflador de neumáticos y que acierta a dar la temperatura despótica, egolátrica y colérica del modelo real. 

(Pueden complementarla con el documental Divide y triunfarás, en el que vemos al Ailes verdadero ejerciendo de caricatura inquietante –y cabe suponer que involuntaria- de sí mismo: un embriagado de poder, un donjuán repulsivo y un inescrupuloso manipulador de masas. Uno de esos seres, en fin, que dedican su vida, con tenacidad y orgullo, desplegando todas sus habilidades y toda su astucia, a convertir nuestro mundo en un sitio un poco peor de lo que es.)

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miércoles, 7 de agosto de 2019

martes, 6 de agosto de 2019

EL FALSIFICADOR

Leyendo esto: las laberínticas y fraudulentas peripecias de Mark Hofmann, un portentoso falsificador de documentos históricos que puso en el mercado -entre otros muchos- el manuscrito de un poema inédito de Emily Dickinson y unos textos mormónicos antimormónicos... Todos falsos, claro está. Y los líos que montó, hasta el punto de cometer dos asesinatos.
El arte y la estafa, con la complicidad de las grandes casas de subastas, del esnobismo de los ricos y de la ansiedad de los coleccionistas.
¿Qué podía salir mal? Pues...casi todo.

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domingo, 4 de agosto de 2019

EN FUNCIONES

(Publicado ayer en la prensa)




Si bien se mira, y si aplicamos a la situación una lógica simple, el hecho de que tengamos un gobierno en funciones implica que vivimos en una anarquía en funciones, lo que como experimento no está mal: ¿qué tal una temporada en situación de desgobernados, privados del control gubernamental sobre nuestros desmanes colectivos, despojados del privilegio de ser regidos por las decisiones filantrópicas de nuestros ministros, secretarios y vicesecretarios de lo que sea e incluso de los delegados en funciones del gobierno en funciones? Una etapa disfuncional, por así decirlo. Unas vacaciones populares con respecto al poder, un paréntesis veraniego de anarquía, como si disfrutásemos de la consecución de una utopía de raíz rousseana, así sea en Puerto Banús o en un camping, según donde nos aboque la eterna lucha de clases.

Ahí siguen las leyes, sí, y si robas una motocicleta acabarás frente a un juez, pero creo que estarán de acuerdo conmigo en que la separación de poderes no es lo mismo si falta uno de los poderes, pues la cosa se desequilibra, de modo que el abogado defensor podría decirle al juez en cuestión: “Mi cliente robó la moto porque el anarquismo en funciones da por abolida la propiedad privada, de modo que ni siquiera la robó. ¿De qué se acusa, pues, señoría, a mi defendido?”. Y su señoría, tras meditar durante unos tres segundos, diría: “Absuelto de todos los cargos, y puede quedarse con la moto”. Y el absuelto le diría al juez: “Muy amable, señoría. Y deme las gracias por no confiscarle la toga para disfrazarme en Halloween”.

Al fin y al cabo, la ciudadanía está acostumbrada no tanto a regirse por sí sola como a sobrevivir por sí misma, al margen de los gobernantes de turno, que, en buena medida, han acabado convirtiéndose en unos iconos tan parlantes como inoperantes: gente que impone una reforma laboral, pongamos por caso, y gente que, desde la oposición, se opone a esa reforma laboral, con el pintoresquismo de que, una vez que los opositores acceden al poder, la reforma se queda como estaba, irreformable, de lo cual deduce uno que el factor invariable, frente a la variabilidad de los políticos, es la reforma en sí, no el debate en torno a la reforma, que no pasaba de ser un blablablá consustancial a la profesión. La reforma, en suma, como pretexto retórico tanto para reformar como para no querer reformar, tras debatir con pasión la conveniencia de la reforma: la parte reformante contra la parte reformante de la reforma, o similar.

Y ahí seguimos. No sabemos cuánto nos durará esta anarquía en funciones. Y es que haber dado por hecho que el PSOE y Unidas Podemos pactarían armoniosamente en nombre del concepto de "izquierda" es como llegar a la conclusión de que dos personas deben casarse porque a ambas les gusta el pollo al chilindrón.

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sábado, 3 de agosto de 2019

GIL Y GIL y tal y tal

En El Mundo escribo sobre la miniserie documental El pionero, centrada en la figura del casi inconcebible Jesús Gil.

 https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2019/07/31/5d35e91321efa0d82d8b463e.html


viernes, 26 de julio de 2019

CARMEN JODRA





Me entero de la muerte de Carmen Jodra, a sus 38 años.


A sus 18 ganó el premio de poesía Hiperión con un libro de factura clásica que me deslumbró: Las moras agraces.

Bueno, me deslumbró y deslumbró a casi todos los lectores de poesía, que adivinamos allí una voz de una potencia excepcional, a una casi niña que manejaba con maestría los recursos retóricos y que lograba trascender, con giros irónicos y sorpresivos, los moldes estróficos tradicionales en los que se apoyaba.
Tuvo mucho éxito, pero parece ser que el éxito la abrumó y optó por hacerse casi invisible.

Me encontré con ella en una ocasión. Una muchacha excepcionalmente tímida. Le elogié mucho su libro y la noté incómoda ante aquellos elogios. Como si pidiese perdón, me regaló su segundo libro. Le pedí que me lo firmase y se sintió desconcertada, balbuciendo que ella no firmaba sus libros, que sus libros no valían nada y que para qué. Al final, me lo firmó, con una caligrafía nerviosa.

Creí intuir que llevaba por dentro muchas tempestades.


Descanse en paz... aunque demasiado pronto.

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jueves, 25 de julio de 2019

SAM COOKE, la mala muerte

Anoche, este documental sobre Sam Cooke, aquella voz portentosa.
 
En una época en que seguía vigente la segregación racial -una de las grandes vergüenzas históricas que EEUU arrastrará para siempre-, su asesinato en un motel de mala muerte, con prostituta por medio, ha dado pie a muchas teorías conspirativas. 

Visto el documental, que promueve las hipótesis en torno a esas conspiraciones, llega uno a la conclusión -o digamos mejor que a la sospecha- de que todo fue una noche de juerga que acabó al modo Tarantino: mezcla de azar y de absurdo.

Al margen de eso, ahí queda uno de los himnos más conmovedores de la historia de la música: A Change is Gonna Come.

martes, 23 de julio de 2019

LOS DUELISTAS

(Este artículo lo publiqué el sábado pasado en prensa. Tras el pleno de hoy, seguimos casi igual, con una variante: Iglesias con un gesto fijo que puede traducirse como "¿Creías que el humillarme iba a salirte gratis?".)



El desacuerdo obstinado entre Sánchez e Iglesias admite una traducción metafórica: tres coronas son demasiadas para un solo reino. 

Durante el periodo en que Iglesias creyó que podía ganar unas elecciones generales tras arrebatar el grueso de su electorado histórico al PSOE, se servía y se bastaba por sí solo a través de un discurso de redención nacional inminente: plantaría cara al FMI y al IBex 35, acabaría con la usura bancaria y con la codicia de las inmobiliarias, daría a los catalanes su referéndum, convertiría la prima de riesgo en una pariente lejana, acabaría con el oligopolio de las eléctricas, desterraría de nuestra mente el concepto de “corrupción política” y pondría un candado a las puertas giratorias, entre otras aventuras no menos emocionantes que apremiantes, de modo que la clase obrera pasaría en cuestión de meses de oprimida a regalada. (¿Quién da más?) Muchísima gente decidió comprarle ese discurso, quizá porque resulta difícil no hechizarse ante el mensaje de un mesías, sobre todo si el mesías en cuestión aparece cuando la gente lo que pide es la multiplicación de los panes y los peces. Los buenos mesías, los mesías profesionales, digamos, saben que su éxito está casi garantizado en tiempos de crisis, en parte por la misma razón por la que una persona desahuciada por los oncólogos decide ponerse en manos de un curandero: a falta de milagros, buenos son los malabares.

Ahora, cuando Iglesias ha caído en la cuenta de que es muy probable que nunca gane unas elecciones generales, ha decidido acceder al poder –al de verdad, no al retórico- no por la puerta falsa, porque tanto las urnas como las matemáticas han dado legitimidad a su formación para entrar en un gobierno, sino por la puerta grande, cuando en cualquier caso le correspondería entrar por la pequeña. El problema es doble: que a Iglesias no le cabe el ego por una puerta pequeña y que Sánchez, por su parte, está empeñado a darle con la puerta -así sea la pequeña- en las narices. En cualquier caso, debemos elogiar el doloroso esfuerzo psicológico realizado por Iglesias al postularse como vicepresidente de un posible gobierno de alianzas, teniendo él mimbres para ser no ya presidente, sino incluso emperador. (Algo así, no sé, como haber propuesto a Napoleón Bonaparte que en su destierro en Santa Elena se dedicara a pastorear cabras, o poco menos.)

Sánchez quiere ser presidente a pesar de Iglesias e Iglesias quiere ser vicepresidente a pesar de Sánchez, de manera que cabe la posibilidad de que ambos se queden sin nada hasta unas nuevas elecciones, sin haberse enterado de que en la última convocatoria electoral mucha gente no les votó desde el fervor, sino con la resignación de quien se conforma con lo menos decepcionante. 

Pero ¿quién les explica eso a dos gigantes de sí mismos?

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domingo, 21 de julio de 2019

LA ARAUCARIA

Esta araucaria es mi vecina desde que nací. Le calculo una altura de unos 40 metros. Crece en el patinillo de una casa del barrio.

     Es una especie de hotel bullicioso de la pajarería: un día se llena de gorriones, otro de vencejos,otro de mirlos melómanos, otro de tórtolas, otro de urracas... Por turnos. Conforme a un método de rotación que no sé interpretar, porque no se rige por el ciclo de las estaciones ni nada de eso, sino -ya digo- por el día a día, e incluso por horas. Sin un patrón estable: llegan las urracas, por ejemplo, y los gorriones pegan el voletío. Y así van.

    De vez en cuando aparece un halcón, que se posa, altivo y amenazante, en las ramas de la copa, y todos las demás especies pegan la espantada.

    Convertida mi terraza en un observatorio ornitológico, a esta araucaria tan visitada me distraigo en atribuirle, por derivación del ocio, algunas dimensiones simbólicas, todas ellas más o menos difusas y más o menos caprichosas: desde la inestabilidad del vivir -en la frontera imprecisa entre la libertad y la condena de ser libre para nada- hasta la representación -un tanto estrambótica- de la lucha de clases en versión pajarera.

    Pero esa sería ya otra historia.


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jueves, 18 de julio de 2019

CINCO SERIES

En La Esfera de Papel, el suplemento de cultura de El Mundo, escribo sobre varias series televisivas basadas en hechos reales. 

(El "que no debes perderte" del titular no es cosa mía. Por desgracia, algunas puedes perdértelas sin perderte gran cosa.) 

(Y lo mejor, como siempre, los comentarios de los lectores anónimos: algo así como un frenopático durante la celebración del día de su patrona.)

lunes, 8 de julio de 2019

EL JEROGLÍFICO



Más de dos meses después de las elecciones generales, aún no sabemos si tendremos un gobierno –ya sea de coalición, de cooperación o de colisión- o si tendremos que ir de nuevo a votar. Tampoco sabemos si, llegado el caso, debemos votar a los mismos a quienes votamos en su día o si resulta que nos equivocamos y debemos rectificar no ya nuestro voto, sino incluso nuestras inclinaciones ideológicas, pues, según parece, algo hicimos mal los votantes, que somos quienes formamos estos líos. Se trata de una incertidumbre rara: visto lo visto, cabe la posibilidad de que acabemos sometidos a una maratón electoral hasta que a alguien le salgan las cuentas para gobernar con tanta autoridad como comodidad. Es decir, con una de aquellas mayorías absolutas que algunos recuerdan como la edad de oro de nuestra democracia.


            Aparte de rara, se trata también de una incertidumbre preocupante, al ser síntoma de algo que venimos intuyendo desde hace tiempo: la falta de sentido de la realidad que exhiben esas personas cuya labor consiste en gestionar la realidad común.


            Nuestros políticos, al verse ante el panorama resultante de un voto diversificado, parecen haber entrado en parálisis. Todos saben lo que quieren hacer, pero, dado que nadie puede hacer del todo lo que quiere, da la impresión de que han decidido no hacer nada. Siempre será preferible la inacción a una acción errónea, por supuesto. Pero también puede darse el caso de que la inacción sea un error por sí misma, en especial si se tiene en cuenta que los políticos están para dinamizar el entramado de lo público, no para rezarle a Buda.


            En la encrucijada actual, intentamos ser comprensivos con las estrategias de los diferentes partidos, lo que no quita que el afán de ser comprensivos nos lleve a no comprender absolutamente nada. Guste o no, quien tiene más legitimidad para formar gobierno es Pedro Sánchez. El problema es que le guste a él el gobierno que pueda formar: con Iglesias en el consejo de ministros, por ejemplo, sabe que tiene asegurada la pesadilla. La actitud de Ciudadanos, por su parte, es uno de los grandes misterios de la politología contemporánea: un partido que se dice de centro pero que, en plena campaña electoral, anuncia que su socio natural es el PP y que su adversario irreconciliable es el PSOE, que al fin y al cabo, y en rigor, es un partido de centro –valedor no sólo de la institución monárquica sino incluso del oligopolio de las eléctricas, pongamos por caso-, hasta el punto de que lo que más puede incomodarle es un gobierno de coalición con Unidas Podemos.


            Y en esas estamos: unos profesionales de la política que se esfuerzan en no darse por enterados de que están obligados a pactar y de que la renuncia a la comodidad de la gestión forma parte del martirio que llevan implícito el poder y la gloria.


            Pero si hay que votar de nuevo, se vota y ya. A lo que manden.


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martes, 2 de julio de 2019

EL CASO ALCÁSSER

En El Mundo escribo sobre la serie documental que reconstruye el caso de las niñas de Alcásser.

https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2019/07/02/5d139ff9fdddffd37d8b4638.html



lunes, 24 de junio de 2019

INSULTOS Y LAZOS



Ada Colau se ha dolido, entre lágrimas, de que, en el día de su elección como alcaldesa, ella y sus ediles fueron insultadas por quienes se concentraron en la plaza Sant Jaume para protestar por el tetris democrático que, tras dejar fuera de juego a ERC, propició su investidura. Razón para el duelo no le falta, pues los insultos sobrepasaron el límite del machismo para invadir el terreno de la pura barbarie. Las bocas de las que salieron esas barbaridades se supone que son las mismas que pregonan y ensalzan el pacifismo y la sonrisa permanente del ideario independentista catalán, que se exhibe ante el mundo como un episodio candoroso de los teletubbies, entre cánticos regionales y banderas de un país imaginario, aunque muy parecido, según cuentan, a Shangri-La, al menos a medio plazo vista.

            La apertura de la caja de los truenos suele presentar ese inconveniente: que los truenos suenan para todo el mundo. Por su parte, el inconveniente de los insultos es que son portátiles y van de un bando a otro, sin más disciplina que la del sentimiento en caliente. Estás en el país de la fraternidad, como si dijésemos,  y, de improviso, te cae un insulto no ya de tus adversarios, sino de tus aliados naturales, y todo empieza a enrarecerse, pues lo que era Shangri-La empieza a parecerse un poco al barrio del Raval de madrugada.

            Cuando la política se saca del ámbito de la gestión de lo público y se desplaza al ámbito de la gestión de lo esotérico pasan al menos dos cosas, a saber: 1) que la realidad acaba siendo un factor secundario y 2) que las fantasías acaban siendo un sustituto irracional de la racionalidad. La buena noticia es que para un político profesionalizado resulta más cómoda la puesta en circulación de abstracciones irresolubles que el dar solución a concreciones irresueltas.

            A pesar de los insultos recibidos por un sector exaltado del independentismo, Colau ha manifestado su intención de mantener el lazo amarillo en la fachada del ayuntamiento. Bien. Puede entenderse como una muestra de su falta de rencor. Puede entenderse como un guiño de complicidad a quienes la insultaron. Puede entenderse como una muestra de su habilidosa ambigüedad. O puede entenderse sin poder entenderlo en absoluto. 

            Hay optimistas que opinan que un referéndum pactado solucionaría este tipo de disputas y se impondría una armonía social modélica. No diré que no. Pero, a poco que echemos unas gotas de pesimismo a ese optimismo, se impone la sospecha de que esa consulta no sería la solución del problema, sino el principio de otro, distinto en su apariencia aunque idéntico en su esencia. Es lo que tiene el romanticismo telúrico cuando se aplica a la política: crear conflictos sin solución posible. Tal vez porque la solución –quién sabe- es el problema mismo. 

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martes, 18 de junio de 2019

WILD WILD COUNTRY

En El Mundo escribo sobre la serie documental Wild Wild Country.
 

(No pierdan el tiempo en leer mi artículo y apresúrense a verla, bajo promesa de alucinación.)

https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2019/06/16/5d03ab9221efa0744d8b45ff.html

lunes, 17 de junio de 2019

UN DOCUMENTAL DE MÚSICA Y DE SANGRE: LA MASACRE DE LA MIAMI SHOWBAND. (En Netflix.)

31 de Julio de 1975. El grupo Miami Showband ("los Beatles irlandeses") vuelve a Dublín tras un bolo en Banbridge, en Irlanda del Norte. Un aparente control de carretera. Unos soldados aparentemente británicos. Una bomba que explota de repente en la furgoneta. Tres de los seis músicos son tiroteados a quemarropa con munición expansiva. Dos sobreviven, al haberlos dado por muertos. (El sexto componente tuvo la suerte de viajar en coche propio.)
 

Y el enredo: la relación de los servicios secretos británicos con los terroristas unionistas. Aquella Irlanda que vivía en un baño de sangre. La investigación escabrosa en torno a una guerra no ya sucia, sino más bien cochambrosa.

sábado, 15 de junio de 2019

A LA MANERA DE ÁLVARO DE CAMPOS


Anteayer fue el cumpleaños de Pessoa.
Traigo aquí este poema que escribí intentando imitar los modos de Álvaro de Campos.




Estoy cansado de sentir.

De sentir incluso esos sentimientos

que he dejado hace tiempo de sentir

y que regresan desde el pasado como un eco

para que yo los sienta sin sentirlos.



Los sentimientos que están fuera de lugar,

los inesperados, también me cansan.

Me aburre este corazón que no para de sentir

incluso las cosas que no siente,

que no debería sentir, al no ser sentimientos

estrictamente suyos, sino de alguien

que está ya muy cansado de sentir.



No sé si lo que siento

es falso o es veraz, ajeno o propio,

y de ahí sin duda este cansancio,

mientras observo sin sentir nada

los barcos que zarpan con esos marineros

de redes invisibles

que navegarán sin sentir nada,

como tampoco lo siento yo mientras escribo esto,

como no siento cuando pienso en el pasado

y me digo: “Eso en lo que pienso nunca existió”,

y en ese momento tampoco mi yo fundamental –digamos- existe,

porque no está amparado por una densidad de tiempo verifi-cable,

un tiempo exclusivo que sostenga

lo que voy a sentir a continuación

sin sentirlo, y de ahí este barajar fantasmagorías

para echar atrás la tarde

engalanada de unos oros transitorios

y del humo de las fábricas,

la tarde que se fuga hacia la noche,

como el oficinista apesadumbrado

que, al regresar a su casa pequeña, se siente el emperador

de unos planetas desconocidos.



Y desde luego la nostalgia, sí, la nostalgia

de aquel que sentía lo que creía sentir

y derivaba todo cuanto sentía al gozo o al dolor,

y no a la indiferencia del sentir,

como este yo de ahora que no siente

la obligación de sentir.



Nostalgia

de cuando la vida era más vehemente y un poco más extraña,

al menos como recuerdo que yo la sentía,

aunque quién sabe.

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(Del libro Ya la sombra, 2018)

DYLAN por SCORSESE

Acaba de estrenarse.
De nuevo, tras la inolvidable No Direction Home, Dylan a través de Scorsese.
Una gira extravagante, en 1975. Un documental que juega con el testimonio y con la mentira bromista. Un genio patoso en la carretera, con una trupe de estupendos patosos alrededor.
Pero, sobre todo, más allá del ambiente circense de aquel experimento, un Dylan que versiona maravillosas canciones propias para convertirlas en maravillosas canciones diferentes.


miércoles, 12 de junio de 2019

martes, 11 de junio de 2019

18

(En Cádiz)
 
No era fácil, pero, a veces, cuando se juega al 50% con el azar, se consigue.

JUEGO DE TRONOS

En EL MUNDO escribo sobre esta serie tan entretenida como controvertida.

https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2019/06/10/5ced1fb621efa0764d8b4660.html?fbclid=IwAR2DZhfE5gUJqlSEyMjfaWswl0mB3dTMwR5JZGRAi0uvK2NVt9JYKBJW0-U


lunes, 10 de junio de 2019

(Para quien quiera aburrirse durante unos 45 minutos...)


ALGUNOS PARÉNTESIS



(El artículo que publiqué el sábado en la prensa.)


La frutera del barrio comenta que apenas gana unos céntimos con la venta de un kilo de sus productos, que tiene que levantarse a las cinco de la mañana para ir a la lonja, que en verano la mercancía se le estropea de un día para otro, pues el precio de la luz le impide tener una cámara frigorífica. (Mientras tanto, sus señorías aprueban una partida presupuestaria para renovar sus dispositivos móviles.) El peluquero del barrio se queja de que el alquiler de su local esté gravado con el 21% de IVA, en tanto que el dueño del local se queja de tener que tributar, en concepto de IRPF, el 19% de su importe, cargas invariables así se trate de una oficina de 500 metros cuadrados en el centro de Sevilla o de un kiosco de cuatro metros cuadrados en un suburbio de Ponferrada. (Mientras tanto, sus señorías extenderán la mano para cobrar sus dietas de alojamiento: 1.921 euros al mes si viven fuera de Madrid y 917 si residen habitualmente en la capital. Para que el alojamiento resulte más confortable, en ambos casos se trata de cantidades exentas de tributación.) 

           El estanquero del barrio coge cada mañana un autobús para ir de su casa a su comercio, gasto que no le cuenta como desgravable, por la insensatez que implica el vivir lejos del lugar de trabajo. (Mientras tanto, nuestras señorías, en caso de no disponer de coche oficial, cuentan con un bono anual de 3.000 euros para taxis.) 

El barrendero del barrio está contento con la subida del salario mínimo: va a cobrar 900 euros al mes. (Y va a ganarlos gracias a la gestión de unas personas que pueden ganar casi 88.000 euros anuales para que el barrendero pueda ganar 900 euros mensuales.) El parado del barrio está casi tan contento como el barrendero del barrio: va a entrar en una bolsa de trabajo durante seis meses, antes de recuperar su condición de parado de larga duración. (Mientras tanto, un ministro saliente, así salga por pies a causa de un escándalo, cobra 4.700 euros mensuales durante tres meses.) 

Tras tener colgado durante más de un año el cartel de SE ALQUILA en su piso del barrio, la anciana que se fue a vivir a una residencia decidió rebajar el precio para no tenerlo vacío y para que le rentase algo que complementara su pensión de viudedad, por poco que fuese. (Mientras tanto, en una oficina lejana, un técnico de Hacienda, ante un plano virtual del catastro, está redactando un informe en el que da por hecho que se trata de un precio doloso, al estar por debajo de los precios de mercado que fijan los parámetros oficiales para nuestro barrio, y reclamará a la viuda una tributación complementaria, con el posible añadido de una sanción por fraude.) 

            Y es que los barrios tienen ese defecto: el de estar sujetos a la realidad. Sin fantasías. Al precio justo.

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viernes, 7 de junio de 2019

(Perdonen la insistencia con lo del libro, pero esto va por rachas, y ahora es lo que toca.)

Carlos Mármol publica hoy este artículo en LETRA GLOBAL.




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https://cronicaglobal.elespanol.com/letra-global/cronicas/benitez-reyes-escuela-de-carpinteria_251355_102.html?utm_source=Twitter_LGlobal&utm_medium=Social&utm_content=Post

lunes, 27 de mayo de 2019

LA TABERNA



(Publicado en prensa)


Cuando alguien decide dedicarse a la política sabe de sobra que, para gestionar la realidad, tiene que desvincularse lo antes posible de la realidad. Desvincularse de ella no por desdén, sino para no verse desbordado por ella, de modo que se ve obligado a optar por una forma específica de fantasía: sustituir a la gente por estadísticas, reducir los conflictos a números decimales y transformar la gestión en discurso, mejor cuanto más grandilocuente y enaltecedor. 

        Para un político, vivir atento a la realidad en crudo supondría vivir en el infierno, y de ahí que prefiera mudarse al paraíso de lo imaginario, donde los problemas no pasan de ser abstracciones que vagabundean por su despacho como fantasmas suplicantes. Siempre resultará más cómodo que una persona sea una entelequia que consta como desempleada en la base de datos del INEM, por ejemplo, que tener cara a cara a un ser de carne y hueso que no logra sobrevivir en un sistema que lo ampara de boquilla y que lo margina de facto. De ahí la incomodidad del gremio político en cuanto pisa la calle, expuesto al asedio quejumbroso de la gleba, y de ahí la magnitud del sacrificio que lleva a cabo en campaña electoral.

            El martes pasado, en el pleno de constitución del Congreso, asistimos a la puesta en escena, por parte de algunos de nuestros representantes electos, de ese propósito de escapar cuanto antes de la realidad para ingresar en la esfera de los ensueños  de carácter autista. En medio de un clima confuso de patio de colegio, algunas señorías teatralizaron sus melodramas personales, sus estrategias egolátricas y sus delirios refrendados en las urnas, según el sentido del espectáculo de cada cual. Nadie esperaba menos, aunque es posible que nadie necesite tanto.

            No sé: sentamos a una gente en una butaca para que solucione los problemas genéricos de nuestra vida en común y resulta que esa gente acaba siendo, por sí misma, un problema complementario. Porque creo que estaremos de acuerdo en que no es lo mejor para nuestra convivencia el que la sesión inaugural de una legislatura -con la que teóricamente se abre un periodo de esperanza colectiva- acabe pareciéndose a uno de esos programas de la televisión basura en que se disputa un premio a costa de la propia dignidad.

            Tras los pataleos, aspavientos y juramentos a la carta, la nueva presidenta de la cámara, la señora Batet, dio un breve discurso que, lejos de acogerse a la retórica previsible, aliaba el sentido común con el decoro, pero, tras lo ya visto y oído, sus palabras, tan coherentes, resultaron incoherentes en aquel contexto caracterizado por la gestualidad y la bravuconería. 

Mal iremos, en fin, si el Congreso se convierte en la taberna nacional. Mal.

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viernes, 24 de mayo de 2019

miércoles, 22 de mayo de 2019

WILD WILD COUNTRY... e incluso más que wild


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Anoche, los tres primeros episodios -son seis- de esta serie documental en torno a la secta del gurú conocido como Osho, un santón pasmado que coleccionaba Rolls Royce, en protagonismo compartido con su secretaria: la manipuladora, maquiavélica, astuta, egolátrica, servil, codiciosa y venenosa Sheela.

Estupor absoluto. La investigación en torno a un delirio colectivo. Una secta pacifista que acaba formando un ejército armado hasta los dientes. Un mensaje sagrado que acaba en intriga política.

Estrategias de manipulación de masas que resultarían increíbles si no fuesen realidad... y que, aun así, constatadas, siguen pareciendo increíbles.

De fondo, un retrato desolador del género humano, de la cota de estupidez que podemos alcanzar a poco que nos sugestionen con una promesa de redención.

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domingo, 12 de mayo de 2019

KIT CONGRESUAL



(Publicado ayer en prensa)

Uno de los momentos más emocionantes de nuestro sistema democrático es ese en que el representante electo acude al Congreso para recoger su acta de diputado y le dan una cartera de cuero, para que sienta la ilusión retrospectiva del niño que va a la escuela, y un iPhone y un iPad de última generación, para que se sienta como un adolescente afortunado. Imagino que se trata de una maniobra de compensación psicológica por el esfuerzo que le espera, consistente nada menos que en aportar esplendor y prosperidad a la nación, tarea que se lleva a cabo con más entusiasmo si dispones de una buena cartera y de unos buenos dispositivos móviles, así sea para jugar al Candy Crush en las sesiones más soporíferas, pues de todo se ha visto. Y es que vas al Congreso con una carpetilla de cartón para guardar los documentos y con un móvil que hace fotos borrosas y, no sé, por un lado o por otro el país se resiente, por esa inclinación de todo país a ser resentido. Hay que tener en cuenta además que, en contra del criterio de algunos pesimistas, el Congreso reúne a las mejores mentes del país, las dotadas de capacidad gestora para darle prosperidad interna y lustre externo, y un país que no tiene detalles magnánimos con sus mejores mentes corre el riesgo de caer en manos de los dementes, que es lo que menos querríamos todos, incluidos tal vez los propios dementes. 

            Emociona, ya digo, ver a los diputados con sus atributos básicos, sonrientes como un chiquillo en la mañana del 6 de enero. Aparte del paquete tecnológico y de la cartera, los desventurados que no disponen de coche oficial salen de allí con un bono anual de 3.000 euros para taxis. Bien es cierto que no es lo mismo disfrutar de un coche oficial de color negro, con chofer trajeado de negro, en paralelo a la estética de las funerarias, que desplazarte en un taxi en el que los asientos están forrados con una esterilla más o menos marroquí y en el que es muy probable que suene la COPE, pero el caso es desplazarse. El movimiento. El dinamismo. Mientras los diputados se muevan, se moverá el país, porque ellos llevan el país dentro. En la mente. El país dentro de las mejores mentes del país. 

            Y otra buena noticia: comoquiera que Apple va a dejar de fabricar el modelo de iPad que usan ahora sus señorías, se ha convocado un concurso para renovarlos. Poco más de medio millón de euros. Nunca un dinero mejor empleado: un país no puede estancarse en las glorias pretéritas de la tecnología.

            Al margen de esto, leo otra noticia que también me emociona: en 2011, la Junta de Andalucía creó el Consorcio Guadalquivir. Desde entonces, la única actividad que tiene registrada es su fiesta de inauguración. 500 invitados. Unos 200.000 euros de coste. 

                  Las mentes. Las mejores.


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viernes, 10 de mayo de 2019

(VIAJE CON RANA)

En el tren. De vecina, una octogenaria que, en actitud de reconcentración retroadolescente, no para de juguetear con el móvil. Cada vez que lo pulsa o que recibe un mensaje, suena el croar de una rana. (Imagino que ocurrencia de ¿sus nietos?) Más de dos horas de trayecto en perspectiva.

A fuerza de experiencia, entiende uno que hay que adaptarse a las circunstancias, de modo que me hago a la idea feliz de que soy un poeta japonés y, en consecuencia, dedicaré el viaje a escribir haikus.

Por ejemplo:

Vagón de Renfe.
En el lago de un iPhone
salta la rana.


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En EL MUNDO escribo sobre esta serie documental en torno a la desaparición de la niña Madeleine McCann.

 https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2019/05/10/5cc82d65fdddff78948b4573.html



sábado, 27 de abril de 2019

HUMOS



(Publicado hoy en prensa)


Antes de entrar en otras cuestiones, un dato científico: hasta la popularización de las llamadas redes sociales, la conjunción de la idiotez con la ignorancia era algo que sólo se exhibía en el ámbito familiar, en el círculo de las amistades y, como mucho, en el bar del barrio. Hoy, esa exhibición ha expandido considerablemente su circuito, lo que no deja de tener sus ventajas, sobre todo para quien practica la susodicha conjunción, pues de ese modo puede encontrar una salida expedita y gratuita para divulgar al unísono su idiotez y su ignorancia. 

Pero dejemos a un lado la ciencia para entrar en el terreno de las suposiciones…

            ¿Puede un país volverse idiota como tal país? La respuesta, aunque compleja, tiende a ser por desgracia afirmativa, y la demostración empírica la tenemos tal vez en el nuestro, en el que hoy por hoy importa más la definición del país que el desarrollo del país, al tiempo que nos preocupa más el ayer que el ahora y más el ahora que el futuro. Como experimento no está mal: un país que juega a destruirse con el pretexto de reconstruirse, o al menos de deconstruirse identitariamente, a la manera en que algunos cocineros de vanguardia deconstruyen el gazpacho o la tortilla: algo que es lo que es y, a la vez, lo que no es.

            Tanto los políticos como los politólogos tienen la amabilidad de suponer que los ciudadanos nos regimos por criterios racionales a la hora de votar. Sí. Fundamentalmente eso, racionales: en cuanto sale un predicador que vende humo, salimos corriendo racionalmente tras él, y casi lo mismo nos da que dicho predicador venga de la izquierda o de la derecha, porque lo que nos exalta es el humo que le compramos Un humo, no sé, como el de esos habanos que los predicadores del patriotismo cañí se fuman en las corridas de toros o bien ese humo que a algunos predicadores del animalismo les  impide distinguir un buey de un toro bravo, por ejemplificar con humos muy dispares. 

            Las fantasías nacionalistas también son un humo con muy buena salida comercial: dile a un pobre hombre o a un botarate que es superior y diferente, y que lo es por meros privilegios telúricos, y ya lo tienes como cliente fiel. Las fantasías utópicas tampoco están mal: dibújale a un desesperado un paraíso sociológico de colores puros, donde todo es solidaridad y filantropía, sin usureros ni especuladores, y se te dormirá en los brazos como un niño. Y no nos olvidemos de las fantasías distópicas: píntale a alguien un país invadido por extranjeros, fragmentado y sometido a la tiranía de los homosexuales, de los comunistas y de las feministas, entre otros estamentos, y al instante lo tendrás en la calle agitando una bandera, convertido a la causa vociferante de la reconquista de las esencias nacionales.

            Y así vamos, en fin. En este comercio de humos. Y un poco chamuscados.

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sábado, 20 de abril de 2019


Oído hoy en Canal Sur: "Los andaluces tenemos una forma propia de pensar". (Por lo que a mí respecta, ya tenemos al menos dos.)

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domingo, 14 de abril de 2019

DE PROMOCIÓN



(Publicado ayer en prensa)


Un político en campaña está obligado a comportarse como los antiguos vendedores a domicilio de enciclopedias, que sabían de sobra que nadie necesitaba una enciclopedia y podía vivir feliz sin ella, tan ignorante o tan sabio como antes de hacerse con una, pero el problema era que quien necesitaba la enciclopedia para vivir no era el comprador, sino el vendedor, que iba a comisión de la casa editorial, de modo que la desidia ajena por la sabiduría le costaba al pobre hombre no sólo tiempo, sino también dinero, tanto el que gastaba en ir por el mundo como el que dejaba de ganar tras su vagabundeo de encantador de eruditos potenciales. 

          Aun así, a sabiendas de que las enciclopedias acabarían siendo un trasto más o menos decorativo en el mueble del salón, junto a la figura de porcelana, la cristalería suntuaria y tal vez una virgen de plástico fosforescente, el vendedor errante hacía que el cliente potencial se sintiera como un miserable y como un ceporro si no le compraba el producto, por el cual podría conocer datos tan emocionantes como el índice demográfico de todas y cada una de las islas de Malasia o bien los aspectos científicos que una persona ilustrada debe manejar sobre el estroncio o la malaquita. 

          Si la cosa se ponía difícil, el vendedor recurría a un argumento sentimental: los hijos. Una enciclopedia resultaba imprescindible para asegurar el porvenir de los hijos, pues una casa sin enciclopedia era algo así como una choza del pleistoceno. Unos hijos criados sin el amparo de una enciclopedia estaban condenados al fracaso. Había, además, otra razón de peso: la diversión de la que se los privaba, dada la inclinación natural de los niños a leer enciclopedias, para enterarse de lo de Malasia y de lo de la malaquita, entre otras informaciones trepidantes.


En campaña, los políticos no venden enciclopedias, claro está, porque era ya lo que nos faltaba, sino algo más barato y más abstracto: futuro. Un futuro utópico que nunca llega y que se convierte en un presente cíclico, pero eso nunca ha sido impedimento para el futuro, que cuenta entre sus características esenciales la de no tener futuro, como les pasaba a los niños en esas casas desoladas en que no había una enciclopedia. 


Los partidos políticos no se toman ya la molestia de buzonear sus respectivos programas electorales, desde la certeza de que esos programas son como las enciclopedias: algo que nadie se toma la molestia de consultar, de modo que han optado por suplir los programas con eslóganes promocionales, el razonamiento ideológico con fotos retocadas y el debate con trifulcas.


De aquí a unos días, ellos estarán hartos de la campaña y nosotros estaremos hartos de ellos. Pero, mientras tanto, y en la medida de lo posible, disfrutemos de la fiesta.


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