lunes, 26 de septiembre de 2011

RONDA BANAL DE SUPLEMENTOS





1.

En Babelia, en esa página 3 que dedican a ofrecernos una fotografía artística de un artista en su lugar de trabajo, venía anteayer M. R., en actitud de mirar más o menos hacia el infinito desde su “céntrico piso” coruñés, según precisa el periodista Estévez. El periodista Estévez destacaba en titular que el autor gallego “trabaja en soledad en su casa de A Coruña”. Cabe deducir que los demás escritores trabajan rodeados de la tuna.

2.

En el suplemento cultural de Abc, por su parte, el habitualmente desahogado Andrés Ibáñez abre su artículo con esta aseveración preocupante: “No sé si estarán de acuerdo conmigo, pero vivimos en una época en la que NADA FUNCIONA. Es decir (aclaramos), no es que las cosas no funcionen, sino que las cosas que antes funcionaban o las cosas que siempre habían funcionado, de pronto ya no funcionan. Por “cosas” entiendo todo tipo de cosas, tales como: leyes, ideas, principios, máquinas, sistemas, procesos, estilos, soluciones, modos de comportamiento, hábitos, etc.”.

...Y olé, como si dijéramos. (Insuperable quizá ese “Por cosas entiendo todo tipo de cosas”, que le envidiaría el mismísimo J.M.)

3.

El problema de saber mucho es que puede acabar uno creyendo que sabe de todo.

En Babelia, el profesor Mainer señala como paradigmas de poetas malditos y menospreciados a Aníbal Núñez y a Diego Jesús Jiménez. Cabe suponer que cada cosa irá por su lado: que el “maldito” sería Núñez y que el “menospreciado” sería Jiménez (que obtuvo el premio Adonais, el premio de la Crítica y, en dos ocasiones, el premio Nacional de Literatura, pongamos por caso), porque hasta grima da imaginar que ambos tuvieran la mala suerte de padecer esas dos calamidades en el espacio breve de una vida.

Es curioso: si tienes la desgracia de morirte de una enfermedad derivada -así sea tangencialmente- de una adicción a la heroína, no eres un infeliz, sino un poeta maldito, con el aura turbia de los espíritus superiores, indóciles al mundo; si te mueres, en cambio, de un cáncer de hígado, no pasas de ser un pequeñoburgués.

Hay enfermedades más o menos prestigiosas para un escritor, según parece. Habría que establecer un canon al respecto -y nadie mejor que Mainer para ese fin-, para calibrar uno de qué le convendría morirse.

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11 comentarios:

Hiparco dijo...

Hay veces en que la vaguedad de los otros incita la malicia de uno, y como un resorte de la sofística, no sin cierta chanza, ese uno se ve impelido a crear una digresión a propósito; en estos tres casos, si hubo malicia, la hubo en el tercero provocada por la frecuente y vulgar confusión entre vida y muerte que algunos creen impregna la obra del artista y no su genio preponderante, y en el primero tan sólo aparentemente, pues una obra colectiva, como de una banda de músicos, aun silenciosa evidentemente no duraría mucho ensayando en ese piso.

José Luis Martínez Clares dijo...

Felipe: para lograr la eternidad, un artista debe morirse de algo que escandalice a los demás. Yo, en cambio, pienso que un artista debería vivir de una manera que escandalizase a los demás. Es la única forma de traspasar los límites que la sociedad biempensante nos impone. Saludos cordiales.

Ferrán Blasco dijo...

Saludos Felipe,
Qué sano humor destilan tus dardos!, por poner una tonta clasificación me quedo con el del ABC, como no tengo el gusto de frecuentar ese diario no sé a que genio le corresponden tal desparrame de sapiencia. El remate que concluye con esa tautología brutal me ha incitado a hacerme el propósito de echarle una ojeada al suplemento "cultural" ese.
Una pregunta, como soy algo inculto respecto a muchas cosas y en particular a poesía, no conozco a ninguno de los dos poetas, ni al maldito ni al menospreciado. Recomiendas alguno?
Saludos y una vez más, felicidades por el blog.

Veraneante dijo...

"Un bel morir tutta una vita onora"

FBR dijo...

Gracias por los comentarios.

A Ferrán Blasco: puedes dejar correr el asunto sin gran perjuicio intelectual.

Javiero dijo...

Muy agudas sus observaciones. La verdad es que nos pasamos media vida leyendo tonterías.

Gracias por su blog.

Jesus Esnaola dijo...

Hola Felipe:
Me ha interesado y divertido a partes iguales tu ronda banal. No es la primera vez, pasó por aquí con frecuencia aunque no me anime a comentar. Esta vez lo hago porque tu tercera observación me inspiró un microrrelato cuyo enlace te dejo, espero que no te moleste.

Disculpa el atraco.

Abrazos

http://frankensteinsupongo.blogspot.com/2011/09/la-burla.html

Microalgo dijo...

Lo suyo es hacer lo que la Prima Carmen Moreno, que se va a morir de los pulmones (ya lo tiene decidido). Ésa sí que es una buena manera de cascarla para un poeta. Un clásico, vamos.

Mefisto 33 dijo...

¿Por qué no se anima usted a hacer una antología comentada de la tontería? La bordaría.

Saludos.

FBR dijo...

A Mefisto 33: su propuesta es tentadora, pero no sé si merece la pena.
Gracias de todas formas por la sugerencia. Se verá...

FBR dijo...

A J. Esnaola: he leído su micro. Muy bien. Gracias.