miércoles, 12 de febrero de 2014

Así de nórdico estaba hoy el pueblo por la parte del pinar y las dunas.
 

(Foto de Antonio Cordero.)

 

lunes, 10 de febrero de 2014

SUELTOS DEL DÍA

DICCIONARIO DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Primera acepción de INFANTA: "Niña que aún no ha llegado a la edad de siete años".

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El espectáculo pueril de la vanidad en su grado más obsceno: los goyas en vinagre.

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"Sople aquí con fuerza", le ordenó la Guardia Civil a doña Ciclogénesis Explosiva.
Y dio positivo.
 

sábado, 8 de febrero de 2014

EL SACRIFICIO



Según nos ilustra la cinematografía, King Kong -que era víctima de esa perversión sexual conocida como bestialismo- exigía el sacrificio de doncellas para aplacar no tanto su lujuria -que quedaba descartada por una simple cuestión volumétrica- como su furia, que en gran medida podría interpretarse como una furia sin porqué, ya que nadie tenía la culpa de que, aparte de hacer nacido gorila, fuese un gigante obligado a la soltería a pesar de sus inclinaciones románticas, más propias de un oso panda que de un gorila que al fin y al cabo se comía crudas a las vírgenes después de juguetear un poco con ellas, como si fuesen una Barbie en su versión Víctima Selvática. Hubiera sido interesante conocer el diagnóstico de Sigmund Freud, en fin, sobre los mecanismos mentales de Kong.

            Nuestros gobernantes, aun sin tener más parentesco con King Kong que el que dispuso Darwin, nos piden sacrificios, con la peculiaridad de que nos los piden una vez que nos los han impuesto, con lo cual la petición adquiere un agradable matiz de  retórica ornamental. Piensa uno, no sé, que un gobierno que defiende las virtudes del capitalismo lo que menos puede hacer es pedir a la gente que se sacrifique, ya que lo suyo se sustenta, al fin y al cabo, en el afán de guiar al pueblo elegido al paraíso terrenal del libre consumo y de la libre especulación, de la libre desigualdad y del despido libre, entre otras libertades no menos emocionantes y aventureras. Entiende uno que el gobierno cubano, por ejemplo, lleve más de medio siglo imponiendo sacrificios a sus gobernados en aras de una utopía un tanto postergada e imprecisa, pero es que las utopías presentan ese inconveniente: que, aparte de no alcanzarse nunca, acaban teniendo más importancia que la realidad, considerada a fin de cuentas como un mero trámite para llegar a otra realidad. 

         Me arriesgo a dar por supuesto que estarán de acuerdo conmigo en que elevar el capitalismo a rango de utopía sería pecar por elevación, ya que al capitalismo le vienen grandes los futuros, al servirle cualquier presente para afianzarse, incluido, por supuesto, los presentes más críticos, los presentes más míseros, los presentes que se parecen mucho al pasado. “Sacrifíquense ahora, que dentro de poco vendrá lo bueno”, vienen a decirnos nuestros gobernantes, promotores de la vía ascética para alcanzar el éxtasis capitalista, que imagina uno que consistirá en pasar de la cola del paro a la posesión de una SICAV. “Ya hemos salvado la prima de riesgo. Ahora toca salvar a las personas”, según nos consolaba hace poco el nunca decepcionante González Pons. Y eso es ya magia: la salvación de una entelequia a costa de una inmolación aproximadamente colectiva.

            Por lo demás, King Kong cometió el error de enamorarse de la rubia exótica, acostumbrado como estaba a las indígenas de piel cobriza, y aquello acabó costándole la vida, pero esa sería otra historia.

jueves, 6 de febrero de 2014

RECIÉN

Relatos de Carlos Castán, Fernando Aramburu, Juan Bonilla, Felipe Benítez Reyes, Ignacio Martínez de Pisón, Andrés Neuman, Mercedes Abad, Almudena Grandes, Félix J. Palma, Eloy Tizón, Ricardo Menéndez Salmón, Care Santos, Pedro Ugarte, Óscar Esquivias, Cristina Cerrada, Cristina Grande, Hipólito G. Navarro, Elvira Navarro et alii.



sábado, 1 de febrero de 2014

UN DEBER DE LA CIENCIA




Creo, no sé, que la comunidad científica debería poner un poco de orden en sí misma y unificar criterios, porque el caso es que nos tiene descolocados con respecto a demasiadas cosas elementales, y eso no está del todo bien: nuestra vida cotidiana no puede basarse en la incertidumbre perpetua, pues demasiado tenemos ya con bandearla desde una inseguridad constante. 

Un día lees un informe médico de apariencia irrefutable según el cual el café –pongamos por caso- es beneficioso para la salud y al día siguiente lees otro informe de apariencia irrebatible en que un observatorio nutricional asegura que el café es un veneno, de manera que te ves obligado a optar por seguir ambos consejos a medias y te tomas, en fin, un descafeinado, para que la cosa quede en tablas y para no llevarle la contraria a nadie, aunque eso no te libra de la duda: no sabes si tomarlo solo o con leche, ya que la leche vacuna tampoco se libra de la controversia: hay quien le canta la oda como alimento indispensable y hay quien la considera más dañina que el whisky destilado en Chicago durante la Ley Seca. De alguno de los dos sitios tiene que venir, en fin, la calumnia, pero nuestro problema es ese: que no sabemos de cuál. (Incluso la alcachofa puede generar un espinoso debate en torno a sus propiedades dietéticas, que ya es decir.)

Otro día lees que un laboratorio ha demostrado que el chocolate no engorda y sales corriendo a la bombonería más cercana con la intención de comprar un surtido pecaminoso, aunque redimido ya –al parecer- de su pecado original. Pero, nada más llegar a casa, ves en un programa de televisión a un prestigioso nutricionista que asegura que el chocolate debe ser desterrado drásticamente de cualquier dieta, y te quedas paralizado, con tu flamante surtido de bombones convertido en un enigma, sin saber qué hacer con él y sin saber tampoco a quién dar crédito, aunque al final te lo comes, así te pongas como un elefante marino o así te quedes en alfeñique, según sea la respuesta de tu organismo –digo yo- no ya al chocolate en sí, sino a esas conjeturas contradictorias que escinden a los expertos. Te comes hasta el último bombón, como decía, ya que, amenazas o consuelos científicos al margen, no creo que haya nacido aún la persona que sea capaz de tirar a la basura una caja de bombones recién comprada, y si existe esa persona no debería descartar la idea de postularse para una beatificación en vida.

Necesitamos saber, en suma, la verdad. No podemos vivir con el alma en vilo cada vez que nos llevamos algo a la boca. Aunque, con arreglo al rumbo que está tomando esto, lo que tal vez debería preocuparnos es si mañana podremos llevarnos algo a la boca, y ahí entra en juego otra comunidad científica: la de los economistas nigrománticos, que también van apañados.

(Publicado en la prensa)

martes, 28 de enero de 2014

YA PASÓ

En torno a diciembre, los comentaristas de novedades literarias y los periodistas más o menos culturales -e incluso algunos escritores que sucumben a la alegre tentación de glorificar a sus colegas más queridos a través de la estadística- se ponen de acuerdo en señalar como obras inmortales de nuestra literatura algunos libros publicados a lo largo del año.

Al año siguiente, ya nadie se acuerda de esas obras inmortales, como es lógico, en parte porque hay que hacer hueco a las obras inmortales de la nueva añada, y de eso va la ronda: de prorratear la inmortalidad en vida, supongo que bajo un lema del tipo "Inmortaliza, que algo queda".

Acabo de leer, en fin, una de las obras inmortales de 2013, y la verdad es que no me defrauda: es tan desvalidamente pretenciosa y mediocre, tan relamida y tramposa, tan desconsoladamente mortal, que era casi imposible que no les confundiese el juicio a los expertos en obras inmortales de temporada. 

O dicho de otro modo: todo cuadra y armoniza. Todo, en definitiva, como corresponde.

sábado, 18 de enero de 2014

Así estaba el pueblo hace un rato.
Dan ganas de ponerse a leer Cumbres borrascosas para que el día tormentoso case con el tormentoso y turbio Heathcliff, con la fría y veleidosa Catherine, con el apocalíptico Joseph...

viernes, 17 de enero de 2014

GELMAN: EL POETA EN LO SUYO

(Esto se publicó ayer en la prensa)




La poesía del bonaerense Juan Gelman se nutrió de tensiones muy diversas. Entre esas tensiones, dos de ellas me parecen las principales, o al menos las más características: la que se establecía entre su afán de esencialidad lírica y su inclinación al esparcimiento verbal. (Una tensión pareja a la que marcó la obra del peruano César Vallejo, por ejemplo, que acertó a fundir su condición de gran verbalista con la de gran dramatizador: un poeta fascinado tanto por la pirueta como por los abismos, por el juego en verso y por el desastre en vida.) Cuando ambas tensiones conseguían conciliarse, encontrar un punto adecuado y armonioso de intersección, la poesía de Gelman alcanzaba una cualidad diamantina. En otras ocasiones, la balanza tendía a inclinarse del lado de la indagación retórica, basada en él en recursos que parecían buscar tanto la sorpresa como el extrañamiento, la fijación de unos modos de expresión que violentaran lo previsible. 

Juan Gelman se convirtió en un experimentado maestro de las distorsiones verbales, adquiriendo así unas fórmulas expresivas que dan carácter peculiar a su obra poética. Una poesía la suya que huye no tanto de la anécdota como de la explicitud, aunque no desde formulaciones más o menos jeroglíficas, sino a través de un sentido propio del monólogo poético, un monólogo que a veces no tenía intención alguna de transformarse en diálogo con el lector, sino de mantenerse en su estado de mensaje críptico: el tanteo de lo inefable. Esa fue la índole esencial de su apuesta estética. Su obra poética adquiere de ese modo la condición de gran aventura. Una aventura ligada insobornablemente a los enigmas insondables del sentimiento y a los enigmas calculados del lenguaje. Una aventura en la que resuenan –como no podía ser de otro modo- los ecos de muchas tradiciones: desde la cancioneril a la vanguardista, pasando por la barroca o neopopular. Su crisol.

En persona, Gelman ofrecía varias paradojas evidentes: parecía fuerte y frágil, silencioso y hablador, melancólico y alegre, abstraído y atento. 

Nos deja miles de poemas y el ejemplo, también, de sus luchas privadas, que no fueron pocas ni sencillas. En uno de sus últimos poemas conversó con su “esqueleto saqueado”: “No estorbará tu vista ninguna veleidad. / Aguantarás el universo desnudo”.

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jueves, 16 de enero de 2014

BRAND-NEW

En la editorial neoyorquina Ugly Duckling Presse, en traducción de Emily Toder.




http://www.uglyducklingpresse.org/catalog/browse/item/?pubID=259

martes, 14 de enero de 2014

¿No parece Franz Kafka pintando a Gregor Samsa?


domingo, 12 de enero de 2014

LA REALIDAD O REALEZA DE UNA FAMILIA MARGINAL

El patriarca pegándole al vaso, con la pata quebrada y con la amante huida. La madre sin hablarse con el padre. Una niña imputada y la otra soltera y con dos churumbeles, el varón aficionado a las escopetas y la chiquilla con un calcetín siempre en la mano. El yerno quinqui con perspectivas de entrar en el talego. La mujer del primogénito escapándose -dicen- por las noches...

Y la cabra del espectáculo pastando en el jardín.

miércoles, 8 de enero de 2014

La verdad tiene un prestigio falso.

domingo, 5 de enero de 2014

CONCIERTO

Para los de Rota y alrededores: mañana lunes, a las 6 de la tarde, en Meteoro, actuación de María Rozalén y Paco Cifuentes.

http://www.youtube.com/watch?v=b0QnTGPSVlU

http://www.youtube.com/watch?v=3kedeEULCAk


jueves, 2 de enero de 2014

Llevar un pendrive en el bolsillo y maravillarte de su contenido ingrávido: todos los libros que has escrito y el que estás escribiendo, decenas de ilustraciones, centenares de fotografías, miles de documentos variados...

"Qué prodigio", te dices. Y lo es. 

Hasta que el pensamiento hace uno de sus característicos movimientos de alfil: "Aunque lo de veras prodigioso es que en un simple lápiz de grafito estuvieron latentes los dibujos de Goya, de Rembrandt, de Leonardo, de Rafael, de Picasso..."

Lápices al margen, buen año a quienes se asomen por aquí.