martes, 2 de septiembre de 2014

Extraña -y muy buena- esta película (de 1949) de King Vidor.
Extraña porque, aparte del previsible enredo amoroso, lo que plantea es fundamentalmente un problema de ética estética, por decirlo con una expresión del gusto de J.R.J.


Los conflictos de un arquitecto con la realidad a partir de sus principios estéticos insobornables. Una especie de alegato en favor de la modernidad -que es siempre un concepto provisional y transitorio, porque no puede ser de otra manera.


Todo a partir de las muy discutidas premisas ideológicas de Ayn Rand. 

Y lo más raro de todo: que los productores diesen el visto bueno comercial al producto.


4 comentarios:

Juan Bonilla dijo...

Casi tan raro como que los productores diesen luz verde a la película, es que King Vidor consiguiese darle fuerza y convicción a lo que en la novela de Rand no es más que propaganda ultraliberal (la acción se sitúa en unos Estados Unidos ganados por los comunistas, la mediocridad de la masa y todo eso). Un punto más en el cómputo de los que creen que las grandes peliculas sólo pueden nacer de las malas novelas.

Microalgo dijo...

Y ella (su personaje, digo) estaba como un cencerro.

Silvio SALVATICO dijo...

Gary Cooper es el arquitecto Lloyd Wright , hay una foto replica barata de su casa de la cascada su despacho , son dos avales importantes.

Orson Welles hizo grandes películas con grandes escritores como Kafka o Cervantes, otra cosa es el cine de hoy, reflejo de males , un guionista es un escritor especialista, y los directores y actores. estrellas manipulan el guión a la mínima .

Anónimo dijo...

Seagram's gin portrait.es presenta 4 grandes documentales en Filmin , correspondientes al mundo del diseño de los años 50 , refieren al matrimonio Eames ,
Raymond Loewy, Diana Vreelan y Lloyd Wrigth