miércoles, 16 de enero de 2013

SOBRE EL TALENTO

Una empresa dedicada a la caza de talentos ha decidido cazar el talento de Esperanza Aguirre, para que ella a su vez ejerza de cazatalentos desde su propio talento, talento que le llevó a cazar al talento de Ignacio González como sucesor de su talento. Gracias a su talento, el talento de González ha tenido el talento de comprarse -en circunstancias oscuras- un luminoso ático en Marbella por unos 800.000 euros, de lo cual se deduce que el talento es rentable, sobre todo si se carece de él, por mucho que otros se hagan la ilusión de habértelo cazado, pues se ve que la caza de talentos viene a ser como la caza de gamusinos. O similar.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Talante mafioso . Si eres del PP es un gran gancho , Carromero es un ejemplo de lo que significa ser pupilo de Aguirre y su varita mágica o escoba

Francisco José Martínez Marín dijo...

Todo recuerda a aquel talento de Mr. Ripley, que era el de la simulación de identidades ajenas, el de la apropiación de la suntuosidad de la personalidad deseada, además de su caudal anejo; ese talento es contagioso, como el de la formación profesional extracadémica, la ambición por el acopio paradisíaco crediticio, el júbilo, que no la jubilación, del colocón extratosférico en la asesoría o el consejo de administración conveniente.

Manuel Tirado dijo...

Revolving mamandurrias http://histericapeninsula.blogspot.com.es/2013/01/revolving-mamandurrias.html

Anónimo dijo...

Prueba inequívoca de su talento es que es capaz de destacar entre sujetos sorprendentemente talentosos. Por ejemplo, y sin ir más lejos, el lunes destacó María Dolores de Cospedal y su conocimiento trágico de la distancia entre pueblos sin médicos, el martes nos enteramos que, el inefable ministro Wert, había llamado fascistas a unos alborotadores que no saben aguantar su castigo sistemático; el miércoles, bueno, el miércoles fue un gran día para los talentos: Ignacio González (que si sigue así, tomará tanta ventaja entre sus iguales que nadie estará a su altura)se acordó que sí, que el apartamento de lujo familiar era suyo. ¿Y qué?, preguntó a continuación...¡ah, bueno, por si acaso!, se respondió bravucón. El mismo miércoles, ya de tarde, reapareció Luis Bárcenas, ex tesorero, ex colega, ex visible, ex de todo, ex talento, millonario sí, pero poco más, perdió el talento de sumar más y mejor que nadie. Los suyos ni le lloran, para eso estamos nosotros.
¡Viva el talento...ese!



Uno de la Judería

José Luis Martínez Clares dijo...

A mí lo que me sorprende es cómo los políticos valen para todo. Da igual el puesto porque ellos tienen una preparación multidisciplinar y, si no, se preparan en cuestión de horas. Qué capacidad, madre mía. Y uno siempre tan renqueante, tan poco adaptado a las novedades laborales, a las circunstancias imprevistas. Claro. Siempre hubo clases. Saludos

Mónica Palacios dijo...

Y nosotros que creíamos, convencidos en nuestra ignorancia, que los políticos carecían de talento. Claro que no habíamos especificado de cuál, ahí el quid de nuestro error.

paraserbreves.blogspot.com

J.A. González dijo...

O la caza de elefantes bostwaneros. Un infireno, por así decir.