miércoles, 17 de octubre de 2012

PALACIO DE INVIERNO, SAN PETERSBURGO





La tesela y el mármol, sí;
el esmalte y la seda, por supuesto;
los techos minuciosos,
su red de artesonados detallistas;
la tarima de taracea,
el refinamiento grotesco y delicado,
el ornamento dentro del ornamento
dentro del ornamento,
un delirio dorado de volutas…

La escenografía responde,
quizás, a una conciencia bifurcada:
la grandeza exterior
y la fragilidad íntima,
repartidas en mil quinientas habitaciones.
El manierismo, en definitiva, como escudo,
las artes decorativas
como herramienta de poder.

Y, de repente, una interferencia
en la apreciación de estas suntuosidades,
que no son inocentes;
un pensamiento de los considerados demagógicos:
la imagen del campesino
que vuelve a su cabaña entre la nieve,
la nieve como un mármol,
la noche como un trono en el vacío. 



(Del libro Las identidades, de próxima publicación en Visor)

7 comentarios:

Jorge Andreu dijo...

Estoy deseando que salga el nuevo libro. Gracias por este adelanto que me abre aún más el apetito.

Un abrazo

Jorge Andreu

J.A. González dijo...

Gracias Felipe.

José Luis Martínez Clares dijo...

Un regreso con redoble de tambores. Pronto tendré tus versos entre las manos. Saludos

L.N.J. dijo...

La esencia del poema me recordó a "Odio la máscara y vicio" de José Martí y creo que es Pablo Milanés quién hace referencia de algunos de sus versos en una de sus preciosas canciones.

Saludos.

Enrique García-Máiquez dijo...

Un poema excelente.

Microalgo dijo...

... y hale, a fusilar romanofes.

Anónimo dijo...

Digno de un zar , mucho más bonito que el Palacio del Pardo ( siendo militar me obligaron a visitarlo , daba grima )
Saludos