martes, 16 de octubre de 2012

Lo peor de ponerse en lo peor es que suele ser un cálculo optimista.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Políticamente exacto.






Uno de la Judería

Energu dijo...

Ya... Siempre hay algo más peor que Lo Peor.

Francisco José Martínez Marín dijo...

No sé si discrepar en lo del cálculo o en lo de optimista, o en ambos, pues ponerse en lo peor, como en lo mejor, sería un ejercicio de anticipación cercano a la inexactitud de la hipótesis para averiguar un estado de cosas aun inexistente; el optimismo suele ser a pesar de haberse puesto en lo peor una vana convicción de que la cosa no va a ser muy mala, de que saldremos bien parados, pues creemos que nuestros cálculos de darse las premisas posibles y previstas no nos fallarán. Normalmente, ante la vida estamos ante más bien un acto de fe, que podría ser pesimista u optimista según otras variables ajenas a ese pretendido calculo de una situación concreta, porque la vida no es sólo esa situación concreta, a menos de que la misma dependa de ella.

L.N.J. dijo...

El resultado de ese cálculo es que si te pones en lo peor de lo peorcito y viene lo mejor, damos saltos de alegría. Además de aprender a ser optimista aprendes el efecto contrario: lo mejor de ponerse en lo mejor es que suele ser un cálculo pesimista, por lo tanto en vez de dar saltos, el cálculo duele una barbaridad. Jeje.

Saludos.

Microalgo dijo...

Claro que hay algo peor. Es Lo Que Viene Después de Lo Peor...

Ballerina dijo...

Todo es susceptible de empeorar.

F.C. dijo...

El camino de nada a la miseria nunca acaba bien
Chao