martes, 8 de diciembre de 2009

NOMBRES COMERCIALES



Igual que existe en los ayuntamientos un negociado que revisa los proyectos de los comercios que tramitan su apertura, creo que debería existir también un negociado que inspeccionara el nomenclátor de tales comercios, para evitar en lo posible los bautismos anodinos, ya que, a fin de cuentas, todos los comercios inciden en lo que ahora se llama el paisaje urbano: a lo mejor no entramos en nuestra vida en la Mercería Merchi, pero igual tenemos que pasar veinte veces al día por delante del letrero que la anuncia. Pues bien, y a eso iba: si existiera ese negociado, Merchi, titular de la Mercería Merchi, recibiría un escrito municipal en estos términos: “Señora Merchi, una vez revisado su expediente, le proponemos que su comercio pase a llamarse El Botón Diligente o, en su defecto, La Hebilla Versallesca. Contra esta resolución cabe recurso en el plazo de quince días hábiles”.

La abundancia de franquicias ha uniformado una buena proporción del comercio, de modo que no hay cosa que se parezca más a una calle comercial de Cádiz que una calle comercial de Londres. Y, dado que cualquier síntoma de globalización resulta alarmante para los partidarios de los hechos diferenciales, deberíamos extremar el celo, ya digo, en la singularización nominal del pequeño comercio.

Podríamos empezar por las funerarias, que tienden por rutina al simbolismo lúgubre en su denominación. Se le ocurren a uno marcas diversas para estos negocios que tienen la particularidad exclusiva de que sus clientes sean difuntos: Funeraria la Sorpresa Póstuma, o incluso, si se es partidario de las acuñaciones humorísticas, Funeraria el Hasta Luego, Lucas. Podríamos seguir por las panaderías, ya que no es lo mismo una Panadería Martínez que una Panadería la Levadura Hechizada, no es lo mismo una Panadería Santa Catalina que una Panadería la Blancura Etérea. Y con las confiterías lo mismo: algo que sugiera lujuria y dulzura, capricho y pecado venial… No sé: Confitería el Cuello de Azúcar, o bien Pastelería la Perla Secreta.

Las pescaderías son de los negocios que menos se preocupan por la búsqueda de una marca, y casi todos los pescaderos recurren a su apellido, como si los peces fuesen parte de la familia. No sé por qué, ya que hay bastante campo: Pescadería el Escualo Sigiloso, Pescadería la Caracola Meditabunda, Pescadería la Gamba en Fuga… Las fruterías tampoco van mucho más allá, y es una lástima, porque toda fruta tiene algo de producto venido directamente del Jardín del Edén antes de que las cosas se torcieran allí por una simple manzana.

Y, aparte de estas tonterías, qué frío.
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10 comentarios:

Ra dijo...

Bravo, pues.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¿Tonterías?

¡Genialidades!

¿Frío? ¡En el alma, Felipe!

Gracias.

Andre dijo...

Estupendo!! Muy divertido! No le parece sugerente "El Corte Inglés"? De tanto verlo parece que no signifique nada, pero si se piensa bien es un gran nombre.
Un saludo

FELIPE BENÍTEZ REYES dijo...

Gracias, Javier.
Tienes razón: el día en que escribí eso tenía el cuerpo cortado. Y acabamos de tener por aquí un puente primaveral, para desmentir el remate del artículo.

FELIPE BENÍTEZ REYES dijo...

Es verdad: El Corte Inglés... Un nombre propio de pequeño comercio tradicional trasplantado a unos grandes almacenes.
(En Cádiz queda el rótulo en cristal, muy bonito, de un Bazar Inglés. La finca está en restauración y supongo que el rótulo se irá al garete.)
Sería impensable un Corte Francés, porque sonaría a guillotina más que a confección.

Microalgo dijo...

Je, jééé...

Cerca de casa de mis padres hay un "Raposo Abogados" que ha cerrado (claro). Me dice mi novia (la de los ojazos, a la que me ligué regalándole un libro de Usted, ya sabe) (sí, bueno, la categoría más baja de los seductores, no haga Usted más sangre) decía que me cuenta mi novia que en Santander hay una inmobiliaria llamada "Riesgo". También son ganas.

La finca ésa que menciona del Bazar Inglés en la Calle Sagasta debe estar maldita... negocio que ponen en esa esquina, negocio que se va al garete. Lo mismo hay un fantasma dentro, como el de la Calle Mesones en Granada.

Preguntaré, a ver.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Buena entrada, sí señor.

FELIPE BENÍTEZ REYES dijo...

Microalgo: estaría bien eso del bazar con fantasma. Daría juego: el bazar inglés del fantasma, el fantasma inglés del bazar, el bazar del fantasma inglés.

ramon dijo...

En mi pueblo panaderia El Pellizquito.
Felipe, ya tenemos los dos cuarenta y nueve.¿Como coño me lo tengo que tomar?.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

El tema da para una buena recopilación, digna de un libro "de éxito comercial" (eso que tanto se lleva ahora, ¿verdad señores editores de solera?). Un paseo por los países latinoamericanos y las áreas hispanas de los Estados Unidos permitirían ilustrarlo con hilarantes fotografías. Doy la idea: si alguien quiere robármela, haría bien en compartir el éxito conmigo...
Saludos.