martes, 3 de febrero de 2015

UNA SUGERENCIA

Si alguien de aquí tiene amistad con Xavier Sardá -incorporado ahora al guiñol de tertulianos de La Sexta-, tal vez debería decirle que una frase se construye con sujeto, verbo y predicado (dicho sea a la antigua), no con 4 o 5 sujetos seguidos sin verbo ni predicado, ni con 4 o 5 verbos exentos de sujeto y de predicado, ni con un predicado sin verbo ni sujeto, porque si no, todo parece un glugluglú.

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5 comentarios:

Oscar Dominguez dijo...

Eres tremendo Felipe (pero qué veraz), es increíble que ese hombre haya sido comunicador de fama y se haya "forrado" en programas de radio y televisión. Sus intervenciones parecen un ataque de epilepsia emocional y verbal. Encima de ser todo pactado (en este tipo de coloquios, cuánto echo de menos a Balbín) entre risas y guiños, las participaciones de la mayor parte son lamentables.

Anónimo dijo...

A mi me cae bien, pero no sabes si va o viene, o se quiere ir o no quiso venir. Es astuto pero muy cauteloso, da mil vueltas para no mojarse demasiado pero si puede decir algo sorprendente lo dice. yo pagaría por intervenir en un programa de esos, pero son unos pedantes repetitivos, son oradores de perra gorda,y la mayoría unos faltones

Jose Pedro Moreno Diaz dijo...

No he visto hablar al tipo en cuestión, pero ¿quién nos asegura que no se trata de un innovador del lenguaje? Un creador de nuevas formas no sujetas a las tres reglas aristotélicas (sujeto, verbo y predicado), un adelantado a su tiempo, un visionario ...

Microalgo dijo...

Es la tensión del momento, hombre, que lo atrapalha (dicho en portugués de Coimbra).

L. N.J. dijo...

Nunca me gustó como presentador. Cuando solía escucharlo en algún programa (hace años) tenía la habilidad de insultar indirectamente a terceras personas utilizando a sus invitados. Los llevaba al terreno que él quería y generaba la discordia muy sutilmente, de la que él mismo no era capaz de dar la cara hablando claro. Quedando Xavier Sardá como impune a la porquería que él mismo generaba. Y encima se echaba flores de buen profesional.

No sabía que seguía igual. Es que desde que no nos vemos...