lunes, 23 de abril de 2012

EL CURIOSO CASO DE LAS MOSCAS BORRACHITAS


Unos científicos de la Universidad de California han realizado un experimento de consecuencias preocupantes, al menos en la medida en que resulta preocupante todo lo relacionado con las moscas. A falta de otras directrices de investigación (la cura del resfriado, pongamos por caso), esos científicos ociosos se pusieron una mañana a estudiar el comportamiento de la llamada mosca del vinagre, ese díptero braquícero que se alimenta principalmente de residuos fermentados, según dicen quienes saben, porque les confieso que nunca he visto comer a una mosca de ese tipo, de igual modo que les confieso que no me importaría irme de este mundo sin ser testigo de ese espectáculo.
            Al parecer, la mosca del vinagre resulta muy útil para la experimentación genética, ya que sólo tiene cuatro pares de cromosomas. No estoy muy seguro de si el hecho de tener tan pocos cromosomas es bueno o malo, o bueno o malo según para qué, como tampoco estoy del todo seguro de qué es un cromosoma ni de cómo se cuentan los cromosomas, ya que mi formación científica apenas da para contar con solvencia los ojos que una persona tiene en la cara, siempre y cuando no lleve gafas de sol.
            La mosca del vinagre tiene una esperanza de vida de un mes, fugacidad en la que no sé si influye su carencia cromosómica, ya que si sólo tienes cuatro pares de cromosomas, en el momento en que se te estropeen dos ya vas medio listo. A pesar de su corta vida, la mosca del vinagre no es ajena a las tormentas del amor, según paso a explicar.
            Si la mosca vinagre macho consigue aparearse, todo va bien: se limita a hacer las cosas normales que hace una mosca, cualesquiera que sean esas cosas, y siempre que podamos considerar normales las cosas que hace una mosca. Por el contrario, si la mosca vinagre macho padece el rechazo de la mosca vinagre hembra, se da al alcohol, y más vale no imaginar lo que podría cantar una mosca vinagre macho si el azar la llevara a nacer en México.
            Las moscas desventuradas en amores se vuelven, en fin, moscas borrachitas, roto el corazón, alicaídas y de volar inseguro, a punto siempre de estrellarse, lo que, bien mirado, las liberaría de de su mal, porque creo que estaremos de acuerdo en que el espectáculo de una mosca desdeñada y borracha no resulta en absoluto edificante.
            Y ahora viene lo peor: según el estudio en que vengo apoyándome, esa proclividad de la mosca vinagre al alcohol tiene como responsable a una molécula similar a otra que encontramos en los humanos, porque se ve que, por una razón o por otra, los humanos siempre acabamos implicados en todos los asuntos turbios que se producen en el universo.
            Estamos hermanados molecularmente, en fin, con la mosca del vinagre. De modo que la próxima vez que vea usted una mosca, no la despachurre, sino invítela a tomar una copa juntos. Para olvidar lo que ustedes crean que deben olvidar. Salud.

9 comentarios:

Miguel Cobo dijo...

Pues yo, últimamente (sobre todo con los recortes gubernamentales), me mosqueo bastante y se me está avinagrando el carácter. Seguro que tiene algo que ver.

Saludos.

Colom dijo...

Tiene su lógica , si llevas un grupo de monos hambrientos a una plantación de opio los simios no pararan de comer hasta que mueran de sobredosis, los animales somos adictos y el hombre potencialmente es adicto a todo lo que que la naturaleza le ponga a mano, de hecho la química se desarrolló con el fin de conseguir productos adictivos , dinero , poder y en consecuencia sexo, aunque no todos tenemos las mismas adiciones . En UCLA saben como gastar el dinero de los contribuyentes
Saludos

corocota dijo...

El artista surrealista pop John Brophy a partir de la imagenería religiosa flamenca de siglo 15 ha creado iconos como la Madonna con tábano, insecto muy similar a la mosca del vinagre aunque el Tábano es hematofago, las moscas son actualidad y Charles Manson puso a su disco que editó el 11/11/11 el sugerente nombre de tábano.

José Luis Martínez Clares dijo...

Con razón a Quisco le llamaban "Vinagres". Saludos

Marcos Matacana dijo...

Qué conclusión tan mosqueante.

Javier Divisa dijo...

Ah, claro , y por ello el motivo de decir VAYA MOSCA, cuando uno tiene una tajada como un piano. Abzs,

jagirreo.es.tl dijo...

Vosotras, las familiares, inevitables borrachas. Lo del vinagre será por la resaca del desamor?

Francisco José Martínez Marín dijo...

Esta Drosophila melanogaster fue estudiada por un amigo mío biólogo genetista que fue becario en la Universidad de Berkeley, así que ya la conocía por estas referencias científicas, aunque podemos verla en las vinagreras de las tascas o revoloteando en las bolsas de basura pasadas de días, sin darse esos aires supuestamente norteamericanos de la costa oeste.

eseinstantefugaz dijo...

Bueno, la naturaleza no deja de darnos ejemplos. Otro muy llamativo es el de las mariposas monarca:

http://eseinstantefugaz.blogspot.com.es/2012/04/las-monarcas-en-cadiz.html