miércoles, 3 de agosto de 2011

ANDRÉ BRETON


Mark Polizzotti, La vida de André Breton, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2009


Resultaría difícil sostener que André Breton fue un gran escritor, pero resultaría difícil negarle su condición de gran figura literaria. Vehemente y despótico, sectario y testarudo, repulsivo y fascinante, caprichoso, purista y estratega impuro, el llamado Papa del Surrealismo tuvo una vida que se adivina más agitada en su narración que en su cotidianidad, ya que al fin y al cabo una biografía incide sobre lo extraordinario.

De esa narración se encarga Mark Polizzotti con muy buen tino para ofrecer no sólo el relato de las vicisitudes personales y artísticas vividas por Breton, sino –como no podía ser de otra manera- por todo el voluble grupo de los surrealistas, que solían ser tipos de cuidado, dispuestos a partirse la cara –en sentido literal- para defender sus premisas estéticas, ya que el surrealismo tuvo mucho de fe basada en dogmas, y de ahí quizá la proliferación de apóstatas en su seno... por no decir en su cubo de cangrejos, que tal vez sea una imagen más acorde con el asunto.

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4 comentarios:

Alejandro Ruffo dijo...

André Breton era, como decimos por mi tierra, un personaje, así sin más. Aunque como dice, su importancia en el arte posterior fue inmensa.

Es curioso el libro que comenta y tiene buena pinta.

Un saludo.

FBR dijo...

Sí, Alejandro, el libro está de veras bien. Es una biografía sumamente entretenida, que es una cualidad infrecuente en el género.

Microalgo dijo...

¿Y yo, que no soy mucho de completos surrealistas? (suspiro). Puede que sea mi formación lo que me impida disfrutarlos.

Misterios abisales del alma humana.

Anibal dijo...

Pues yo disfruto muchísimo con la poesía de Breton, incluso más que con la de la mayoría de los "poetas oficiales" que se llamaron surrealistas o que se arrimaron al surrealismo. La calidad como escritor de este "personaje, así sin más" se defiende perfectamente por su inmensa influencia en todo lo posterior, precisamente.