viernes, 2 de enero de 2026

domingo, 28 de diciembre de 2025

MANOS CHAMUSCADAS

 


(Publicado en prensa)

Según quienes saben de esas cosas de las que no sabe casi nadie, el origen de las pruebas de fuego es nada menos que sumerio. Comoquiera que una persona corriente sabe de los sumerios lo mismo que del cultivo del kiwi, pongamos por caso, damos por buena la atribución del invento a Sumeria, tenida por la civilización más antigua de todas las conocidas, aunque el hecho de ser la civilización pionera no le libró, al parecer, y como no podía ser de otra manera, de ejercer algunas salvajadas como las susodichas pruebas de fuego, con las que se determinaba la culpabilidad o la inocencia de un acusado.

         Estas pruebas de fuego pervivieron, por lo visto, en la era romana y alcanzaron su mayor grado de prestigio en la Edad Media gracias a las ordalías (también llamadas “juicios de Dios”), empleadas tanto en los tribunales civiles como eclesiásticos. Las pruebas admitían variantes: sostener un hierro candente, meter la mano en una hoguera o someterse a una inmersión en agua. Si el acusado salía medio vivo –o medio muerto, según se mire-, era prueba de su inocencia. De su inocencia probada por el juez supremo: Dios. (Se cuenta que santa Cunegunda, emperatriz del Sacro Imperio Romano Germánico, fue acusada, en su viudez, de conducta escandalosa y demostró su inocencia caminando sobre hierros al rojo vivo sin sufrir daño alguno).

         Allá por el siglo XII, se llegó a la conclusión de que este sistema jurídico era un poco irracional y un poco brutal, de modo que fue sustituido por la tortura, práctica considerada mucho más humanitaria y eficiente, hasta el punto de que en nuestros días sigue practicándose en aquellos países en que la aplicación de la ley de la selva no entra en conflicto con la ley propiamente dicha.

         El caso es que, afortunadamente, ya nadie tiene que sufrir el sometimiento a esas pruebas, lo que no quita que siga utilizándose la expresión “poner la mano en el fuego” para demostrar la confianza en alguien. A tanto llega la moda que muchos han tomado la costumbre, ante casos de políticos sospechosos, de preguntar a los correligionarios del sospechoso si pondrían la mano en el fuego por él. En los últimos meses, algunos y algunas han dicho que sí, ministras y ministros incluidos, con un resultado de mano chamuscada o, peor aún, abrasada. El método es un tanto infantil y remite a aquellos juramentos –por el padre o la madre- que hacíamos de niños en el patio del colegio. Pero en esas andamos, en esta especie de niñez para adultos.

         Sea como sea, en estas fechas tan entrañables, me permito dar un  consejo a nuestros políticos: no pongan ustedes la mano en el fuego por nadie. Ni siquiera por ustedes mismos Ni siquiera por santa Cunegunda.

Por si acaso.


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sábado, 20 de diciembre de 2025

domingo, 14 de diciembre de 2025

COMPLEJIDADES Y CONTEXTOS

 (Publicado en prensa)



Estamos ya sugestionados por el más puro ambiente navideño. Por ejemplo, Otegi y Puigdemont se han reunido en Bruselas. Para hablar de sus cosas.

En la nota de prensa difundida tras el encuentro, EH Bildu proclamó que “siendo conscientes de la complejidad del contexto actual, ambas fuerzas políticas han convenido en la necesidad de la colaboración entre ambas naciones”. Es decir, ambas naciones –dicho sea en sentido no tanto figurado como en sentido utópico, al menos de momento- no van a colaborar de manera inconsciente, a lo loco, sino desde la plena consciencia de la complejidad del contexto actual, se supone que porque tanto los contextos pasados como los futuros, lejos de padecer complejidad, se caracterizaron y se caracterizarán por su simpleza.

Se supone también que la complejidad del contexto actual contribuirá a que ambos líderes intenten sacar de España a sus respectivas naciones, pero esperemos que no para sacar las cosas actuales de su contexto, porque eso sería ya el colmo de la complejidad, una complejidad inasumible incluso para el contexto.

         Mientras tanto, nos llegan los ecos de la berrea de algunos políticos en celo, algo que, en estas fechas tan entrañables, aparte de una lógica irritación, nos provoca también una ilógica compasión, pues, a poco que uno haya visto algunos documentales de animales salvajes, sabe lo difícil que resulta que las hembras accedan a los deseos de apareamiento de los machos rijosos, en cuyo pensamiento resuena, de manera constante, una especie de onomatopeya: chunda-chunda.

Y es que ocupas un cargo público relevante y se te trastorna el contexto, el contexto como cosa en sí, digamos, y entonces te confundes del todo, porque te crees un macho alfa, aunque en realidad solo seas el presidente de una diputación o una de las manos derechas del presidente del Gobierno, que ese sí tiene un montón de manos, igual que Vishnu, el dios de los hindúes. En concreto, cuatro manos: la de Ábalos, la de Cerdán, la de Salazar y la suya propia, que es con la que bendijo a los propietarios de las tres manos restantes, unos completos desconocidos para él, para el ingenuo presidente, que en este caso podría repetir la célebre frase de Blanche DuBois en Un tranvía llamado deseo: "Yo siempre he dependido de la amabilidad de los desconocidos".

De todas formas, hay que reconocer que aquellas bendiciones tuvieron lugar en otro contexto, no tan complejo como el actual, como bien saben Otegi y Puigdemont, a los que separan tantísimas cosas, como separatistas natos que son, pero a los que hermana un sentimiento superior al de la media: el micropatriotismo, que no por micro es menos verdadero y vehemente que el macropatriotismo que ellos denuncian como fuerza opresora de sus respectivos microcontextos micropatrióticos... o algo así.

         Por su parte, el secretario general de la OTAN anuncia que, de aquí a cinco años como mucho, Putin declarará la guerra a Europa, actualmente hostigada desde el oeste por las ventoleras de un payaso loco y desde el este por la megalomanía de un payaso macabro.

         Dicho de otra manera: felices fiestas y próspero año nuevo.


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domingo, 30 de noviembre de 2025

MOMENTO PELUCHE

 


(Publicado ayer en prensa)

Hay días en que uno decide mirar las cosas con el cristal de la candidez y el optimismo, de manera que estoy dispuesto a aceptar que, en la jerga financiera de los submundos del poder, las chistorras son meras chistorras, no metáforas de los míticos billetes de 500 euros, billetes, dicho sea de paso, que no fueron ideados para facilitar los movimientos delictivos de dinero, sino para que la gente común no tuviese que ir al mercado o a echar la quiniela con el monedero repleto de billetes pequeños.

Y sí, vamos a ver, claro que sí: Ábalos no tiene un duro, según no se cansa de afirmar el propio menesteroso, y lo han mandado a presidio por ser un alegre playboy, un truhan pero un señor, de los de viva la vida y viva el amor, víctima de la moral puritana del Gobierno progresista del que formó parte y que ahora lo arroja a las lóbregas mazmorras del reformatorio para políticos de Soto del Real, donde penan por sus supuestos pecados cívicos los prohombres de nuestra patria. Por ejemplo, Cerdán, al que algunos adjudicaron la entrañable condición de preso político a pesar de las escalofriantes evidencias, pues ¿qué peso tiene una escalofriante evidencia frente a una enternecedora suposición? Cerdán: preso político. Claro que sí.

         Por otra parte, la única persona de este mundo que sabe si el exfiscal general del Estado filtró el mensaje maléfico no es otra que el exfiscal general del Estado, de manera que tanto quienes lo han condenado como quienes defienden su inocencia no dejan de tener razón, por paradójico que resulte: en ambos casos se defiende una hipótesis, no un hecho demostrado. Eso sí, a pesar de ser hoy el día de la candidez, tal vez convendría que el Gobierno meditase si resulta beneficioso para el Estado el hecho de poner en duda las instituciones del Estado, sobre todo en una época en que buena parte de la gente empieza a descreer de los mecanismos democráticos y a alimentar ilusiones con respecto a las ventajas de los regímenes autoritarios de mano dura. Pero vayamos al fondo de la cuestión: ¿a quién se le ocurre plantar cara a la presidenta autonómica adicta a la fruta a cuenta de su novio, que ha pasado de ser un presunto delincuente presuntamente confeso a ser el verdugo vicario de todo un fiscal general, mientras que, en el rincón de una whiskería, el jefe de gabinete de la susodicha presidenta sonríe como lo hacía Robespierre cuando caía al cesto una cabeza? Un jefe de gabinete que, en medio de tantas mentiras, es el único que ha dicho la verdad: que es un mentiroso.

Hablando de verdades, una recomendación para el ya expresidente Mazón: a estas alturas, la única explicación convincente sería que usted y la periodista fueron abducidos por unos extraterrestres a la salida del Ventorro. Hasta ahí puede llegar nuestra credulidad, y ya salimos de eso… aunque se corre el riesgo de que el asunto pase a partir de entonces a manos de Iker Jiménez.

         Y es que no nos vuelven locos de puro milagro.


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miércoles, 26 de noviembre de 2025

martes, 4 de noviembre de 2025

domingo, 19 de octubre de 2025

LOS METAFÓRICOS

 (Publicado ayer en prensa)


Ayer se clausuró en Arequipa el X Congreso Internacional de la Lengua Española y piensa uno que en la programación académica hubiese encajado un coloquio entre Ábalos y Koldo en torno al uso del lenguaje figurado como maniobra de despiste y al empleo de la metáfora como recurso delictivo, habilidad que les atribuyen la UCO, los jueces, los fiscales, los periodistas y todo el país, salvo ellos dos.

En cualquier caso, sean inocentes o culpables, hubiese estado bien que dilucidaran filológicamente ante la comunidad filológica el empleo del término “chistorra” para referirse a los billetes de 500 euros en el mundo específico del hampa de guante blanco, que ellos parecen conocer bien, al menos de oídas, así como que ofrecieran su hipótesis sobre detalles más concretos: ¿por qué identificar el color morado de esos billetes con la chistorra, que es rojiza, y no con la remolacha, pongamos por caso?

Como es natural, ambos niegan que, cuando hablaban de chistorras, hablasen de billetes, y no hay motivo para dudar de su palabra, a pesar de que los indicios pueden indicar que algo raro había. Sea como sea, yo al menos creo en su inocencia, convencido de que lo suyo no era un entramado criminal, sino un mero juego literario que se traían entre ellos.

Por ejemplo, si Koldo avisa en el año 2019 a su entonces mujer de que ha conseguido 2000 chistorras, hay que ser un poco enrevesado para suponer que se trata de 2000 billetes de 500, ya que lo normal es que si a una persona le gusta la chistorra, la compre -o la consiga- por miles, no por unidades, y más aún si tiene previsto organizar una barbacoa familiar, ya que esos tres conceptos (chistorra, barbacoa, familia) están históricamente vinculados. 

De modo que por ese lado bien, aunque una maliciosa voz mental nos susurre que el consumo de tanta chistorra no puede ser bueno, entre otras razones por lo de las grasas saturadas. En cualquier caso, tanto Ábalos como Koldo, ante la suspicacia popular y judicial, se han acogido al “Me gusta la fruta” de Ayuso, convenientemente transformado en “Me gusta la chistorra”, y todo arreglado.

Chistorras aparte, la UCO da por hecho que cuando hablaban de “lechugas” se referían a los billetes de 100, que son verdes como los cogollos de Tudela. No sé yo, la verdad. Igual es que a los dos les gusta la lechuga, a pesar de que la Naturaleza no creó la lechuga para que gustase a los humanos, que únicamente la comemos por tomar algo verde que compense el consumo masivo de chistorra, no porque nos agrade. Ni siquiera en la poesía bucólica encontramos una sola mención a la lechuga, por no ser verdura de prestigio lírico, sino un producto que rechinaría en los prados amenos de Garcilaso de la Vega.

Por lo demás, los billetes de 200 euros serían presumiblemente “soles” en la presumible jerga privada de nuestros dos prohombres. Y eso sí es poético: 200 euros como 200 soles.

Ay, el maldito parné.


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sábado, 4 de octubre de 2025

DERROTA VICTORIOSA

 (Publicado en prensa)

¿Genocidio sí o genocidio no? Pues basta con consultar el diccionario...

 

 


Hay ocasiones en que una derrota acaba siendo una victoria. Es lo que ha ocurrido con la flotilla Sumud: sus organizadores sabían de antemano que no llegarían a Gaza, pero sabían también que en lo fallido de esa tentativa radicaría el éxito de su misión, como así ha sido, en forma de clamor mundial contra el Gobierno gansteril de Netanyahu, que no ha sabido o no ha querido calcular las consecuencias de neutralizar militarmente una escaramuza pacífica y al fin y al cabo simbólica.

        Bien. Al hilo de esto, resulta curiosa la actitud del PP madrileño, en su exótico empeño por situarse a la derecha de la ultraderecha. “Ya se han dado el baño. Ahora subvenciones para chiringuitos, para el teatro, para el cine. Ya han hecho su agosto”, según la casi inconcebible presidenta Ayuso, cuyos mecanismos mentales van siempre por delante de los de las personas corrientes y cuyo sentido de la lógica resultaría peculiar incluso en el País de las Maravillas al que fue a parar la niña Alicia. 

       (La Historia de la Humanidad le debe, eso sí, una frase lapidaria: “Me gusta la fruta”, que aún no entiende uno cómo no ha sido incorporada como lema heráldico al escudo de la comunidad madrileña, con el añadido tal vez de la imagen de una pera o de un plátano… pero nunca de una sandía). 

      Por su parte, se ve que el señor Serrano no es el segundo de la presidenta por casualidad: “Son gentuza”, según catalogó a quienes boicotearon la vuelta ciclista, con lo cual seguimos en la lógica irrefutable: no es gentuza quien extermina a un pueblo, sino quien protesta por ese exterminio. 

    Tampoco va mal el portavoz del PP en la Asamblea de Madrid cuando define la expedición como “batucada por el Mediterráneo” ni el presidente de la Cámara cuando se refiere a la palestina como “banderita”.

Muy chistoso está el PP madrileño, y eso es buena señal, ya que la gente bienhumorada despierta confianza y simpatía y, de paso, equilibra un poco la preocupación de muchos por la deriva que está tomando el mundo.

Podrían hacer chistes sobre Netanyahu o sobre su padrino Trump, pero no: mucho mejor convertir en caricaturas perroflautistas a todos los indignados por la barbarie de Estado que practica Israel en nombre de la defensa de la civilización en abstracto.

Un intelectual ultracatólico (Opus Dei) y ultraconservador (Vox) acaba de regalarnos su punto de vista moral: él aplaudirá que Israel deje de matar palestinos únicamente cuando Hamas libere a los rehenes. Mientras tanto, que se aguanten un poco. Se ve que el quinto mandamiento es un precepto flexible: “No matarás… a menos que la gente a la que mates haya hecho rehenes a algunos de los tuyos”.

Por lo demás, para zanjar la polémica en torno al genocidio sí o genocidio no, bastaría con consultar el diccionario de la Real Academia, que ofrece una única acepción para GENOCIDIO, a saber: “Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad”. 

Tan sencillo, en fin, como eso.


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