sábado, 19 de octubre de 2013

EL DEFENSOR DE SÍ MISMO



El director de Canal Sur y subdirector general de la Radio y Televisión Andaluza (en adelante la RTVA) resulta que gana más que la presidenta de la Junta de Andalucía, y me parece bien: ¿cómo va a costar lo mismo gobernar una autonomía que gestionar una radiotelevisión autonómica? No hay color. Al fin y al cabo, los directivos de la RTVA no tienen que enfrentarse a la resolución de problemas irresolubles, como por ejemplo el del paro, sino a tareas que requieren una sensibilidad muy agudizada: ofrecer concursos de coplas, estrenar películas de hace unos 30 años y, sobre todo, buscar acomodo en la parrilla al ubicuo presentador y humorista conocido como Juan y Medio, ya que la RTVA no es mucho más que un monográfico dedicado a su persona, sobrada de gracejo y de versatilidad: lo mismo anda emparejando a ancianos románticos que armonizando los chistes de unos niños redichos y dicharacheros, embriones de futuros andaluces graciosísimos. 

            El director de Canal Sur y subdirector de la RTVA, que gana casi 79.000 euros anuales, se ha puesto dickensiano: “Andalucía estaría huérfana sin Canal Sur”. Como David Copperfield. Andalucía huérfana y él en el paro, y no sabe uno si sería más intolerable lo uno o lo otro, siendo ambas cosas intolerables de por sí.

            El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía fijó un tope para las retribuciones del personal de las empresas públicas, pero no hay que alarmarse: ese tipo de cosas se fijan por el gusto de fijarlas, no para aplicarlas. Por inercia normativa, digamos. El jerarca andaluz de la comunicación lo ha dejado bien claro ante los parlamentarios igualmente andaluces: “Se trata de una empresa pública y, como tal, se rige por unos criterios distintos a los de las administraciones públicas”. Así se habla. Le ha faltado decir que las empresas públicas son un asunto privado y que de ninguna manera pueden permitir la intromisión de las normas públicas en su funcionamiento, y menos aún si se trata de un particular tan delicado como lo es el de los sueldos de su cúpula. Corto se ha quedado el directivo, que en una vida laboral anterior a esta se dedicaba a la información deportiva en el ente que ahora dirige. Corto se ha quedado, ya digo: podría haber mandado a la presidenta de la Junta de Andalucía a barrerle el despacho.

            La gente hace cola en los comedores sociales. Los parados se cuentan por millones. Los desahucios, por centenares de miles. Se recorta todo lo recortable y lo que no. Según un estudio de ayer mismo, más del 40% de los andaluces vive en el círculo de la pobreza. Pero ahí está el tío, defendiendo su sueldo, cuyo cuestionamiento se permite interpretar como “demagogia”, y tiene toda la razón, ya que la demagogia bien entendida empieza por los demás. 

A ver si aprendemos, en fin, de este revolucionario insobornable. De este Robin Hood de sí mismo. Y olé.

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3 comentarios:

Rafael Indi dijo...

La realidad es que si no tuviera unos mínimos índices al final su cierre se produciría. Como no son tontos y saben que el mayor grueso de votantes proviene de los grandes fans de Juan y Medio, procuran mantenerlos contentos con tamaña programación. Ahí están los datos del 2012, los mayores de 45 años suponen más del 70 por ciento de su audiencia. Y seguramente en el último año este porcentaje habrá aumentado.

Un saludo, Felipe.

Microalgo dijo...

¡¡Dios!!

¡Yo acabo de cumplir cuarenta y cinco!

Me veo el año que viene genéticamente abocado a ver ese programa. ¡Adíos, muchachos!

Ballerina dijo...

Por desgracia, no es un caso extraño ni aislado, sino uno más de la innumerable caterva de (me ahorro el calificativo, pero poned uno muy despectivo) que viven del cuento por aquí.