sábado, 18 de junio de 2011

EL COSTE DE UNAS CARAS


Hay quienes se preguntan para qué sirven las diputaciones provinciales. Pues, por ejemplo, para fomentar las investigaciones parapsicológicas, que es una de las tareas más nobles y urgentes a las que puede dedicarse una institución pública en tiempos de desventura social y económica. Al fin y al cabo, si no resulta posible arreglar la realidad, siempre queda el consuelo de recurrir al arreglo de las irrealidades.

Como algunos recordarán, en 1971 apareció en el suelo de una casa de Bélmez una mancha en forma de cara, fenómeno desde luego espeluznante, porque lo normal es que la cara esté en la cabeza de una persona o, como mucho, reflejada en un espejo, que es el tope de magia que le permitimos a una cara. Pero el hecho de que una cara se manifieste en el suelo de la cocina de una vivienda es algo que empieza a desbordar las funciones propias de una cara, y hay quien opina que las caras de Bélmez -porque luego vinieron más caras prodigiosas- son la manifestación de algún caradura, lo que no quita que los amigos de los sobrenaturalismos anden mareando, desde hace décadas, conjeturas escalofriantes sobre el portento.

La Diputación Provincial acaba de sacar a licitación la obra de lo que será el Centro de Interpretación de las Casas de Bélmez. El Fondo Europeo de Desarrollo Rural cofinancia el proyecto, que asciende a poco más de 650.000 euros, aunque el inicial se cuantificaba en más de un millón, porque se ve que incluso las cosas fantasmagóricas acaban saliendo por un dineral. Una vez construido dicho centro, cabe esperar oleadas de turistas, porque hay quien prefiere unas vacaciones de yuyu y psicoplastias a unas vacaciones canónicas de sombrilla y bronceador.

Está bien que las diputaciones, los ayuntamientos y los organismos europeos potencien este tipo de empresas culturales, porque, al fin y al cabo, todos tenemos en el subconsciente residuos de nuestros miedos infantiles: Drácula, el Hombre Lobo, los muertos andantes y las casas encantadas, de modo que unas caras borrosas tampoco van a traumatizarnos más de la cuenta a estas alturas. Habría que crear, no sé, la figura del diputado provincial responsable de fenómenos inexplicables, la del concejal de asuntos parapsicológicos y la del comisario europeo para supersticiones y fantasmagorías, porque es verdad que a veces nos desentendemos con demasiada ligereza de los mundos paralelos, y estaremos de acuerdo en que una de las funciones de la política consiste en no desatender ningún asunto de la realidad colectiva, a pesar de la tendencia general de la política a convertirse en un asunto casi ufológico.

Ojalá me equivoque, según tengo por costumbre, pero me temo que, con esto de Bélmez, alguien está partiéndose de risa en estos momentos, aunque no sé si en este mundo o desde algún mirador de ultratumba. Qué susto.

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16 comentarios:

Juanjo dijo...

Impresionante documento.Espeluznante que se invierta tanto dinero publico en un fraude demostrado

Océano Mar dijo...

No soy yo de pensar que estas cosas sean fraude o dejen de serlo... me molan estos temicas, pero bueno, nostá mal la noticia, mira el "Área 51"!!! O Guadalupe, Lourdes... lugares para peregrinar en masa, no veo diferencias entre estos o Bélmez... "cuestión de fe"... Eso sí, lo de la inversión parece broma de muy mal gusto, dan mucho más miedo que los hechos por sí mismos... (hace tiempo que en vez de ver las noticias veo Expediente X, mentero mucho mejor de cómo va todo)...

Un saludo y encantada por la visita!!

Hiparco dijo...

Como no creo que encontremos la navaja de Ockham bastará con la cachiporra o la vara del tío aquél para enderezar tanto desafuero.

Anónimo dijo...

El artista psicoplástico debería esmerarse más. La cara de la foto es pelín cutre.

Rafael Indi dijo...

Dicen que hasta Franco se apareció en el suelo de la casa. (Aquí la noticia: http://blogs.elcorreo.com/magonia/2010/7/6/cuando-franco-se-aparecio-entre-caras-belmez)
Yo la verdad prefiero pasar un verano más normal, con las manchas en la cocina sin forma definida.
Un saludo, cuídate.

Anibal dijo...

En serio creo que seria necesario un Ministerio de Supersticiones, Supercherias y Religiones. Hay mucha tela que cortar ahí y mucho impuesto que cobrar ¿no?

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

El DRAE define "fantasma", en su quinta acepción, como 'Persona envanecida y presuntuosa'. Y de "cara" nos dice que significa, en su décima acepción, 'desfachatez'. Que con estos gastos los políticos, envanecidos y presuntosos, den muestra de su desfachatez no es sino darle la razón a la Academia. Esos sí que son caras, y no las de Bélmez.
Un abrazo.

Marian dijo...

Creo que el título de esta divagación también podría ser "el coste de "unos" caras""
SAludos
MArian

Marian dijo...

Creo que el título podría ser " el coste de "unos" caras"".
En fin...

José Luis Martínez Clares dijo...

No me extraña que se financien este tipo de cuestiones, puesto que la política se carcateriza por sus decisiones fantasmáticas. Saludos.

Microalgo dijo...

Con ese dinero se contrata a cinco becarios de investigación durante cuatro años cada uno. Es decir, cinco tesis doctorales.

Este año han salido treinta plazas de científico titular en el CSIC. Para más de cien centros en toda España. Es decir, ni a científico por cada tres centros (no se cubre ni el número de jubilaciones). En los Institutos donde haya veinte postdoctorales en cola (que los hay), va a haber puñaladas por esas plazas. Los que no pillen, al extranjero.

A ver cuándo se da cuenta esta gente de las cavernas de que no existe al más allá. Ni para los paramecios, ni para las lombrices, ni para los cangrejos, ni para las acedías, las tortugas, las avestruces, los orangutanes... ni para los humanos. No. Chin pón. Sic transit gloria mundi. Ta luego. El ciclo del carbono, y esas cosas. Si te he visto, no guardo memoria genética de ello.

En fin. Nos queda la risa. Mientras estemos vivos.

Alberto Pacheco dijo...

Sólo veo una diferencia entre una república bananera y España: ni siquiera somos una república.

Maese Microalgo, ¿para qué invertir en investigación? ¡Qué inventen ellos!, dijo Don Miguel de Unamuno.

Saludos.

Emilio Fernández dijo...

Lo de las caras en el suelo es un fraude paranormal, pero la diputación defrauda y se queda con la pasta por la cara normalmente.

Cuídese

Sudeste dijo...

Genial.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Que alguien me explique cuál es el fraude, es uno de los pocos fenómemnos paranormales a los que no se le ha encontrado explicación.

Me parece igual de paleto el que se lo cree todo y el que no se cree nada por norma.

Anónimo dijo...

eSTARÁ MUY BIEN ESE cENTRO DE INTERPRETACIÓN POR LA SENCILLA RAZÓN de QUE DE UNA SUPERCHERÍA Y una fantasmada podrán comer, con el dinero de los ilusionados visitantes, tres o cuatro familias: la del portero, la de la limpiadora y la del vigilante. La inversión, pues, lejos de ser una fantasmada, se convertirá en algo muy práctico. Ah, y me olvido de los beneficiarios indirectos: bares, taxis... De la nada podrán vivir algunas familias, eso sí que será un milagro, el verdadero milagro de Bélmez.