domingo, 12 de septiembre de 2010

SEPTIEMBRE











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No me gustaría poner en duda la identidad de nada, pero mucho me temo que, en esta tierra, las cuatro estaciones meteorológicas se reducen en realidad a dos: el invierno y el verano. El otoño y la primavera son aquí unos meros fantasmas terminológicos, épocas del año que padecen una indefinición intrínseca: en otoño no sabes si vas a helarte o si vas a poder darte un chapuzón en la playa, y en primavera jamás sabes si la boda o la barbacoa se te va a malograr por culpa de un diluvio. Ahora bien, con el invierno y el verano juegas sobre seguro, porque son estaciones de carácter fuerte, poco dadas a veleidades. Es muy difícil que en diciembre tengas que ponerte bronceador, y muchas cosas extrañas tendrían que ocurrir para que tuvieras que echarte una manta por encima en pleno mes de julio (que un mago vengativo te convirtiese, no sé, en un pollo ultracongelado, por ejemplo).


Cada una de estas dos grandes estaciones nos trae una dosis de amnesia. En invierno, nos olvidamos por completo del gazpacho con guarnición, del ventilador de cinco velocidades, de las chanclas de diseño anatómico y del tinto carbonatado con casera, que son conceptos imprescindibles en verano. En verano, nos olvidamos por completo del caldo de gallina, del edredón de pluma de pato noruego, de los calcetines de tres centímetros de espesor y del frenadol complex, que son factores ineludibles en invierno. Te echan por encima un jersey de lana el 15 de agosto a las tres de la tarde, pongamos por caso, y lo menos que te provoca es una urticaria. Te traen los reyes magos el 6 de enero un flotador en forma de cisne y un escalofrío te recorre la espalda, porque te parece mentira que alguna vez te hayas sumergido en el ancho mar o en una simple piscina pública. Vive uno así, acordándose y olvidándose de cosas según los dictados del termómetro, y eso enrarece bastante la vida.


En invierno eres un rostro pálido y en verano pareces un indio cheroke, lo que a la fuerza provoca problemas de identidad, porque te miras en el espejo en pleno invierno y echas de menos a aquella especie de mulato postizo en que lograste convertirte durante tu veraneo, y ves allí una cara del color de la cera litúrgica, y, mientras te afeitas, llegas a pensar que eres el primo del conde Drácula en vez de aquel alegre caribeño de impostura que salía cada noche de agosto con una camisa de colores vivos a castigar las barras de los bares con una pose vacilona de latin lover, tarareando baladas que hablaban de amores bravíos o marcando con el pie los compases del son o del merengue.


Las intrépidas amas de casa que se han pasado dos meses yendo al supermercado en biquini y con un pareo de tul ilusión amarrado a la cintura, como si fuesen bailarinas polinesias, sienten de pronto un extraño pudor que les obliga a bajarse un poco la falda cuando se sientan en la cafetería, y tal vez no duden en escandalizarse cuando vean a una adolescente trotar por las calles otoñales con una minifalda.


Ha llegado septiembre, en fin, y ya tenemos que empezar a olvidarnos de bastantes cosas y a recordar muchos olvidos, porque todo no cabe en la memoria, esa forma fantasmagórica del tiempo.


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7 comentarios:

Hiparco dijo...

Al abrir la puerta de la vivienda en la capital, como antes por la calle y en el portal, le traen al niño un renovado y conocido redescubrimiento de su vida; el reencuentro con sus cosas no del todo olvidadas le satisface, pues son los juegos aplazados en el verano, sin que la nostalgia aún ocupe lugar en sus pensamientos; quizás ahora los juegos en la piscina, pero hay muchos otros que comienzan con el colegio, otro mundo alternativo y dispuesto, atrayente como el invierno. Sí, en ese momento recuerda todo y no se sorprende de que no lo echara de menos.

eutelia dijo...

muy refrescante relato...(¿eso lo hace "otoñal"?)..en cualquier caso, estan mejor que por estos lares, 12 meses sofritos vuelta y vuelta en la sarten. Unos con lluvia, otros sin lluvia, sofritos igual.
saludos,
tania jose
www.albinovino.com

Marian dijo...

Encantada de saludarte Felipe. Disculpa mi atrevimiento por colarme en este comentario no para opinar sobre septiembre sino para comentarte una idea que me ronda por la cabeza.
Soy Marian, asidua seguidora de tu blog y de tu poesía desde hace mucho y profe de literatura en el Ies las salinas de Seseña, en Toledo. El año pasado conseguí que el gran Luis ( GArcía Montero) nos visitara en uno de esos encuentros literarios que organiza el Ministerio de Cultura . La experiencia fue fabulosa y es que Luis lo llena todo. Su poesía invade nuestras lecturas y sus palabras invaden nuestro recuerdo.
Lo cierto es que este año quiero repetir la experiencia y yo ya había pensado hace tiempo en que me encantaría que fueras tú nuestro siguiente invitado. En junio le pregunté a Luis si sería posible intentarlo contigo y él me animó a pedírtelo, e incluso me dio tu teléfono . No me he atrevido a usarlo, ya que al seguir tu blog y comprobar que los comentarios no se publican al momento puedes leer este y no colgarlo en el blog.
En definitiva, me encantaría pedirte que si en el mes de abril tienes una tarde libre y quieres disfrutar de la compañía de unos alumnos dispuestos a empaparse de tu literatura, de unos padres receptivos y de unos profes encantados de recibirte podría yo preparar un encuentro literario contigo. Todo esto si nos lo concede el Ministerio, que con tanta crisis siempre salimos afectados los mismos.
Si quieres ver cómo trabajo con mis chicos te animo a que cotillees mi blog http://rinconpoeticolassalinas.blogspot.com donde está el encuentro con Luis , incluso se hizo seguidor del blog. Él siempre con su generosidad.

Perdona mi atrevimiento, también disculpa el que te trate de tú, pero no sé pedir un favor si es de usted, y si decides contestarme te pediría que si la respuesta es afirmativa ( nos harías muy felices) me dijeras en qué fecha puedo pedirlo, porque el Ministerio me lo pide. Yo quiero lo más cercano al 23 de abril, por ejemplo la tarde del miércoles 20 de abril... pero me daría lo mismo fecha, mes...lo importante es tenerte entre nosotros.
Gracias por adelantado por todo, y si no es posible seguiré "mercado de espejismos" porque de vez en cuando la pantalla me llama. Es un gran trabajo.
Gracias además por estas reflexiones que tienes la generosidad de compartir con todos.

Mi correo : mgomezya@yahoo.es
gracias de nuevo
Marian

L.N.J. dijo...

Hace poco hablabas del mes de agosto, y creo recordar que decías entre los comentarios: pronto pasará o pronto llegará...
Te leo en el mes de septiembre y hablas muy bien de lo poco que podemos disfrutar de un otoño y una primavera, que para mí son estaciones realmente preciosas. Sí, es verdad, duran dos días.

Tu final es el tiempo, el paso del tiempo. Y yo diría que no son olvidos, sí repeticiones de circunstancias que se vivirán una y otra vez.

Esos comentarios de las personas mayores y no tan mayores: !que ganas tengo que llegue el verano! o !qué ganas de que llegue el invierno !.

Ahora, ¿qué pasará justo ahora y en este debido momento ?, que es el mío. Y cuando lo leas Felipe, estas horas y estas palabras habrán quedado atrás para mí, y estarán en tu presente.

Sobre dimensiones y espacios me lío un poco, creo recordar que el tiempo es la cuarta dimensión. Eso de la ciencia gnóstica que suena tan raro.

La noche está preciosa, realmente bonita-bonita, es lo que disfruto.

Besos.

Microalgo dijo...

A mí lo que me chincha es lo de la vuelta al cole. Qué manera de jorobar a las creaturitas, cuando aún en Agosto te plantifican un anuncio así en plan "hermano, morir habemos"...

Miguel Ángel dijo...

Me atrevo aquí a unirme a la petición que le hace Marian, Don Felipe. Por circunstancias de la caprichosa vida funcionarial, septiembre me ha alejado para siempre de un buen centro como es el IES “Las Salinas”, de mejores alumnos y de excepcionales compañeros, en el recuerdo siempre. De todo eso no quiero olvidarme, sea el mes que sea. De la experiencia con Luis tampoco.

Tenga Vd. por seguro que si acepta el ofrecimiento de mi vieja compañera se encontrará con cerca de un centenar de criaturas ávidas de poesía y lecturas que ya están conociendo su obra desde hace un tanto y que le harán preguntas de verdaderos expertos. Otra cosa no, pero leídos son mis niños un rato.

Le aseguro yo que merecerá la pena y su tiempo.

Un saludo.

Menchu Sarrión dijo...

Hola Felipe, soy Menchu....y es la primera vez que me rio de esta transición al invierno..porque eso sí: será incertidumbre en el aire pero certeza en el corazón que ya los brillos y estelas del verano se fueron.
Saluditos