domingo, 19 de abril de 2026

TEOLOGÍAS

 (Publicado en prensa)


El vicepresidente de EEUU, J.D. Vance, viajó a Hungría para apoyar a Orban en las elecciones, aunque hizo el viaje en vano: después de ejercer durante 16 años de sátrapa, Orban las perdió estrepitosamente, lo que ha supuesto un alivio para muchos y un escalofrío para algunos, incluido en estos últimos el épico Abascal, líder absolutista de VOX, partido en el que han encontrado refugio y consuelo los españoles muy españoles y muy de España.

De Orban se podrá decir lo que se quiera, y casi todo malo, pero nadie podrá negarle el mérito de haber conseguido algo muy parecido a la conciliación del yin y el yang: ser lacayo de Putin y a la vez sirviente de Trump, sin por ello dejar de ser un autócrata europeo de mentalidad antieuropea en funciones de caballo de Troya o de mulo de Budapest, según se mire.

No creo que por esa conciliación vayan a darle el Nobel de la Paz, pero igual Trump, que va camino de especializarse en la movilidad de presidentes, lo manda a Venezuela como sucesor de Maduro, con la ventaja de que allí no correría el riesgo de que se produzca esa “invasión islámica” que el referido Abascal ha pronosticado para Hungría, donde, sin la vigilancia étnica de Orban, no sería raro que las iglesias acaben transformadas en mezquitas.

         Y hablando de iglesias… Como ustedes saben, durante el último cónclave, Trump divulgó una imagen suya disfrazado de papa de Roma, postulándose como el candidato idóneo para el puesto. Hace unos días, decidió ascenderse en la jerarquía y se presentó como un equivalente de Jesucristo, sanador mediante la imposición de manos, una técnica médica que, por su bajo coste, vendría muy bien a la mayoría de estadounidenses, condenados a la contratación de gravosos seguros médicos que, como todos los seguros, acaban siendo laberínticamente inseguros cuando hay que reclamar sus servicios.

         Según era de esperar, alguien que cree ser una reencarnación de Jesucristo y no cuenta con asistencia psiquiátrica acaba liando un poco las cosas, sobre todo si resulta que la gente lo ha sentado en el Despacho Oval. En consecuencia, el nuevo enemigo de Trump es el papa, pues donde esté el hijo de Dios que se quite su vicario en la Tierra, elegido al fin y al cabo por meros cardenales.

Por su parte, el vicepresidente Vance, católico fervoroso y fervoroso amante de las armas de fuego, ha instado al papa a que no se enfrente a Trump y que tenga mucho cuidado a la hora de hablar de asuntos teológicos. Claro que sí. Estaría bueno que el papa le llevase la contraria a alguien a quien Dios en persona salvó la vida haciendo que el tiro le diese en la oreja y no en otra zona más delicada.

         Por internet circula ya una broma: “Trump afirma que la CIA ha advertido de que el Vaticano podría desarrollar pronto una bomba nuclear”.

         Pues eso.


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domingo, 5 de abril de 2026

LA MAGA Y EL TRAVESTI

 (Publicado en prensa)


Kristi Noem, exgobernadora de Dakota del Sur, fue nombrada secretaria de Seguridad Nacional de EEUU por el dedo deífico de Donald Trump, aunque al poco la fulminó con el otro dedo, el diabólico. Durante el breve periodo en que ejerció su cargo tuvo tiempo para manifestar su gusto por disfrazarse de Lara Croft y para hacer gala de su meta humanitaria: la deportación del mayor número posible de inmigrantes irregulares. "Estamos limpiando la basura de las calles”, dijo con orgullo tras una redada antimigratoria. La muerte de dos ciudadanos norteamericanos a manos de los mercenarios del ICE forzó su cese, lo que no es decir poco en un organigrama gubernamental en el que sus componentes parecen competir en decir y hacer barbaridades, a imitación del jefe, insuperable en ese particular.

         Una de las fotografías institucionales más espeluznantes que difundió el gabinete de la señora Noem consistía en un posado ante una celda de la megacárcel de El Salvador ocupada por unos presos con el torso desnudo y tatuado, con la actitud ella de quien se hace una foto en un zoológico ante la jaula de unas fieras.

         Aquella foto fue interpretada por algunos como una muestra de su crueldad y por otros como un indicio de algún tipo de trastorno, algo que a ella le importó lo mismo que un pimiento. 

       Pero la vida, ay, es imprevisible y a veces se produce esa simetría mágica que llamamos “justicia poética”. Y es que a la señora Noem se le ha colado en su hogar una desgracia cómica –a ella, tan épica- por la vía fotográfica: se han hecho públicas unas imágenes de su marido manteniendo chats sexuales en Internet con mujeres a las que paga por sus servicios, consistentes en soportarle sus alocadas fantasías de travesti, ya que el amante esposo se manifiesta en esos chats disfrazado de mujer, para lo cual se vale del recurso rudimentario de colocarse dos enormes globos bajo una camiseta muy ceñida, sin descuidar un ingenioso toque artístico: los nudos de los globos simulan los pezones.



         Tras la difusión de esa afición y de esas fotografías, la belicosa señora Noem, paladina del movimiento MAGA y cristiana evangélica, ha declarado estar “devastada”, lo que no deja de resultar conmovedor en una sociópata que ha arrastrado al dolor, cuando no al horror, a millares de personas. Para paliar esa devastación, ha pedido al pueblo norteamericano que rece por su familia, aunque sin especificar si el marido sigue incluido en la unidad familiar o es ya un migrante de ella.

         En uno de sus chats picantes, el marido travestido le preguntaba a su interlocutora: “¿Me pongo unos leggings?”. Y, bueno, cada cual puede hacer con su imagen lo que quiera, pero, si está usted leyendo esto, señor Noem, me permito darle un consejo: de momento no parece que sea lo más conveniente, pero si finalmente decide ponérselos, no use los de su mujer, porque igual se los ensancha y a ella le cae mal.


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