miércoles, 23 de marzo de 2011

FERNANDO SAVATER Y LAS UTOPÍAS

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"A diferencia de las utopías, que son maniáticamente detallistas y cerradas (el sueño de unos pocos que se convierte en pesadilla de todos los demás, si se llevan a la práctica), los ideales sirven siempre de generosa inspiración pero pagan el precio de mantenerse inconcretos y permitir interpretaciones contradictorias".

Fernando Savater, ayer en EL PAÍS.

22 comentarios:

Microalgo dijo...

Coñe. Se me escapó ese artículo. Y mire que tengo unos cuantos copipasteados, de este caballero...

José Luis Martínez Clares dijo...

Los ideales son conceptos que permiten al individuo interpretar la realidad y afrontarlas sus diversas circunstancias con cierta coherencia. El peligro de los ideales es que derivan generalmente en ideologías, cuyo carácter es dogmático. Estas ideologías carecen de la elasticidad de pensamiento necesaria para responder a las circunstancias concretas y se convierten en credos que reducen el campo de visión y la capacidad de respuesta del individuo. Las ideologías, en este sentido, actúan del mismo modo que los estereotipos.

Juanjo dijo...

Estoy de acuerdo con jose luis Martinez.Los ideales pueden degenerar en algo mucho mas peligroso que cualquier utopia que simplemente por su propio caracter irrealizable es en en realidad completamente inofensiva.

FBR dijo...

Es posible, no sé, que las utopías no sean en ocasiones tan utópicas.

Hitler llevo a cabo la suya. También Stalin. También Fidel Castro. También Julio César. Y así hasta donde se nos ocurra.

Rafael Indi dijo...

Por suerte las utopías son más imposibles que los ideales.
Cuídate.

Miguel Ángel dijo...

Por definición toda utopía es un bello ideal. Y así desde Platón. Por los hechos, toda utopía es distópica, pues "las consecuencias de la manipulación y el adoctrinamiento masivo llevan al control absoluto, condicionamiento o exterminio de sus miembros bajo una fachada de benevolencia". Si la Historia es un compendio de ideales pervertidos, triste la condición humana. “¿Cómo no van a ser una utopía los Derechos Humanos –me espetaba una alumna el otro día con muy buen criterio- si no somos capaces de respetar al Otro?” Ahí queda eso.

Saludos.

Marian dijo...

Todos los días pienso en mis ideales para mantenerme firme en el trabajo a desempeñar, aunque a veces sean contradictorias mis actuaciones. Creo que no pasa nada por utilizar varias interpretaciones , lo importante es que los ideales no desaparezcan para poder continuar levantándonos cada día.

¡Cuánta razón, Felipe, que a veces, las utopías no lo son tanto!

Saludos

Juanjo dijo...

Lo de hitler y stalin....¿eran de verdad utopias? ¿No serian mas bien ideologias degradadas?
La verdad es que no tengo muy claro cuando una utopia deja de serlo
Un abrazo

Miguel Ángel dijo...

Lo de Hitler y Stalin, Juanjo, merecen un calificativo aparte, sin duda. Nada que ver con los buenos propósitos de los utópicos de toda época y condición: San Agustín, Moro, Campanella o los socialistas utópicos (Saint-Simon, Fourier...)

Para estos dos pájaros, bien pueden servir "delirios" o, más apropiadamente, "salvajadas".

Saludos.

FBR dijo...

Es que no todas las utopías tienen por qué ser "benéficas" ni beneficiosas. Una utopía malvada, pongamos por caso, no deja de ser una utopía, de igual modo que un melón podrido no deja de ser un melón.

Miguel Ángel dijo...

Difiero contigo en lo de "utopía malvada", mi buen Felipe. No creo en la maldad de lo utópico, pues todas las que he mencionado y las que no son presentadas como la solución a un mundo errático, no bien interpretado y administrado y reconducible desde la inteligencia política para la consecución de un bien supremo: el de la Humanidad sin excepción. Está en su esencia definirse así. Es el "Estado Ideal" (parafraseando al bueno de Platón, quien sufriera esclavitud por querer llevar a la práctica sus sueños). No es el caso de Hitler o Stalin, obviamente, pues ambos idearon y basaron su concepción del Estado buscando la discriminación y destrucción del diferente. Eso no es utopía: eso es enfermiza y mala leche.

La intención de la Utopía como ideal y postulado es nobilísima, creo yo. El problema histórico y -según parece- irresoluble, como indiqué antes, reside en llevar tan buenos propósitos a la práctica. Y en la práctica, por muy bienintencionada que sea, toda utopía llevada a cabo parece derivar en distopía tiránica. ¿O acaso el mundo soñado por Marx -dígase todo- era un mal mundo?

Quizá esté en la propia esencia de la utopía el ser dañina para buena parte de aquellos a los que pretende hacer felices. O quizá es que la Historia es, "more hegeliano", una manifestación del Espíru Absoluto que nos trasciende y hasta nos aplasta como un ser vivo ajeno a nuestras voluntades como pueblo. No lo sé, Felipe. Se me escapa. No soy historiador.

Pero, como diría Kant, a quien siempre recurro en estos casos, es la intención y no el resultado lo que debiéramos valorar. Y las intenciones de los que alguna vez creyeron en un mundo mejor con nosotros dentro nunca pudieron ser malas.

Saludos.

Juanjo dijo...

De acuerdo plenamente contigo Miguel angel
Solo un pequeño matiz en el que difiero contigo y con Kant (perdoneseme la osadia):Personalmente pienso que con las intenciones solo no son suficientes.Una buena intencion puede traer consigo el peor de los desastres y no podemos alegar en nuestra defensa que nuestra intencion era buena porque ese mismo argumento posiblemente tambien lo utilizaron Hitler y Stalin
Un abrazo

Hiparco dijo...

Las ideas, como siempre, vienen a ser como las particulas subatómicas de los grandes proyectos, puede que buenas en sí o maliciosamente intencionadas, perversas, lo que puede abocar a ese gran proyecto a su desastre primero moral; por el camino algunas de esas partículas se pueden añadir haciendo espúreo ese gran proyecto, cosas de la realidad heteróclita; así que utopía llamamos a aquel gran proyecto que por h o por b se fue al traste, a pesar de lo bueno que podía contener; ¿cual es el gran proyecto de nuestros días? ¿por qué parece irse al traste? ¿quién lo hizo tan espúreo a pesar de las soflamas políticas a favor de uno y otro signo?

Microalgo dijo...

Citemos.

Huye, Adso, de los profetas y de los que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia (Umberto Eco: El Nombre de la Rosa).

Miguel Ángel dijo...

Desde luego que lo utilizarían, Juanjo. Y Pol Pot, y Milosevic, y toda la calaña. De alguna manera tenían que dormir por las noches...

Reitero mi convicción en que la Utopía nace del compromiso y de la buena voluntad, pero supongo que ésta, cuando piensa en muy altos y nobles fines se estampa con hechos que no sabe o no puede administrar (¿la propia naturaleza humana? ¿el sentido de la Historia? ¿la propia noción de Utopía?...)

Triste época ésta en que las utopías son cosa de soñadores, y sus imprecisos sustitutos, los ideales, nos los comemos con patatas cuando el Fondo Monetario Internacional abre la bocaza.

Saludos.

Anónimo dijo...

Me abruma tanta inteligencia, Felipe, qué maravilla de símil, utopía y melón. "Un melón podrido no deja de ser un melón". Poesía en estado puro. Felicidades por el blog.

Anónimo dijo...

"Las utopías no son sino ideales soliviantados" J.w.A

(Por cierto, no creo que César fuese ni utópico ni idealista. Él, no quiso cambiar el destino de nadie. Se limitó a cambiar la Historia. Pero eso es otra cuestión).

Alberto Pacheco dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con Fernando Savater.

En un libro suyo, de Fernando Savater, dice algo así como que Utopía era antidemocrática al no dejar que existiese el mal. Y creo que esto es muy significativo. Cuando creas un mundo perfecto, estás siendo subjetivo e injusto, pues quizás a tu vecino le parecerá un infierno. Como comentó anteriormente Felipe, Hitler, Stalin, Franco, etc. consiguieron sus propias utopías... Y ya sabemos el flaco favor que hicieron a la Humanidad...

Hiparco dijo...

Y la utopía actual es la del desarrollo tecnológico sostenible, junto con el pleno empleo, la justicia universal y la erradicación del hambre.

Iván dijo...

Me parece, Hiparco, que no viviremos lo suficiente para verla ni medio cumplida.
Muy bueno tu análisis, Miguel Angel. Rescata el sentido y valor originarios de la Utopía. Tanto pensamiento “débil”, y al final nos debilita hasta el pensamiento.

Saludos a todos, y enhorabuena por el blog.

Miguel Ángel dijo...

Gracias, Iván. Muy amable.

Anónimo dijo...

Que opina Savater sobre la utopía?